Magyar fulmina al ultra Orbán con una 'súper mayoría' histórica: reacciones de la UE, Pedro Sánchez y Obama

Orbán reconoce su derrota y toda Europa celebra el fin del ultranacionalista húngaro. "El lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE", ha proclamado a orillas del Danubio el nuevo presidente

13 de abril de 2026 a las 07:28h
Fotografía del presidente del partido Tisza, Péter Magyar (i), sosteniendo una bandera húngara tras su victoria, en Budapest (Hungría).
Fotografía del presidente del partido Tisza, Péter Magyar (i), sosteniendo una bandera húngara tras su victoria, en Budapest (Hungría). EFE/ EPA/ Tibor Illyes

Hungría ha vivido este domingo una jornada que pasará a los libros de historia. El conservador Péter Magyar y su partido Tisza han puesto fin a 16 años de gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán al lograr una súper mayoría en las elecciones legislativas, obteniendo 138 de los 199 escaños del Parlamento —más de dos tercios de la Cámara— con el 53,5% de los votos.

El hasta ahora todopoderoso Fidesz, cofundado por Orbán en 1988, se desploma hasta los 54 escaños y el 38% de los sufragios, mientras que la formación de extrema derecha Nuestra Patria se queda con apenas siete parlamentarios.

La jornada estuvo marcada por una participación históricamente alta del 79,5%, el nivel más elevado registrado en el país excomunista desde la caída del Telón de Acero en 1989. Una movilización masiva que resultó determinante para que Magyar no solo arrasara en los grandes centros urbanos, sino también en numerosas zonas rurales que durante años habían sido bastión del Fidesz.

Precisamente el complejo sistema electoral húngaro —una mezcla de voto mayoritario y proporcional que durante años había dado una ventaja casi insuperable a Orbán— jugó esta vez en contra del líder saliente, amplificando la ventaja del Tisza hasta convertirla en súper mayoría.

Orbán reconoce la derrota apenas dos horas y media después del cierre de las urnas

El propio Orbán no tardó en asumir el golpe. Apenas dos horas y media tras el cierre de los colegios electorales, el mandatario reconoció su derrota y felicitó a Magyar —un antiguo correligionario suyo— por la victoria. "Para nosotros el resultado es doloroso pero ha dejado claro que no nos ha otorgado la responsabilidad de gobernar", dijo ante sus seguidores, en lo que supone el ocaso político de uno de los líderes más influyentes del populismo ultranacionalista europeo e internacional, admirado abiertamente por el presidente estadounidense Donald Trump, quien había pedido el voto a su favor.

El legado que deja Orbán tras 16 años en el poder es profundamente controvertido. Desde su victoria electoral de 2010, el Fidesz enmendó en solitario la Constitución, reformó varias veces la ley electoral y mermó derechos civiles, libertad de prensa y la independencia del sistema judicial, lo que mantuvo a Hungría en permanente conflicto con las instituciones de la UE por incumplir los principios del Estado de Derecho.

Al mismo tiempo, la corrupción creció a niveles sin precedentes, enriqueciendo de forma extrema al círculo más íntimo del primer ministro. Entre los hombres más ricos del país figura su amigo de la infancia, Lörinc Mészáros, un antiguo fontanero gasista de su pueblo natal que acumula hoy una fortuna estimada en 4.500 millones de euros.

Magyar promete "arreglar" las disputas con los vecinos y viajará primero a Bruselas y Polonia

Tras confirmarse su victoria, Magyar lanzó un contundente mensaje europeísta ante decenas de miles de seguidores concentrados a orillas del río Danubio, frente al Parlamento. "El lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE", proclamó, marcando un giro radical respecto a la política exterior de Orbán, que durante años se posicionó como defensor de los intereses de Rusia —de la que Hungría depende energéticamente— y como arduo crítico de Ucrania. "Arreglaremos todas nuestras disputas con los países vecinos", añadió Magyar, sin citar explícitamente a Ucrania, con la que Orbán se enfrentó en los últimos meses por la interrupción del tránsito de petróleo ruso.

El líder del Tisza, de 45 años, anunció que sus primeros viajes al exterior serán a Bruselas y Polonia, cuyo primer ministro, el liberalconservador Donald Tusk, era uno de los principales críticos de Orbán dentro de la UE. El perfil de Magyar es tan singular como su meteórico ascenso: proviene del entorno del propio Fidesz, donde ocupó varios cargos medios, y estuvo casado durante años con la exministra de Justicia Judit Varga, con quien tiene tres hijos. Fue precisamente la dimisión forzada de Varga en 2023, en medio de un escándalo por el encubrimiento de un acusado por pederastia, lo que llevó a Magyar a romper con el partido y lanzarse a la política como rival de Orbán en marzo de 2024.

Apenas tres meses después, Tisza —hasta entonces un partido minoritario— rozó el 30% en las elecciones europeas. Desde entonces, Magyar fue consolidando su liderazgo al frente de una oposición que históricamente había permanecido demasiado dividida para derrotar a Orbán en las elecciones de 2010, 2014, 2018 y 2022.

Las felicitaciones llegaron desde toda Europa y más allá. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, escribió en X que "Hungría votó a favor de Europa". El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró "una victoria de la participación democrática" y del "apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea".

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, felicitó a Magyar por su "victoria aplastante" y expresó la disposición de Ucrania a intensificar la cooperación bilateral, especialmente relevante dado que Orbán había bloqueado hasta ahora un préstamo de 90.000 millones de euros para Kiev. En España, tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez —que celebró que "ganan Europa y los valores europeos"— como el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo —que habló de "gran día para los húngaros"— trasladaron sus felicitaciones al nuevo líder húngaro.

El propio Barack Obama se sumó al coro de enhorabuenas con una reflexión de calado: "La victoria de la oposición en Hungría, como la elección polaca en 2023, es una victoria para la democracia, no solo en Europa sino en todo el mundo".

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