El hombre tras las portadas de revistas 'fake', o el ingenio gaditano que no suspende el estado de alarma

El politólogo algecireño Fran Delgado está detrás de uno de los fenómenos virales del confinamiento: arquetipos que nos ponen frente al espejo, "la idea es que en todas haya un poquito de todos"

El hombre tras las portadas de revistas 'fake', o el ingenio gaditano que no suspende el estado de alarma

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Diez consejos para elegir un encuadre y que no se cuelen cosas inapropiadas es uno de los temas destacados de la revista Videoconferencias, la revista de los que dicen alfajor de bechamel cubierto por tempura de pan hidrolizado en vez de cocreta10 consejos para convertirte un influencer compartiendo mentiras y odio es uno de los temas estrella del nuevo número de Propagador de bulos, la revista del profesional del miente que algo queda. El Gobierno lo sabía y no hizo nada, que lo pone en Facebook, pieza relevante en la edición de Enterao, la publicación de los que saben de virus porque sacaron notable en biología en el instituto. Todos estos titulares y todas estas publicaciones son falsas, pero en el fondo, esa verdad de las mentiras, es lo que ha hecho que se hayan convertido en virales.

De hecho, es muy raro que algunas de las quince portadas de revistas falsas que ha ideado —"pon que en muchas de ellas hay aportaciones de amigos"— y diseñado Fran Delgado Morales (Algeciras, 1973) no te haya llegado por algún grupo de WhatsApp en este mes y medio de eterno confinamiento. La pandemia, como todo momento crítico en la historia de la humanidad, ha desatado lo peor y lo mejor de nosotros mismos. Para este politólogo gaditano de currículo kilométrico y de corazón multitarea, que además coordina los contenidos de la revista digital El tercer puente, el ingenio no se suspendió cuando el BOE publicó el decreto de estado de alarma.

He llegado a usted por sus portadas...

La verdad que está siendo divertido. Me está llegando un feedback muy positivo de las portadas, aunque ya con el fin del confinamiento duro he decidido dejarlas (ríe).

¿Y eso? Alguien habrá pensado que son revistas de verdad...

Sí, bueno (ríe). Si te soy honesto, este tema de las portadas no es una idea original, ya vi cosas por internet hace tiempo, sobre todo, relacionadas con ideologías políticas, pero es verdad que la primera que hice fue una de cachondeo del Carnaval de Cádiz. Fue un exitazo. La cuestión es que ahora con el tema de la pandemia, el confinamiento y los bulos, que me estaban tocando mucho la moral, pues me puse en marcha de nuevo.

¿Con cuál se identifica más?

La idea es que en todas haya un poquito de todos. Un amigo el otro día me decía que se identificaba con diez. Más que con alguna portada concreta, siento alguno de los tips que me hacen mucha gracia. La gente la que ha dado con la levadura y el papel higiénico, y de ahí montar el macguffin de la pandemia... o cómo leer a Zizek sin que te molesten los aplausos de tus vecinos (ríe).

Aparte del buen humor, hay una crítica soterrada a buena parte de la sociedad actual, ¿sectarismo, prejuicios, ideas fijas...?

Claro, claro. La primera que hice, como te digo, fue un poco de cabreo con el tema de los bulos en los primeros días de la cuarentena. Estuve a punto de cerrar las redes sociales por tanta visceralidad como leía. Pero en vez de hacer eso, lo que hice fue hacer la portada del propagador de bulo. Como se compartió muchísimo, seguí haciendo, y empecé a plantearme que estaba reuniendo todos esos arquetipos que conocemos con un sentido crítico, pero tratando de no ofender a nadie. Cuando pase un tiempo, si observas esas quince portadas podrás ver reflejados sociológicamente a algunos de los arquetipos que se han visto en esta cuarentena.

De los arquetipos más preocupantes, decía antes, el del propagador de bulos. Estas portadas también denuncian ese bombardeo de noticias falsas.

Sí, está también la portada de la infoxicación. Se da tanta información que a un ciudadano medio le cuesta trabajo discernir en todo ese volumen de información que maneja qué es verdad y qué es mentira. Ahí empieza el campo abonado para sembrar discursos de odio y peligrosos contra los que hay que luchar. Denunciándolos o poniéndolos frente al espejo con recursos como estas portadas.

Reviso su currículo y parece que ha tenido varias vidas. ¿Cuándo descubrió que era un hombre del Renacimiento?

(Ríe) Al final, uno hace las cosas en la medida que las necesita. Soy una persona que no le tiene miedo a nada y le mete mano a todo. En los trabajos que he tenido siempre me ha gustado aportar valor añadido a lo que uno hace. Si en el tema de formación para el empleo, por ejemplo, había que hacer una memoria, a mí me gustaba poner una presentación bonita con el Corel Draw. Todo a base de muchas horas y de mucha historia. A base de intentar mostrar un poquito más de las cosas que uno hace, al final lo que haces es que aprendes más. Empecé en la universidad haciendo actos culturales, pasé a hacer estudios electorales y acabé diseñando mientras  trabajo en temas de comunicación y consultoría.

Ante todo se considera politólogo. ¿Quién cree que va a salir peor parado de todo esto, políticamente hablando?

Eso es complejo. No sabemos realmente qué va a pasar. Cuando me preguntan al llegar las elecciones que qué creo que va a pasar siempre digo que soy politólogo, analizo los hechos a posteriori.

Eso de la desescalada, donde la gente asume que la vuelta a la normalidad será tomarnos una cerveza junto a la playa, significa que la normalidad que viene será diferente a la que cabría esperar

O sea, es usted uno de esos capitanes a posteriori...

Claro, sobre todo es que a escala política es muy difícil hacer una previsión. Evidentemente, sí que se puede hacer un diagnóstico y uno puede coger y analizar las cosas que están sucediendo. Lo que pasa que el devenir de las cosas es bastante complicado teniendo en cuenta que cualquier acontecimiento que pase a día de hoy puede cambiar lo que pase mañana. Parece evidente, no obstante, que lo que viene va a ser distinto a lo que hemos tenido hasta ahora. Eso de la desescalada, donde la gente asume que la vuelta a la normalidad será tomarnos una cerveza junto a la playa, significa que la normalidad que viene será diferente a la que cabría esperar. Yo creo que existen dos opciones: una visión más pesimista, con el triunfo del radicalismo y el discurso de odio, que lo que hace es enconar el discurso social y el contexto político. El carné de inmunidad del que se habla, por ejemplo, me aterra o eso de los golpes de Estado; y luego está la visión positiva, donde estamos viendo que esto está sacando un espíritu muy colaborador, un montón de iniciativas sociales, todo el mundo poniendo cosas al servicio de lo común... si avanzamos en ese sentido, avanzaremos hacia una sociedad más solidaria. Espero que sea este escenario, pero estamos más cerca del primero.

Ha presidido desde 2014 hasta hace unos meses Acreditra, sociedad española que evalúa la transparencia. ¿Están siendo nuestros gobernantes lo suficientemente transparentes al informar sobre la gestión de esta pandemia?

Esto es un tema. La transparencia es un elemento fundamental directamente proporcional a la calidad de democrática de un sistema. Comunicativamente, por parte fundamentalmente del Gobierno, sí que está habiendo una política transparente, y eso hay que valorarlo, pero la transparencia no es solo comunicación. Y ahí hay lagunas. Con el decreto de estado de alarma se han suspendido los plazos administrativos no relacionados con la pandemia, con lo cual el derecho de acceso a la información pública, que junto con la publicidad activa es una de los pilares de la transparencia, está prácticamente suspenso. Si quiero saber, por ejemplo, con quién están contratando determinado contrato público, esa información no me la dan ahora que es cuando la necesito. Habría que aplicar el principio de transparencia, y esa información sería útil ahora, no dentro de tres meses. Esto es aplicable a todas las administraciones públicas. Al final, la transparencia acaba con los bulos y facilita las cosas, limita la capacidad de mentir sobre los datos.

Creo que la labor comunicativa de Fernando Simón es muy importante. La tranquilidad que transmite, la forma en la que cuenta las cosas y su nivel de empatía y didactismo todos los días, hay que valorarlo

¿Y a quién aplaudiría por lo transparente que está siendo en esta crisis?

Sí es cierto que se están haciendo cosas interesantes. Por ejemplo, en Castilla León se está ofreciendo un montón de información con datos abiertos y tal. En Cádiz, el canal de Telegram de Protección Civil funciona muy bien y es una fuente de información fiable. Y luego, si hay que personificar, más allá de que el hombre haya podido cometer errores como todo el mundo, creo que la labor comunicativa de Fernando Simón es muy importante. La tranquilidad que transmite, la forma en la que cuenta las cosas y su nivel de empatía y didactismo todos los días, creo que hay que valorarlo. Parece que todos los golpes van a Fernando Simón, pero lo que está haciendo es muy difícil. Por mucho que digan todos los capitanes a posteriori, aquí nadie sabía qué iba a pasar.

Aparte de para la Covid-19, ¿para qué es urgente encontrar una vacuna en esta sociedad?

No me gusta mucho el término, pero para la intolerancia. No me gusta el término tolerancia porque tolerar implica una posición de superioridad sobre lo que se tolera, pero sí, habría que vacunarse contra los discursos de odio.

¿Usted qué imagen tiene en su cabeza de lo que hará cuando esto pase?

No lo he pensado. Todo el mundo habla de tomar una cerveza y abrazar a sus familiares. Lo primero que haría sería ver a familiares y amigos, y cogería a mi mujer y a mi hijo y estaría con ellos, sin abrazarnos, a un metro de distancia, pero al menos viéndoles.

Sobre el autor:

Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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