El descontrol de las colonias felinas: “Es una labor muy dura y existe silencio administrativo”

María del Carmen Heredia y una voluntaria recargando los recipientes con pienso para los gatos. FOTO: MANU GARCÍA
María del Carmen Heredia y una voluntaria recargando los recipientes con pienso para los gatos. FOTO: MANU GARCÍA

Cientos de felinos merodean por los rincones de las ciudades intentando sobrevivir y plantarle cara a lo que les depara el destino. “No es que hayan salido a la calle por obra y gracia del espíritu santo, a los gatos los han soltado, los han abandonado y por eso se reúnen en colonias”, explica María del Carmen Heredia, presidenta de la Asociación Gatos del Puerto que lucha cada día por propiciar una vida digna a los felinos.

Con la ayuda de 42 voluntarios, muchos de ellos mayores, esta amante de los animales sale a las 7 de la mañana para alimentar a las colonias. Una labor que marca su rutina después de haber realizado un duro esfuerzo por obtener los carnés de alimentador. La asociación está dedicada al rescate y adopción de los gatos así como a concienciar a la sociedad de sus beneficios.

FOTO:MANU GARCÍA

“Los gatos pertenecen a nuestro ecosistema, por ello tenemos que valorarlos como a las plantas, si ellas están protegidas, los animales también tienen que estarlo”, comenta la defensora de estos mamíferos, que resalta la importancia de aprender a convivir con ellos. “Levantarme y venir a darles de comer es la satisfacción más grande que tengo”, añade.

En el Puerto se distinguen alrededor de 900 felinos repartidos en 42 colonias, de los cuales 400 han sido esterilizados por la propia asociación. “Pienso que hay un descontrol de la población felina, los gatos se reproducen de forma exponencial si no se operan”, sostiene Carmen, que no ha podido continuar con la gestión de las colonias debido a que lleva varios años sin ningún programa formal de Captura-Esterilización-Suelta (CES).

Las voluntarias alimentan a las colonias de felinos. FOTO: MANU GARCÍA

El objetivo de Gatos del Puerto es controlar a las colonias con el fin de reducirlas. Sin embargo, se trata de “una labor muy muy dura” y más cuando existe un “silencio administrativo total”. “Me he tenido que llevar en una caja a un montón de gatos que estaban pariendo debajo de un coche y buscarles adopción”, expresa Carmen, que lamenta la inacción del equipo de gobierno frente a esta situación.

Hace un año se instalaron en la localidad portuense 12 bidones de basura reciclados como refugios para las colonias, un avance en materia de derecho animal que duró un mes. “Los han quitado porque les ha dado la gana, aquí se hace las cosas de bombo y platillo, el Partido Popular no mueve un dedo, llevo ocho meses intentando comunicarme con ellos y no contestan”, denuncia la presidenta que recuerda la tranquilidad que le daba saber que los gatos estaban refugiados de la lluvia en invierno.

Con frecuencia, las colonias sufren el maltrato de los vecinos. En Jerez, “están matando los gatos a perdigonazos y en las urbanizaciones envenenan a las madres, es una pena”, deplora la defensora, que insta a la administración a realizar campañas de concienciación ciudadana. “Si supiéramos cómo se convive con un felino no serían capaz de hacer las barbaridades que hacen, el mundo no es solo de los humanos”, afirma.

Alimentación de las colonias felinas en El Puerto. FOTO: MANU GARCÍA

La presencia de los felinos contribuye a evitar la aparición de otro tipo de animales como los roedores, las cucarachas o los mosquitos, por lo que la asociación desaconseja su retirada, además, “trasladar y soltar un gato feral de manera descontrolada sin supervisión y sin proporcionarle un entorno adecuado podría acarrear consecuencias fatales para el animal”, detalla Carmen, que también pertenece al Consejo de Medio Ambiente y al Consejo ciudadano.

En el resto de la provincia la protección animal está controlada por los Ayuntamientos, que proporcionan los carnés reglamentarios a los alimentadores y realizan campañas de esterilización. La apasionada de los felinos destaca la labor de San Fernando y Puerto Real como ejemplo. “En El Puerto teníamos todo eso, aquí la única peleona soy yo”, declara mientras observa a varios gatos comer del recipiente de pienso que ha trasportado hasta la zona donde se asienta una de las colonias.

El afán de Carmen por velar por los derechos de la población felina no cesa. Durante la pandemia ha seguido al pie del cañón gracias a la colaboración ciudadana mediante donaciones de pienso, y continua con la idea de “crear un refugio para poder recogerlos a todos aquellos que están en malas condiciones”.

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