Los avances médicos han elevado la supervivencia del cáncer infantil en Andalucía hasta cerca del 83%, pero para muchas familias el problema no acaba ahí. Padres y asociaciones reclaman más apoyo psicológico, social y domiciliario pese a los nuevos planes anunciados por la administración.
El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, ha asegurado que la Junta trabaja para “reducir las secuelas y riesgos derivados tanto de la enfermedad como de los tratamientos”. Cada año se diagnostican unos 200 menores y, según afirmó, “para el Gobierno andaluz cada uno de ellos es un motivo para seguir trabajando”.

Sin embargo, las familias recuerdan que la vida tras el alta hospitalaria sigue siendo compleja. El propio consejero admitió que “las respuestas que necesitan estas familias no acaban al salir del hospital”.
Mientras, la administración prepara terapias personalizadas y seguimiento a largo plazo porque “curar ya no es suficiente” y "tenemos que garantizar que estos niños puedan disfrutar de una vida saludable y sin complicaciones adicionales significativas".
Hoy miramos a los niños y niñas que padecen cáncer con admiración y esperanza.
— Antonio Sanz Cabello (@antoniosanz) February 15, 2026
La sanidad pública andaluza cuida de cada niño y de cada familia, con cercanía, profesionalidad y humanidad.
No estáis solos. Unidos en cada sonrisa.#DiaMundialdelCáncerInfantil pic.twitter.com/xfsujFGYkM
La principal demanda: atención continua y en casa
Pòr su parte, Andex insiste en que la clave es una atención “integral y holística” permanente, con acceso directo a especialistas desde el domicilio cuando sea necesario. Su presidenta, Ana María Álvarez Silván, explica: “Esto cambia la forma de vivir la enfermedad, los padres se quedan mucho más tranquilos cuando hay una comunicación aunque solo sea telefónica”. La asociación defiende que los cuidados paliativos no deben limitarse al dolor físico, sino incluir apoyo psicológico, social y espiritual.
El objetivo es claro: “Se trata de que estén lo mejor posible, con la mayor calidad de vida y el menor dolor ante un desenlace fatal, y preferiblemente en su casa”. Para las familias, poder permanecer en el entorno doméstico reduce ansiedad y mejora la convivencia diaria durante el proceso.

Más supervivencia, pero nuevas necesidades
Aunque la Estrategia de Cáncer en Andalucía, puesta en marcha en 2021 y la futura red autonómica buscan unificar protocolos y mejorar resultados, las asociaciones subrayan que siguen cubriendo carencias del sistema público, especialmente en psicoterapia y trabajo social. Hoy sobreviven más de ocho de cada diez menores —muy lejos del 20% registrado en 1972— gracias a la mejora de tratamientos como quimioterapia y radioterapia junto a terapias modernas. Aun así, tumores como los del sistema nervioso central mantienen peor pronóstico y secuelas graves.
Las familias también reclaman sensibilidad en la comunicación del diagnóstico, que debe hacerse de forma “escalonada y tolerable” y sin mentir, tampoco a los niños. España dispone de protocolos equiparables a países “súper desarrollados”, pero la experiencia diaria sigue mostrando necesidades prácticas: escolarización durante la hospitalización, coordinación educativa y apoyo emocional continuado.
La Junta implantó en diciembre atención telefónica 24/7 para cuidados paliativos pediátricos domiciliarios y prevé un nuevo plan en 2026 con atención sociosanitaria y psicológica. Aun así, padres y asociaciones recalcan que los avances médicos deben ir acompañados de recursos humanos permanentes. Porque, aunque la supervivencia aumenta, el mensaje de las familias es contundente: vivir después del cáncer infantil también necesita apoyo.




