Las historias de Apadeni, la asociación portuense de la alegría que necesita ayuda: "Aquí soy muy feliz"

Los problemas burocráticos dificultan el día a día de la entidad, fundada hace casi tres décadas por padres de personas con diversidad funcional. Han abierto un 'crowdfunding' para "carpetas, típex y bolígrafos", para subsistir, mientras el Ayuntamiento de El Puerto no libere las subvenciones concedidas por problemas de papeleo

Los alumnos y las profes de Apadeni, tras la entrevista.
Los alumnos y las profes de Apadeni, tras la entrevista. JUAN CARLOS TORO

Es lunes, al mediodía. En otras aulas, seguro que no muy lejos, seguro que ya hay a quien la silla le quema, a pesar del frío de enero. En Apadeni, no. En Apadeni, los alumnos van con gusto. Porque Apadeni es la segunda casa de un grupo heterogéneo de chicos y chicas entre la veintena y la treintena. Y cuentan con ilusión -y ganas de tener una grabadora delante- lo que hacen. Apadeni es una de muchas organizaciones que, por la crisis sanitaria, está teniendo importantes problemas de financiación y lanza un SOS a través de un crowdfunding, con el objetivo de recaudar 5.000 euros para continuar con su labor. Porque es una organización pequeña con una veintena de socios, la mayoría padre de estos chicos con diversidad funcional.

Los protagonistas de Apadeni

Uno de los que más disfruta la charla es Álvaro López, portuense de 32 años y que presume él mismo, con razón, de ser "gracioso, gaditano puro". Así se lo hacen saber en su otra tierra, Ubrique, "me dicen que soy ya ubriqueño", y de hecho, al preguntarle de qué equipo es, lo tiene claro, "del Ubrique Industrial". Cuenta Álvaro que un día le toca "autonomía y apoyo, o lectura". Cuando entra, lo primero es que le tomen la temperatura, lavarse las manos y desayunar. Tocaba una manzana. 

"Mee encantan las prácticas" cuenta. "Yo voy a ayudar al campo a Sanlúcar", o con Cruz Roja, y hasta le ponen una "tarjeta" identificativa "para atender clientes". Le encanta internet. "Mi padre siempre me ha dicho que no me quiere ver llorar. Levanta la cara y siempre sé feliz, no quiero verte llorar. Aquí me gusta estar en Apadeni", cuenta. E insiste en mandarle un "beso a Javier Gallego", de Ubrique.

Miriam está muy ilusionada porque este año "me he propuesto sacarme el carnet. Una amiga me prestó el libro", antes de apuntarse. Es de las que ayuda "a los que les cuesta un poco más leer". Tiene su pupitre lleno de folios impreso. Se dedica en Apadeni a "buscar cursos, luego hacemos deporte, luego sexualidad y después apoyo". Y en una carpeta guarda "las fichas de matemáticas". Ahora "tocan decimales". Además, le encantan los animales. "Íbamos a una tienda de animales y plantas. Este año no podemos hacer esas salidas", cuenta Inmaculada Arminio, la profe y responsable en la entidad.

Kike, el futbolero, saca músculo. FOTO: JUAN CARLOS TORO
Kike, el futbolero, saca músculo. FOTO: JUAN CARLOS TORO

Por su parte, David nació en Cádiz, vive en El Puerto y también tiene esa gracia de La Tacita. "Llevo un montón de años aquí". Ahora hace prácticas en un bar, "recogiendo, y conozco mucho a los clientes y preguntan por mí cuando no estoy. Te relacionas con los compañeros, y a mí me gustan los bares", un comentario que causa risa entre sus compañeros. No iba a ser menos David, que también ejerce en ellos de poli malo, digamos, por uyna buena causa. "Separo a la gente, para que guarden la distancia y se pongan la mascarilla".

Kike cuenta que le gustan mucho el deporte y los cuadernos, y que le gustaría trabajar algún día "haciendo tablas". Cuando le toca su turno quiere agradecer a Inma, que es muy buena, y ahora a Andrea, la otra profe", una alumna del grado en Integración Social de prácticas. Pero lo que de verdad le emociona es el fútbol. O por lo menos eso parece por la pasión y la fuerza que tiene. Cuando toca hacer la foto de grupo, da un salto y echa a un lado la mesa sin darse cuenta, y le duele más a la mesa que a él, que evita bien dar de culo en el suelo. "Yo he marcado tres goles cuatro veces", y menciona a David, con el que se ve que ha sabido disfrutar en los mejores estadios del pequeño patio de Apadeni.

Fernando, por su parte, sigue aprendiendo a sumar. María no habla porque "es la última en llegar y es aún tímida". De José qué menos que decir que es del Atleti, toda una declaración de intenciones hacia la vida de pundonor y épica.

Las cuentas que no salen

Inmaculada, la profe, se dedica también a tareas burocráticas, porque Apadeni es una asociación pequeñita. "No es que no concedan préstamos, es que ni microcréditos", señala. El objetivo del crowdfunding son los 5.000 euros para libros, materiales, o arreglar algunas "ventanas que están descuadradas". Es un año "complicado, pero tenemos que seguir luchando".

En el camino se han quedado ayudas del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, que llegó en su día a dar hasta 30.000 euros, pero que "fueron recortandose hasta los 17.000". El problema de las ayudas a organizaciones portuenses ha afectado a decenas de ellas, desde deportivas hasta ONG. "En los últimos tres años no hemos recibido nada. Hemos tenido que aumentar las cuotas. No tenemos ni para tóner algunas ves, para hacer las fichas. Nos gustaría estar siempre fuera, pero con la pandemia no es posible, por lo que tenemos que hacer más fichas que nunca". 

Los estudiantes, durante la clase. FOTO: JUAN CARLOS TORO
Los estudiantes, durante la clase. FOTO: JUAN CARLOS TORO

Por las mañanas acuden estos socios, pero son la mitad que antes de la pandemia. "Tienen miedo. Antes eran 14 o 15. Ahora, la mitad". También influye "la situación económica. Algunas familias son de clase media a baja que ahora, por cuestiones de ERTE, han visto que tiene que ahorrar de algún lado". Por las tardes vienen niños en edad escolar para mejorar su desarrollo, de forma más individualizada. En Apadeni ha habido incluso algún ERTE parcial de reducción de jornada para sus seis trabajadores, algo que aliviaría algo la situación pero que no deja de ser una mala solución, porque queda trabajo por hacer.

En otras ocasiones, Fundación La Caixa, MRW o Diputación de Cádiz han dado su apoyo. "Este año se ha paralizado. No hay movimiento para proyectos. Vamos al día a día y aceptamos cualquier donación, como por ejemplo de material. Lo recibimos todo con los brazos abiertos".

El 'lío' de las subvenciones en El Puerto

La delegada de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de El Puerto, Blanca Merino, llegó en septiembre al cargo, en un Ejecutivo liderado por Germán Beardo (PP). Explica que la situación viene de muy atrás, de 2016. El objetivo ahora es, en base a la Ley General de Subvenciones, poner en marcha el proceso de justificación de toda ayuda. Si no, la ley contempla su devolución. "Es muchísimo trabajo, estamos ahora justo con el expediente de Apadeni y es prioridad". La organización seguirá cobrando esas ayudas, y todo apunta que en cantidades similares porque El Puerto funciona con presupuestos prorrogados, lo que reserva partidas para Bienestar Social.

En estos años, el Ayuntamiento de El Puerto ha tenido "85 marrones", 30 de organizaciones deportivas y 55 del resto. "Trabajamos expediente a expediente. Qué trabajito nos está costando. El problema es que hasta que no se justifica un año, no se puede pagar el siguiente". Algunos ya han sido liquidados satisfactoriamente. "No les culpo, es que son millones de papeles. Es complicado, si ves el tamaño del expediente te das cuenta". Son documentos que debían haberse aportado tiempo atrás.

Inmaculada Arminio y Andrea Cortés, en su clase en Apadeni. FOTO: JUAN CARLOS TORO
Inmaculada Arminio y Andrea Cortés, en su clase en Apadeni. FOTO: JUAN CARLOS TORO

Es "optimista" respecto a su resolución. Este mismo lunes, Apadeni seguía enviando documentos, y aún faltaban algunos para poder acabar con el proceso de 2017 y poder recibir la de 2018. "Pero soy de la opinión de que no puede anunciarse nada hasta que no esté el dinero ingresado". El problema "nunca ha sido el presupuesto", sino la normativa. "Los procedimientos son tan complicados", señala.

Al anterior Ejecutivo, liderado por el PSOE, "no le acusamos de nada, las complicaciones que tenían eran las mismas". "Entiendo que esta explicación no disminuye el problema, pero estamos trabajando para hacer efectivas las subvenciones. El problema es que si no está bien justificado, a los funcionarios los pueden hasta imputar". Pero, insiste, "está prácticamente terminado 2017, solo que no prometo nada porque no me gusta, ya hay demasiados políticos que prometen".

Mientras, a la asociación le toca seguir esperando. Mientras, Álvaro, Miriam, David, Kike, Fernando, María o José seguirán yendo con las mismas ganas. Esperando que suene la campana. Para entrar en su casa. En su otra casa, donde van cada mañana hasta el mediodía. En Apadeni.

María, la última en llegar, con la 'profe' Andrea. FOTO: JUAN CARLOS TORO
María, la última en llegar, con la 'profe' Andrea. FOTO: JUAN CARLOS TORO

 

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