Vox aprieta a la Junta de PP y Cs: pide despidos en los 'chiringuitos' y frenar la ley de Bienestar Animal por "progre"

El Ejecutivo se mantiene firme, en público, en su idea de agotar la legislatura, mientras siente en privado el aliento en el cogote de un socio externo que acumula protagonismo en el debate y las encuestas

Vox aprieta a la Junta de PP y Cs: pide despidos en los 'chiringuitos' y frenar la ley de Bienestar Animal por "progre". En la imagen, Moreno Bonilla la pasada semana. JUNTA
Vox aprieta a la Junta de PP y Cs: pide despidos en los 'chiringuitos' y frenar la ley de Bienestar Animal por "progre". En la imagen, Moreno Bonilla la pasada semana. JUNTA

El Ejecutivo se mantiene firme, en público, en su idea de agotar la legislatura, mientras siente en privado el aliento en el cogote de un socio externo que aprieta en protagonismo y encuestas. Hasta el presidente nacional de Vox, Santiago Abascal, arremete estos días contra el Gobierno andaluz de Juan Manuel Moreno Bonilla. No es solo que se incumplan los acuerdos que le llevaron a la poltrona de San Telmo, es que aparecen nuevas medidas que no hacen más que elevar el nivel de cabreo del socio preferente y puntal que sostiene el Ejecutivo que comparten PP y Cs.

El incidente más sonado últimamente ha sido el anuncio y rectificación exprés de la exigencia de presentar pasaporte covid o test negativo para acceder a los locales de ocio nocturno. Medida que Vox amenazó con llevar a los tribunales y que finalmente el TSJA ha tumbado, quedando en evidencia el margen político tan exiguo que maneja Moreno Bonilla. Vox aprieta pero, como queda demostrado, también puede ahogar. Pese a lo que se quiere vender en público, cero comodidad, visto lo visto, en el Palacio de San Telmo.

Y eso ha sido lo útlimo. La aparición, al fin, de los informes de las auditorías sobre el sector instrumental de la Junta, lo que Vox (y antes PP) llama 54 chiringuitos públicos adsritos a la Junta, parece que será una suerte de gatopardismo que no satisface al socio "preferente". "Que no se acobarde ante el necesario despido de los enchufados del PSOE en los entes instrumentales de la Junta de Andalucía", ha instado en días pasados el portavoz parlamentario de Vox, Manuel Gavira, al presidente Moreno.

La pasividad con la que PP y Cs prometen tomarse los resultados de las auditorías —situaciones surrealistas con cargo al erario público que no pretenden corregirse antes de dos mandatos—, no satisface a esta formación política. Al respecto, el portavoz parlamentario de Vox ha planteado "que se estudien cuantas medidas preventivas sean necesarias para que los enchufados no vuelvan a cobrar una nómina más, se denuncien sus contratos de trabajo y devuelvan los salarios cobrados indebidamente ante la alarma social que está generando el contenido de las auditorías".

Otro asunto sobre la mesa que ha soliviantado profundamente a Vox es la nueva ley andaluza de Bienestar Animal. En este caso, "por progre". "No apoyaremos la Ley de Bienestar Animal que prepara el Gobierno de Juan Manuel Moreno por atacar la caza", defiende Gavira, que añade que, "de nuevo, el PP de Andalucía pretende imitar las políticas de la izquierda con un ataque frontal al sector estratégico de la caza". El Gobierno autonómico niega este extremo, pero la Federación Andaluza de Caza ha desgranado la letra pequeña de la nueva ley y, como Vox, deja claro que esta se somete al "radicalismo animalista de izquierda".

Este lunes han vuelto a aparecer encuestas en Andalucía y la formación de ultraderecha sigue dándole patadas al avispero hasta que el presidente del PP andaluz sucumba y acabe anticipando elecciones autonómicas. La presión es máxima en los últimos días. La secretaria general del PP Andaluz, Loles López, se ha expresado este lunes, en una entrevista con Europa Press, a favor de agotar la legislatura frente a la opción de adelantar la convocatoria de las elecciones andaluzas, como exige Vox. "Pienso igual que el presidente: creo que debe agotar la legislatura. Por encima de las ideologías está Andalucía, el bienestar de los andaluces", sostiene, ocultando que el verdadero temor es, como defiende Vox, el auge de la ultraderecha y el hecho de que aún no haya habido tiempo suficiente en dos años y medio para tejer una red favorable que realmente, más allá de las estrategias de manipulación y el autobombo permanentes, garantice la continuidad de Moreno Bonilla en San Telmo. 

¿Y qué dicen las nuevas encuestas? Más o menos lo que se viene conociendo hasta ahora. El PP ganaría las autonómicas de celebrarse hoy, pero necesitaría de Vox para tener mayoría absoluta. A diferencia de diciembre de 2018, los populares de Moreno Bonilla serían la lista más votada (40-42 escaños, 33,9% de los sufragios), con entre 14-16 escaños más que hace dos años y medio. Esto significaría, según este sondeo publicado por La Razón, que Vox sería imprescindible para mantener el poder y que, es muy probable, tendrían que cohabitar en el Ejecutivo con esta formación, que pasaría a ser tercera fuerza en el Parlamento con una estimación de 15 a 17 escaños (ganaría entre 3 y 4). 

Los populares aventajarían en 5,8 puntos al PSOE-A, que se situaría como segunda fuerza con un porcentaje de apoyo del 28,1% y una cifra de diputados que oscilaría entre los 33 y 35 diputados. El cambio de liderazgo en el PSOE, con la sustitución de Susana Díaz por Juan Espadas como secretario general y candidato a la Junta de Andalucía, supondría, según este sondeo, o el estancamiento en número de escaños o un leve crecimiento.

Con estos datos los socialistas conservarían el número de diputados que lograron en las elecciones de 2018 o incluso podría ganar dos con respecto a entonces. El PSOE fue la primera fuerza en 2018 con un 27,9% de los votos y 33 escaños. El sondeo sitúa como cuarta fuerza de la Asamblea legislativa andaluza a Unidas Podemos con un 11,7% de los votos y una cifra de diputados que estaría entre los 11 y 12. La confluencia de Izquierda Unidas y Podemos perdería entre 6 y 7 parlamentarios que obtuvo en 2018, cuando alcanzó 17 y el 16,9% de los votos.

Ciudadanos, liderada por Juan Marín —cada vez más cuestionado en el seno de la formación naranja— caería desde la tercera plaza que ocupa en la actualidad en el Parlamento de Andalucía con los 21 escaños que cosechó en 2018 hasta la quinta posición al lograr el 4,9% de los votos y entre 2 y 4 diputados, lo que supondría perder entre 19 y 17 actas de parlamentarios. Cs logró el 18,28% de los votos en 2018. La formación que lidera Teresa Rodríguez, tras su expulsión del hasta ahora grupo parlamentario de Adelante Andalucía, lograría representación en el Parlamento de Andalucía con un 3,2% de los votos y entre un uno y dos escaños. El sondeo de NC Report para La Razón consta de 1.000 entrevistas, mientras que el trabajo de campo se hizo entre el 2 y el 5 de agosto.

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