Anabel Domínguez, la 'influencer' de Trebujena: "Nací con mi acento, es como si me critican por tener mano"

La maquilladora y cómica gaditana defiende el habla andaluz en todos sus vídeos de redes sociales: "Se creen que para tener un estatus más alto hay que hablar perfectamente el castellano"

Anabel Domínguez, la 'influencer' de Trebujena.
Anabel Domínguez, la 'influencer' de Trebujena.

Ella misma se define como la “influencer trampatojo”: “En las fotos salgo divina, pero las historias soy un poco borrica”. Anabel Domínguez, es una joven maquilladora de Trebujena que se ha convertido en toda una revelación en redes sociales. Con más de 138 mil seguidores en Instagram en su cuenta @anabel.mua, la gaditana baila entre dos aguas: el maquillaje y el humor.  Además, lejos de lo que estamos acostumbrados a ver entre las famosas de internet, ella destaca por revindicar el acento andaluz y presumir con orgullo de donde viene.

Empezó en el mundillo de las redes en 2014, cuando estaba fuera estudiando, subía contenido de sus maquillajes y no tenía más de 10 mil seguidores cuando hizo un vídeo de humor: “Un día empecé a comentar los típicos vídeos de cuentas como ‘Cosas en cinco minutos’ que te dan tips de cómo arreglar cosas. Alguien colgó el vídeo en Twitter y se viralizó y de un día a otro tenía 60 mil seguidores más”.  

 

Habla con la Z con mucho orgullo: “No hay ninguna influencers de belleza con acento andaluz. Las hay que lo falsean, que dicen ‘no es que yo el acento lo he perdido’”. Sin embargo, esa manera de hablar tan suya y tan del sur le ha traído comentarios inoportunos. Otro de sus vídeos virales fue en la plataforma TikTok cuando contesto a un comentario en el que le escribían: “Todo va bien hasta que abre la boca”. La contestación de la trebujenera le dejó bien claro que eso de las burlas del acento andaluz está ya un poco pasado de moda.

Anabel Domínguez: "Se creen que para tener un estatus más alto hay que hablar perfectamente el castellano"

“Me han dicho comentarios parecidos más veces, tipo ‘que mona y que guapa y que poco te pega hablar así’.  ‘Qué pasa que por hablar con la z tengo que ser fea, gorda y con entrecejo. Se creen que para tener un estatus más alto hay que hablar perfectamente el castellano”, narra Anabel y prosigue: “Si el día de mañana yo cambio mi acento mis seguidores lo verían ridículo y se reirían de mí. Hay que normalizarlo. ¡Cómo si los madrileños no tuvieran acento!”.  

Es una influencer especial, medio ‘beauty blogger’ medio cómica.  “Cuando me dicen que me defina digo que son maquilladoras, pero por ejemplo en eventos de Ron Barceló voy como creadora de contenidos. Yo tengo los dos palos. Estoy entre dos aguas y eso me ayuda a diferenciarme”, narra la joven.  “En el mundo del maquillaje y las influencers hay muchas chicas cuyo talento es ser guapa y otras que son graciosas. Pues dentro del mundo de la belleza a la gente le gusta mucho mi forma de ser”.  

Contra el prejuicio que a veces tiene una gran parte de la sociedad, Domínguez afirma que el trabajo en redes no siempre es pan comido: “Todo depende la influencer que seas, hay gente que hace dos vídeos y tienen toda la semana libre o hay gente como Ibai que hace directos todos los días grabando, como un horario de trabajo normal.  En mi caso tardo mucho en hacer lo vídeos del maquillaje”.

Un trabajo que se puede hacer pesado: “Te tiene que gustar porque cuesta mucho desconectar. Yo tengo la suerte de considerarlo un trabajo fácil de llevar porque me encanta. Hay otras personas que le agobiaría estar todo el día con el móvil contestando a otros mensajes. No me pesa. Además, siempre tienes que estar al día, subiendo cosas porque las plataformas te penalizan”.

 

Aunque ella es maquilladora, admite que desde hace unos años “su fuente de ingresos” es por ser influencer: “No maquillo para la calle o para bodas como hacía antes, ya no puedo tener citas de maquillaje, porque no tengo tiempo para tener agenda. Pero el fin de mi carrera es seguir siendo maquilladora y montar una escuela”.

Anabel Domínguez: "a lo mejor a mí no me hace gracia Florentino Fernández y me hace gracia la Martita de Graná"

Reconoce que para atreverse al tema de las redes tuvo hacerlo desde fuera de su pueblo por “vergüenza”: “Iban a decirme friki, pero ahora los tiempos han cambiado y ya hacer vídeos no es motivo de burla. Antes era algo raro, ahora la gente se está acostumbrado a que se puede ganar la vida con ello”.

 

“Antes ponías la tele y lo que estabas echando, ahora sin embargo tienes el Netflix y puedes elegir la película que quieras. También esta bien tener las redes sociales para consumir otro tipo de contenido. Yo sigo a muchas influencers andaluzas que me hacen gracia su humor y a lo mejor a mí no me hace gracia Florentino Fernández y me hace gracia la Martita de Graná. Las redes sociales te acercan más a las personas detrás de las pantallas, no lo ves como un famoso que es inalcanzable, sino como un amigo tuyo”.

Sobre el autor:

Lucía Velázquez

Natural de Sanlúcar de Barrameda, estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Aprendió el oficio entre las paredes de la redacción de Europa Press y luego pasó a seguir creciendo en el diario Público. Especializada en temas de feminismo, migración y fake news, cree en un periodismo comprometido con el derecho a una información veraz a través del respeto de testimonios, las fuentes y la empatía.

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Comentarios (1)

José Poza Hace 1 mes
Es una borrica guapisima !!
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