Conducir con hielo, nieve o a -4 grados: muchos conductores andaluces no conocen estos consejos para lo que viene estos días

Las heladas provocan que la conducción deba cambiar y hay que ser muy prudentes, porque de repente en carretera podemos encontrarnos fenómenos inesperados

Una nevada en la Sierra de Cádiz en el invierno de 2021.
Una nevada en la Sierra de Cádiz en el invierno de 2021.
06 de enero de 2026 a las 20:02h

Varias comarcas andaluzas están en aviso por heladas y riesgo de nieve en las próximas horas. La conducción se convierte estos días en un auténtico reto desconocido para muchos, especialmente para muchos conductores andaluces que no están habituados a circular con temperaturas bajo cero. Desde el RACC, insisten en un mensaje claro: anticipación, prudencia y preparación pueden marcar la diferencia entre un viaje seguro y una situación de riesgo.

La conducción en carreteras con hielo o nieve exige habilidades específicas y una atención constante. El primer paso, según recomiendan los expertos, es preparar el viaje con antelación. Consultar la previsión meteorológica y valorar si es imprescindible desplazarse resulta clave. Si las condiciones son adversas, posponer el trayecto puede evitar problemas mayores.

Otro aspecto fundamental son los neumáticos. Circular con ruedas en buen estado y con la presión adecuada es esencial para mantener el control del vehículo. En zonas donde el invierno es más duro, se aconseja el uso de neumáticos de invierno y llevar siempre cadenas o fundas para la nieve. No es un detalle menor: el agarre puede reducirse drásticamente cuando el asfalto está helado.

En carretera, la norma es clara: reducir la velocidad. Con hielo, cualquier maniobra se vuelve más lenta y el tiempo de reacción aumenta. Por eso también es imprescindible incrementar la distancia de seguridad, ya que la frenada puede alargarse mucho más de lo habitual. Los giros, cambios de carril y frenadas deben hacerse siempre de forma suave y progresiva.

Especial atención merecen los puentes y pasos elevados, zonas donde el hielo aparece antes y resulta menos visible. Mantener las luces encendidas en todo momento mejora la visibilidad y ayuda a que otros conductores nos detecten con mayor facilidad.

Si el vehículo comienza a patinar, los expertos recomiendan mantener la calma, no frenar bruscamente y girar el volante con suavidad hacia la dirección deseada. En cuanto a la logística, llevar el depósito de combustible lleno y un kit de emergencia —con manta, agua, alimentos no perecederos, linterna y pala— puede resultar vital si el coche queda detenido en una vía afectada por el hielo.

El invierno añade además otros riesgos como lluvia, viento o niebla, fenómenos que reducen la visibilidad y aumentan la peligrosidad del asfalto. En todos los casos, el consejo se repite: adaptar la conducción a las condiciones, extremar la precaución y priorizar siempre la seguridad.

Pero hay un último consejo, que es el que dice la Junta: si las condiciones empeoran, lo más sensato es detenerse en un lugar seguro o evitar el desplazamiento. La carretera no perdona errores cuando el termómetro cae.

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Pablo Fdez. Quintanilla

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