Carande 'destapó' el presunto fraude del taxi maserati: "Los detectives privados tenemos una función social"

"Piensa en lo que se ahorra una aseguradora o el Estado con una falsa incapacidad", explica el fundador de una agencia con más de 20 años en Sevilla

El taxi Maserati en Sevilla, tras el incendio.
El taxi Maserati en Sevilla, tras el incendio.

Había estudiado derecho. Y ejerció. Pero en la facultad, el padre de un compañero, un amigo, era detective privado. Primero empezó con prácticas. Acabó ampliando sus estudios para ser detective. Y por cosas del amor el madrileño José María Carande acabó en Sevilla. Hay momentos en las que tanto él como sus detectives, una plantilla de una docena de personas, a menudo se la han jugado. "Creo que no es conveniente que llevemos armas. Eso genera que en algún momento la llegues a utilizar", explica desde sus 20 años de experiencia. Y no hay secretos. "Lo primero es la integridad de uno mismo. Lo primero es la seguridad. Si vemos algo extraño, ya iremos otro día enfocando el asunto de otra forma".

Pero, ¿qué es ser detective privado? Es una profesión regulada. Son efectivos de seguridad privada que realizan investigaciones, aunque raramente de conductas tipificadas como delitos, un derecho prácticamente restringido a las fuerzas de seguridad del Estado. Solo pueden investigar aquellos que se denuncian a instancia de parte y no de oficio, que en derecho significa que la Ley los reconocerá como delitos solo si la persona afectada así lo reclama y lograra demostrar.

"Tiene que ver con la criminología. El trabajo se parece más al de periodista". Un periodista a sueldo, que utiliza cauces legales para desvelar una realidad. Nada de saltar a propiedades privadas, amenazar con la fuerza... Al menos, no debe ser así. Hay varios puntos importantes que regulan la actividad de detective privado en España. El primero es que las autoridades tienen derecho a inspeccionar el trabajo realizado y a seguir el libro-registro, donde se anotan todas las actuaciones realizadas. Están fiscalizados, digamos, como la contabilidad de una gran empresa, pues es una obligación estar al día en cada movimiento a vista de luego dejar constancia de ello. Eso se refleja en la Ley de Seguridad Privada.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es que, si se realiza un seguimiento sobre una persona, el cliente debe acreditar de alguna forma una relación y un interés legítimo. Es decir, una aseguradora, efectivamente, tiene interés en buscar medios de prueba para determinar si una persona, en su día a día, efectivamente, arrastra las secuelas por las que pide un derecho. Tanto a una aseguradora como a la propia administración. Uno de los grandes campos de trabajo es el de las incapacidades. "Estuvimos trabajando en Reino Unido. Dos personas reclamaban por unos daños que decían haber sufrido en un viaje a España. Allí pudimos comprobar que era falso, que por ejemplo lo que reclamaban les impediría conducir". Otra de esas es, por ejemplo, quien reclama lesiones y juega un partido de fútbol a pleno rendimiento.

Y estas personas, en pleno proceso, ¿no asumen que deben guardar las formas, por ejemplo, mientras están de baja? "Depende de la persona. Pero quien no se dedica a ciertas actividades, no piensa que le van a estar siguiendo", resume Carande. Si en el curso de una investigación se comprueba que alguien estuviera cometiendo un delito, por ejemplo, tráfico de drogas, el detective privado tiene la obligación de acudir a las autoridades y detener en ese momento sus pesquisas.

Demostrar infidelidades, un clásico

Este detective afincado en Sevilla, en su empresa Carande y asociados, ha estado detrás de la investigación que acabó con la imputación del propietario del taxi de marca maserati en Sevilla. La Policía Nacional ha reunido pruebas que apuntan a que está detrás de la quema de su propio vehículo con el fin de cobrar el seguro.

El legalismo en las actuaciones, la limitación que tienen en su trabajo, tiene una explicación. Porque hay quien puede contratar "para sacar algún trapo sucio a un vecino que no le cae bien, para extorsionarlo. Me pide ilegalidades, como entrar en el whatsapp de la pareja, mirar sus correos electrónicos". Eso no es posible. Y puede ser simplemente un acoso, una conducta delictiva porque el monopolio de interceptar conversaciones, solo cuando es proporcional, lo tendría en todo caso las fuerzas del Estado con amparo judicial. Todo esto, además, cuando los propios datos ofrecidos públicamente por los usuarios en redes sociales ya suponen un plus en el que los detectives se han especializado para conseguir pruebas. Esos datos sí son públicos por consentimiento de la propia persona, y es más revelador que muchas otras cuestiones.

El asunto de las parejas es espinoso, en cualquier caso. Para Carande, a diferencia de para otras agencias, no supone una gran parte de su facturación. "Advertimos a los clientes que quieren saber si existe una infidelidad que eso no les va a poner en una situación de ventaja en el futuro". Legalmente, acreditarlo, no serviría para nada. El divorcio en España no requiere ya de causa, a diferencia de lo que ocurría en el pasado. Basta con que una de las dos personas desee finalizar la relación. Sí es cierto que un juzgado puede en el futuro cancelar una pensión compensatoria si la persona beneficiaria se casa y cambia su situación económica. Pero es diferente a lo que señala el detective. Subraya que no se dejará de imponer por el hecho de ser la persona beneficiada quien estuviera cometiendo una infidelidad. Los detectives privados, entonces, se dedican a acreditar con pruebas "si alguien tiene dudas de que exista la infidelidad. Para tomar una decisión. Es a título personal". Y, por experiencia, advierte de que casi siempre se confirma. "El de un detective no es un servicio económico. Cuando se contrata, es porque tiene sólidos indicios de que algo falla. Si la relación es de confianza, no le pones un detective. Salvo casos de celos patológicos, que por desgracia también existen".

Otra modalidad de trabajo llega con las escolarizaciones. Padres de estudiantes que se quedan fuera de colegios concertados muy demandados, que buscan probar que otros progenitores han incurrido en alguna trampa. Pasa con los más demandados de Sevilla como el Maristas o el Portaceli. También, padres que quieren saber qué hacen sus hijos cuando salen, "con quién se juntan, por ejemplo". O protección de marca, búsqueda de falsificaciones, o contra la competencia desleal. "Es un trabajo bonito, porque cada día investigas algo diferente".

"Los detectives privados cumplimos una función social"

Visto todo esto, ¿somos los andaluces o los españoles mentirosos? "En todo caso, lo diría por los latinos, de España, Italia, Grecia, que podemos tener más picaresca, aunque también lo hemos visto en el Norte. En todo caso, es algo propio del ser humano". Y no hay perfiles concretos. Sí es cierto, reconoce, que puede caer en estafar a una aseguradora quien más apuros económicos pasa, aunque ha tenido muchos casos de personas adineradas, que son, precisamente, quienes acaban estafando cantidades mayores, porque no entran en fingir por dos duros. "Yo creo que llevamos a cabo una función social. Es importante. Piensa en quien pide una incapacidad para toda la vida con 30 años. Eso es mucho dinero. Una hora de servicio son de media unos 50 euros en España, quizás, aunque depende de muchas cosas. Pero piensa cuánto significa eso cuando hablamos de cientos de miles de euros. Por cada euro que invierten las aseguradoras en detective privado, según un  estudio, recuperan unos 40. Son decenas de millones de euros al año que se ahorran, y que hacen que los servicios sean más caros", remacha. "Y el poder disuasorio. Imagina un despido por una sospecha de que alguien desvía mercancía. El efecto disuasorio que supone. Hay pocos servicios más rentables".

 

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