Asta Regia: un estudio geofísico de un yacimiento con cuatro milenios y más de 250 hectáreas

La Junta, que declaró la zona arqueológica como BIC hace dos décadas, intervendrá casi 30 años después de su última actuación en uno de los grandes tesoros ocultos de la Península

Una de las últimas exploraciones hechas por la UCA en el yacimiento. FOTO: JUAN CARLOS TORO
Una de las últimas exploraciones hechas por la UCA en el yacimiento. FOTO: JUAN CARLOS TORO

La Junta de Andalucía intervendrá en Asta Regia, uno de los mayores yacimientos de la Península, oculto a cuatro metros bajo tierra, casi 30 años después de su última aproximación a esta enorme zona arqueológica en el término municipal de Jerez. De momento, la apuesta pública es austera, apenas 14.990 euros (IVA no incluido), pero teniendo en cuenta que apenas se han invertido por la Consejería de Cultura unos 60.000 euros desde 1992, el paso ya es motivo de celebración. Pero es que además, como defienden desde la plataforma para la recuperación de Asta Regia, los resultados de estos trabajos pueden arrojar mucha luz —y acelerar lo que venga después— sobre el pasado enterrado de Mesas de Asta.

Un total de 253 hectáreas que estuvieron ocupadas de forma permanente desde el Neolítico final hasta la fase almohade, “lo que supone aproximadamente cuatro milenios de existencia”. No es de extrañar que cuando el arqueólogo municipal don Manuel Esteve dirigió cinco campañas de excavaciones en el yacimiento entre 1941 y 1953 —la primera vez que se removió la tierra en esta Mesa— las altas instancias le profirieran: “¡Deje usted de excavar, que vamos a tener que cambiar la historia!”. 

Efectivamente, Georgeos Díaz-Montexano, asesor histórico-científico de National Geographic, visitó hace unos meses el yacimiento y no lo dudó un segundo: “Con relación a la hipótesis de que (el yacimiento de) Asta Regia sea el posible lugar donde se hallaría realmente la capital de Tartessos, me gustaría deciros que para mí ha estado siempre entre las primeras hipótesis más verosímiles. Ahora pasa a ser mi opción preferente”. Tal es así que tiene previsto incluir Asta Regia en un futuro documental que prepara sobre la Atlántida. 

Hasta ahora, nadie entendía cómo la administración pública encargada de sacar a la luz y preservar los tesoros de Asta Regia no movió un dedo e incluso en alguna época miró para otro lado con los expolios, que fueron en aumento hasta hace unos años. “Desde la Consejería de Cultura en 1992, se inician una serie de actuaciones por valor aproximado de 60.000 euros, debido a la afloración de material arqueológico por roturación de las tierras con un arado subsolador. Estas faenas abarcaron varios cerros que coincidieron con elementos funerarios de los que hasta entonces no se tenía, con seguridad, conocimiento de su ubicación”. 

Coto al expolio con detectores de metales

Para paliar esta circunstancia, reza la memoria justifica de esta nueva intervención de la Junta en Asta Regia, “la Consejería de Cultura llevó a cabo dos obras de emergencia que incluyeron, tanto la investigación mediante una prospección microespacial de todos los terrenos afectados, como el establecimiento de vigilancia nocturna y reparación del vallado en la finca”. La presencia más constante del Seprona de la Guardia Civil, que se ha extendido hasta hoy, dio pie a la tramitación de expedientes sancionadores por uso de detectores de metales en la zona. “Estas actuaciones policiales han generado la disminución del expolio por detectores de metales en la zona, siendo en los últimos años prácticamente inexistente”. 

Las actuaciones que se adjudiquen en apenas unas semanas a una empresa especializada, que se prolongarán durante dos meses, consistirán en la  redacción del proyecto y realización de la actividad arqueológica preventiva consisten en prospección y estudio geofísico de este Bien de Interés Cultural (BIC) de 253 hectáreas y en el que solo la antigua ciudad y su necrópolis ocupan aproximadamente 60 hectáreas —unas 25 la ciudad intramuros—. Para esta actuación, reza la licitación, a la que ha tenido acceso lavozdelsur.es, se precisa de un servicio a realizar mediante equipo georradar StreamX, al requerirse de tecnología 3D para conocer tridimensionalmente el estado y la precisa localización de los restos conservados. Asimismo, el encargo pide recuperar y revisar la documentación de las excavaciones de Esteve, así como la “culminación de la memoria de la amplia prospección arqueológica realizada en la Necrópolis entre 1992 y 1993”. 

¿Dónde estaba la Vía Augusta a su paso por Asta?

Los trabajos comenzarán, según las previsiones, por el extremo sur del yacimiento. Y, recoge la memoria, “resulta indispensable la identificación y caracterización de las posibles áreas funcionales: la antigua ciudad amurallada (la Asta Regia romana) ubicada a espaldas de la barriada actual sobre la finca denominada Olivar del Rosario, otros pequeños núcleos de habitación y puntos estratégicos de defensa ubicados en las zonas más elevadas de las Mesas (cortijo del Palomar, Haza de la Torre-La Mariscala, cortijo de Pinteño), la Necrópolis Oeste en los cerros del Rosario, la Necrópolis Este en las inmediaciones de la barriada y la zona denominada El Cerro, las vías de comunicación terrestres y fluviales (la Vía Augusta entre Roma y Gades, los estero de El Bujón-Las Mesas-Tabajete, y el de Rajadabas), las zonas portuarias en el muelle, los Regajos y laguna del Mortero, las zonas industriales, alfares y villas agrícolas ubicadas dentro de la zona delimitada como BIC. 

Solo la Necrópolis, documentada superficialmente en la primera y última intervención hasta la fecha de la Junta, ocupa una extensión de 32 hectáreas y se distribuye en varios cerros contiguos que abarcan desde el Neolítico final/Cobre hasta época medieval. “En la actualidad los inmuebles visibles son muy escasos, reduciéndose a algún pequeño sector de lienzo de muralla y restos de estructura de tipología diversa, por lo que la gran mayoría del yacimiento se encuentra enterrado y, consecuentemente, protegido de cualquier tipo de deterioro”. Asta Regia, sus cuatro milenios de historia, están ahí abajo y ahora hay más esperanza que nunca de que toda esa leyenda salga a la luz.

Hace 20 años —se cumplieron abril pasado— que la Junta de Andalucía declaró como BIC el yacimiento. Hace 46 años que un BOE firmado por Franco recogía la publicación del decreto 3383/1973 de 21 de diciembre por el que se declaraba de “utilidad pública, a efectos de expropiación forzosa, del yacimiento arqueológico de Asta Regia, “de excepcional importancia para el conocimiento del reino de Tartessos en el Bajo Guadalquivir”. Tantas décadas después, ni una cosa ni la anterior han servido para que el enorme yacimiento haya pasado a manos públicas, una de los grandes retos que deberán abordar las Administraciones públicas para recuperar las muchas ciudades de Asta Regia.

"Aquí tenemos la cristiana, la árabe, la romana, la fenicia y la tartésica. Tenemos la primera estructura como ciudad de Europa, que sería más antigua que Cádiz”, se atrevía a asegurar a lavozdelsur.es Carmelo García Barroso, catedrático de la Universidad de Cádiz y uno de los grandes investigadores sobre el terreno que, por desgracia, ha fallecido este verano, muy cerca de disfrutar de los primeros pasos para rescatar a Asta Regia del olvido. En paralelo, Ayuntamiento de Jerez y Universidad de Cádiz trabajan en un plan director sobre la zona arqueológica y, en medio de las administraciones (o a la vanguardia) públicas, una plataforma ciudadana que pelea por preservar la unidad de acción en torno a este objetivo largamente acariciado que ahora empieza a estar más cerca.

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