Alcohol y jarabe para la tos: la peligrosa mezcla que vuelve a estar de moda en los botellones

La Policía de Málaga encontró a un grupo de niñas de entre 11 y 13 años haciéndose fotos con esta peligrosa bebida que, en casos extremos, puede causar la muerte

Alcohol y jarabe para la tos: la peligrosa mezcla que vuelve a estar de moda en los botellones
Alcohol y jarabe para la tos: la peligrosa mezcla que vuelve a estar de moda en los botellones

Agentes del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga se toparon con unas imágenes de un grupo de chicas de botellón en una playa de la capital. En las fotos se las ve compartiendo chupitos y copas rodeadas de botellas de ginebra, de vodka y de ron. También alguna cachimba. En un vídeo, publicado en modo 'stories' de Instagram aparece alguna de ellas fumando. Lo primero que les sorprendió fue la edad de las jóvenes, entre 11 y 13 años. Lo segundo, que entre el alcohol apareciera un jarabe para la tos. Lo ha desvelado el diario Sur.

 

Este hallazgo ha hecho sonar las alarmas de los agentes y del Colegio de Médicos porque la mezcla es muy peligrosa y puede causar la muerte.  La policía localizó las fotos y videos en las redes sociales. A partir de ahí, localizó a las menores y cerró la tienda donde les vendían las bebidas. Ahora se investiga cómo accedieron al jarabe

El Purple Drank o Lean Sizzurp es jarabe para la tos con refresco. Según informa el Su origen se remonta a los años 60, cuando los cantantes de Blues de Houston bebían Robitussin con cerveza. En los años 80 y 90, la receta cambió a jarabe para la tos con refresco (generalmente de lima-limón que mezclado con el jarabe resulta en un líquido morado) y se volvió en algo muy popular entre la escena underground de Hip Hop. En internet abundan las publicaciones, generalmente vinculadas al rap y al hip hop, que ofrecen recetas sobre cómo preparar la bebida. 

Los principios activos de estos jarabes son la codeína y el dextrometorfano, dos opiáceos de la misma familia que la heroína. Su consumo como droga produce un estado euforizante y, al mismo tiempo, disociativo -como si el cuerpo se separara de la mente- y alucinatorio.

Entre sus efectos están las náuseas, vómitos y trastornos gastrointestinales, mareos, fatiga, somnolencia, alucinaciones, inquietud y excitabilidad. de hecho, puede acarrear efectos graves. 

En casos más graves se pueden producir síntomas como disminución de la concentración y de la conciencia hasta el coma, disforia y euforia, trastornos psicóticos como desorientación y delirios hasta estados de confusión o paranoicos, tono muscular incrementado, así como pueden ocurrir depresión respiratoria, cambios en la presión arterial y taquicardia.

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