La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha activado la vigilancia tras la aparición de nuevos casos de hantavirus vinculados a un crucero de lujo. Según la información disponible, tres personas han fallecido tras contraer la infección mientras viajaban a bordo del MV Hondius, una cuarta permanece ingresada en la unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica y existen al menos dos casos más bajo sospecha. El buque, que tenía previsto finalizar su trayecto en Canarias, se encuentra actualmente bajo seguimiento de la OMS ante la evolución del brote.
El episodio ha vuelto a poner el foco en las enfermedades zoonóticas, que representan un porcentaje muy elevado de los patógenos que afectan a los seres humanos. Diversos expertos señalan que alrededor del 75% de las enfermedades humanas tienen origen animal y que cuatro de cada cinco enfermedades emergentes proceden de este mismo origen. Además, se recuerda que existen más de 250 zoonosis conocidas y que cada año surgen nuevas, lo que refuerza la preocupación sobre su potencial para generar futuras pandemias, en un contexto marcado por la experiencia reciente de la covid-19. El hantavirus se incluye dentro de estos patógenos y, según la OMS, aunque su transmisión entre personas es considerada rara, puede provocar cuadros respiratorios graves que requieren atención médica intensiva.
Los hantavirus constituyen una familia vírica de ARN monocatenario con origen en Asia. Fueron identificados inicialmente en brotes registrados en la década de 1930 y el virus fue aislado en 1978. Su principal reservorio son los roedores, en los que circula de forma habitual sin causarles necesariamente enfermedad grave, pero puede transmitirse a los humanos en determinadas circunstancias.
La infección, conocida como hantavirosis, se produce principalmente por el contacto con heces, orina o saliva de roedores infectados, así como por mordeduras. De forma general, no se considera una enfermedad de transmisión habitual entre humanos, aunque algunas evaluaciones sanitarias contemplan la posibilidad de contagio interhumano en casos excepcionales. Una vez en el organismo humano, el virus puede desencadenar cuadros clínicos de elevada gravedad.
La enfermedad
Existen dos manifestaciones principales de la enfermedad. En Eurasia es más frecuente la fiebre hemorrágica con síndrome renal, que aparece tras un periodo de incubación de unas dos semanas y puede incluir síntomas como fiebre, cefalea intensa, dolor abdominal y lumbar, náuseas, escalofríos, alteraciones visuales, erupciones cutáneas, presión arterial baja y, en casos graves, insuficiencia renal aguda, shock o complicaciones neurológicas. La mortalidad global se sitúa entre el 6% y el 15%, con variaciones según la cepa viral.
Por otro lado, el síndrome pulmonar por hantavirus es más habitual en América y se caracteriza por fiebre aguda, dolor muscular, cefalea, síntomas gastrointestinales, edema pulmonar no cardiogénico e hipotensión. En estos casos, la mortalidad puede alcanzar hasta el 50%. El tratamiento depende del cuadro clínico: en la fiebre hemorrágica se utiliza ribavirina por vía intravenosa junto con cuidados intensivos y control de complicaciones, mientras que en el síndrome pulmonar se aplica tratamiento exclusivamente sintomático. La recuperación, si el paciente supera las fases críticas, puede prolongarse varias semanas o incluso meses.
