Historias de dos médicos gaditanos con niños huérfanos en Mozambique: "Te llaman papá y se te encoge el corazón"

José Manuel Visuerte y Antonio Barrones estuvieron el pasado mes de octubre en el país africano atendiendo a más de 200 niños del orfanato construido por la Asociación Siloé Jerez

Antonio Barrones y José Manuel Visuerte han realizado chequeos médicos y han convivido con niños del orfanato de la parroquia de San José de Munhava, en Mozambique.
Antonio Barrones y José Manuel Visuerte han realizado chequeos médicos y han convivido con niños del orfanato de la parroquia de San José de Munhava, en Mozambique.

El pasado mes de octubre, los sanitarios Antonio Barrones de Jerez y José Manuel Visuerte de Cádiz viajaron hasta Mozambique para atender a niños huérfanos, realizar chequeos médicos y, durante unas semanas, hacer más ameno su día a día a través de diferentes actividades. Barrones colabora con la Asociación Siloé Jerez, dedicada desde 1995 a ayudar a las personas que conviven con el sida y que desde hace 18 años organiza viajes a este país situado en el sureste de África, que se encuentra entre las 10 naciones más pobres del mundo. 

Junto a él, en esta ocasión ha acudido José Manuel Visuerte, médico y dentista del Distrito de Atención Primaria Bahía de Cádiz-La Janda que afirma que "cuando recibí la propuesta de colaborar con Siloé no me lo tuve que pensar. Me encantó la idea y simplemente acepté".

Él también está muy ligado al mundo de la cooperación, ya que lleva 25 años trabajando en más de 40 países de África y Latinoamérica, pero señala que esta "ha sido una de las mejores experiencias que he vivido por las connotaciones sentimentales que tenía. Hemos trabajado con niños huérfanos, en su mayoría portadores del VIH o de la malaria, en unas condiciones lamentables, pero aun así no perdían la sonrisa. Te hacían sentir cosas muy bonitas". De hecho, recuerda con especial cariño el hecho de que los pequeños se dirigieran a ellos como "papá Antonio y papá Manuel". "Es algo que te encoge el corazón", añade.

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Antonio Barrones lleva 18 años colaborando con el proyecto en Mozambique.  MANU GARCÍA

A causa de la pandemia, su actividad se ha visto frenada durante casi tres años. "En 2020 teníamos ya preparado el viaje, pero finalmente no pudimos ir", indica Antonio Barrones. En esta ocasión, por tanto, tenían trabajo acumulado. Los habitantes de la aldea de Lizamba y del barrio de Manga, uno de los más deprimidos del país, recibieron solo una parte de un gran cargamento de alimentos, ropa, equipamiento, repuestos y material escolar y sanitario, quedando el resto pendiente para cuando pudieran regresar a la zona. 

El primer gran objetivo que se propusieron desde Siloé cuando empezaron a trabajar en Mozambique allá por 2004 fue construir y financiar el orfanato de la parroquia de San José de Munhava. Una vez levantado, comenzaron a estudiar otras necesidades que tenían los habitantes de esta zona tan alejada de la ciudad de Beira y, por tanto, enormemente abandonada. "Creamos diferentes programas de alfabetización, impartimos cursos de educación en salud para prevenir enfermedades, especialmente las contagiosas... hemos desarrollado diferentes iniciativas para mejorar la calidad de vida de estas personas, pero aún tenemos mucho que hacer", dice el sanitario jerezano.

Dentro de su campo de acción, han realizado reconocimientos médicos, oscultación cardiopulmonar, revisiones oftalmológicas, de traumatología y parasitosis y pruebas de detección del sida, la malaria y la tuberculosis a 245 menores. También han llevado a cabo análisis bucodentales (aprovechando que José Manuel Visuerte es dentista), revisiones, tratamientos y diferentes actividades buscando la promoción de la higiene personal, apoyado todo esto por el SAS.

Los niños disfrutaron con actividades complemetarias

Además de los chequeos médicos han llevado a cabo multitud de actividades con los niños como sesiones de cine, realización de talleres de música y baile o representaciones de teatro. También han disputado varios partidos de fútbol porque allí nació Reinildo Mandava, defensa del Atlético de Madrid e ídolo de muchos niños que sueñan con ser como él algún día. En cualquier caso, tanto José Manuel como Antonio coinciden en que "lo importante es que jueguen y disfruten. Son niños y está en su ADN".

La experiencia que han vivido los pequeños ha sido muy especial debido a que casi nada de lo mencionado anteriormente está presente habitualmente en su día a día. Solo el hecho de poder ver películas infantiles en portugués ya era un evento increíble para ellos. De la misma forma, por ejemplo, jamás habían probado una tortilla de patatas y les encantó. Cuando tuvieron que marcharse pudieron comprobar (si no lo habían notado ya) el tremendo cariño que les profesaban. "Estuvo todo envuelto en un aura muy emotiva. En estos proyectos solidarios el factor humano es lo más importante, pero en este caso más aún", apostillan.

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Esta ha sido la primera experiencia de José Manuel Visuerte en Mozambique.

"Vivir rodeado de tanta pobreza y ver que aun así las personas son felices con tan poco te hace valorar lo que tienes cuando vuelves a tu casa", señala Antonio, quien a pesar de llevar tantos años viajando a Mozambique recibe una lección de humildad cada vez que acude allí. "A pesar de que nos seguimos quejando de muchas cosas todos los días tenemos sanidad, carreteras, transportes... tenemos cosas que son un auténtico lujo en otros países y deberíamos darles el valor que merecen".

También llevaron a cabo diferentes arreglos en los electrodomésticos del orfanato, ya que a causa de la pandemia habían quedado completamente descuidados. Además, instalaron dos lavadoras para mejorar los servicios de limpieza de ropa, otro paso para ofrecer mejores condiciones de higiene.

Seguimiento del proyecto

Para mantener las actuaciones que han iniciado, durante su estancia han formado a un referente para que pueda detectar patologías importantes y derivarlas al hospital más cercano. El acceso a los centros hospitalarios en la zona es muy complicado, por eso han tenido que cooperar con la directora de enfermería del centro de salud que es quien se encargará de aprobar los ingresos. "Es un recurso que antes no tenían y personalmente me alegro mucho de haber encontrado una solución", cuenta José Manuel.

A su vuelta a España, la siguiente parte de la actuación de estos médicos y de la Asociación Siloé Jerez consiste en realizar un seguimiento del mantenimiento del orfanato y sus instalaciones, de las pruebas médicas a las que se vayan sometiendo los niños y de las necesidades que tengan. Para ello se mantendrán en contacto a través de videoconferencias con los diferentes responsables, algo que el sanitario de Cádiz celebra porque "es muy importante que exista una continuidad en el proyecto y la posibilidad de seguir ligados al día a día de quienes se han quedado en la aldea".

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Podrán seguir el día a día del orfanato a distancia.

Por su parte, Antonio Barrones destaca la "enorme satisfacción" que siente cuando reciben la visita de los primeros niños a los que atendieron hace 18 años que ya están prometidos o casados e incluso acuden con sus hijos. "Verlos crecer con toda la dignidad que les hemos podido dar, saber que tienen un futuro, que viven en unas condiciones dignas y que incluso algunos han podido completar sus estudios es algo que refuerza el trabajo que estamos realizando".

Estas buenas noticias las comparten en España con los padrinos y madrinas que colaboran con Siloé, siendo una parte fundamental de su financiación. "Nuestra principal fuente de ingresos es el apadrinamiento, que cuesta 20 euros de base y cuyas ganancias se envían directamente a Mozambique sin intermediarios", remarca el médico jerezano, quien aprovecha para lanzar un mensaje de ánimo a la cooperación, ya que "la única forma que tenemos de mantener estos proyectos es gracias a la colaboración generosa de la gente que nos rodea, de modo que sería buenísimo aumentar el número de padrinos y madrinas porque eso significaría asegurar el futuro más próspero posible a muchos niños necesitados".

Después de tres años sin poder viajar a Mozambique debido a la pandemia el objetivo de estos médicos es realizar nuevos viajes próximamente para continuar su trabajo. Normalmente suelen hacer dos al año y el siguiente está previsto para el mes de mayo.

Sobre el autor:

Pablo Mata

Pablo Mata

Periodista, graduado en la Facultad de comunicación de Sevilla en el año 2020. Miembro de la Asociación de Prensa de Jerez. He hecho prácticas y colaborado en varios medios para ganar experiencia. También escribo en mi propio blog sobre mi pasión, el deporte, y ahora tengo la oportunidad de aportar mi granito de arena en lavozdelsur.es.

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Comentarios (1)

Francisco Hace 2 meses
Personas magníficas, entregadas, que crearon Siloé, laicos, con el apoyo de D. Rafael Bellido Caro. Mujeres y hombres en su inicio eran jóvenes, solidarios, con ganas de ayudar. Gracias.
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