Dos esculturas romanas, un expolio millonario y una disputa: la reclamación de Andalucía al Ministerio de Cultura

Patricia del Pozo solicita que las piezas recuperadas recientemente por la Policía Nacional pasen a formar parte del Museo Arqueológico de Sevilla

Las dos estatuas de bronce recuperadas por la Policía Nacional.
15 de enero de 2026 a las 00:09h

La consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, ha anunciado su intención de remitir una carta al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, para solicitar que las dos esculturas romanas de bronce recientemente recuperadas pasen a formar parte de la colección permanente del Museo Arqueológico de Sevilla, siempre que se confirme su procedencia de un yacimiento de Lora del Río (Sevilla). La responsable autonómica ha defendido que, de corroborarse ese origen, el destino de las piezas debería ser la capital andaluza por coherencia histórica, territorial y cultural.

Del Pozo ha avanzado esta iniciativa en una entrevista en Canal Sur Televisión, donde ha calificado la petición como “lo lógico y lo correcto”. Según ha explicado, no se trata únicamente de una cuestión de proximidad geográfica, sino también de garantizar que las esculturas cumplan “su mejor función cultural, científica y social”, subrayando que “esas maravillosas esculturas volvieran a Andalucía, a Sevilla” sería lo más adecuado. A su juicio, la institución idónea para acogerlas es “sin lugar a dudas, el Museo Arqueológico de Sevilla”.

Un expolio arqueológico con recorrido internacional

Las piezas, dos grupos escultóricos de bronce de época romana, datados entre los siglos I y II d.C., fueron recuperadas recientemente por la Policía Nacional tras una investigación que permitió constatar que habían salido ilegalmente de España. De notable singularidad por su calidad, dimensiones e iconografía, los bronces habrían sido expoliados entre 2007 y 2008 de un yacimiento del sur de la península, para después ser objeto de un proceso de blanqueo que facilitó su entrada en el mercado internacional del arte.

Tras ese proceso, las esculturas fueron subastadas en Europa en 2012 por varios millones de euros y acabaron en manos de un coleccionista estadounidense que, según se ha informado, las adquirió de buena fe. Al conocer su origen ilícito, el propietario decidió cederlas al Estado español “de manera irrevocable y gratuita”. Actualmente, las piezas se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico Nacional, donde fueron entregadas en un acto oficial con responsables policiales y la directora general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

El papel del Museo Arqueológico de Sevilla

La consejera andaluza ha enmarcado su propuesta en el contexto de la rehabilitación integral del Museo Arqueológico de Sevilla, cuya culminación está prevista en los próximos años. Según ha señalado, el centro se convertirá en “una institución de referencia” y en él están representados todos los territorios de la provincia a través de los grandes yacimientos arqueológicos sevillanos, entre ellos los de Lora del Río, lo que refuerza la idoneidad de acoger estas piezas.

Del Pozo ha expresado su confianza en que el ministro Urtasun “sea receptivo” a la propuesta y la traslade al Consejo de Patrimonio Histórico Español para su valoración. El objetivo, ha señalado, es que el regreso definitivo de los bronces a Sevilla pueda materializarse coincidiendo con la inauguración del museo tras su reapertura, permitiendo que el público disfrute de unas obras estrechamente vinculadas al territorio.

En paralelo, la consejera ha lamentado que el Gobierno central no haya destinado a Andalucía ninguna de las 450 obras adquiridas en 2023 y 2024 para su distribución en museos públicos. Por ello, ha confiado en que, en el caso de estas dos esculturas, el ministro “no tarde mucho en responder” de manera afirmativa una vez se determine oficialmente su origen. Las piezas representan a dos niños persiguiendo aves, una iconografía singular dentro de la escultura romana en bronce, cuya recuperación ha reabierto el debate sobre el retorno del patrimonio arqueológico a su contexto histórico original.

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Rubén Guerrero

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