El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido en Pekín tras reunirse con el líder chino Xi Jinping, en el marco de su cuarta visita al país en los últimos cuatro años. Durante su intervención, Sánchez ha destacado la "agenda tan fructífera" desarrollada en este viaje, en un contexto internacional que, según ha advertido, atraviesa una etapa de cambio en la que el orden global "está siendo, desgraciadamente, socavado y debilitado por potencias no menores".
El jefe del Ejecutivo ha señalado que la prioridad de su Gobierno es contribuir a un sistema internacional "más democrático" y "reordenado". En este sentido, ha subrayado que la visita responde a "tres objetivos muy claros", entre los que figura el fortalecimiento de las relaciones bilaterales. Según ha afirmado, los vínculos entre España y China gozan de "muy buena salud", y ha anunciado la puesta en marcha de un "diálogo estratégico" entre ambos países.
En el ámbito económico, Sánchez ha abogado por avanzar hacia una relación "mucho más estrecha y más sana". Ha asegurado haber encontrado en Xi Jinping "comprensión y voluntad de trabajo para alcanzar ese equilibrio". Además, ha detallado que durante su estancia mantuvo encuentros con 36 líderes empresariales chinos, a quienes trasladó la invitación a "invertir en España y aumentar su presencia en nuestro país".
El presidente también ha informado de la firma de ocho acuerdos de cooperación en áreas como la ciencia, la formación universitaria, la cultura y la protección de la biodiversidad. A su juicio, este viaje contribuye a avanzar hacia "un orden multipolar mucho más estable", basado en relaciones construidas "desde el respeto". En esta línea, ha pedido a China que desempeñe un papel activo para "resolver conflictos y guerra que asolan al mundo".
Estrechar lazos
Sánchez ha reivindicado el papel de España como "un país profundamente europeísta" y "miembro clave de la UE", capaz de contribuir a la prosperidad común. "Está en nuestro interés estrechar lazos y construir agendas positivas con China", ha afirmado, defendiendo una relación basada en el respeto y la "prosperidad compartida". Frente a ello, ha rechazado "romper lazos entre naciones" y ha insistido en la necesidad de "contribuir de forma activa a la creación de un nuevo orden global que traiga la paz al mundo".
Durante el turno de preguntas, el presidente ha defendido la coherencia de la política exterior de su Gobierno, orientada a evitar que "impere la ley de la selva". Ha advertido de que el sistema multilateral "no se está respetando" y ha denunciado las violaciones del derecho internacional por parte de algunos países. "No vamos a tener ningún problema en seguir en el lado correcto de la historia", ha asegurado, al tiempo que ha destacado que "hay una gran mayoría de ciudadanos que no quieren guerras ni impunidad". Finalmente, ha valorado positivamente los resultados electorales en Hungría y ha apelado a la unión de los gobiernos progresistas para afrontar los retos globales desde "una mirada humanista, de avance".


