Mariano Rajoy ha acudido este jueves a la Audiencia Nacional como testigo en el juicio por la Operación Kitchen, donde de hecho ha sido señalado por investigados, aunque el expresidente no está imputado ni lo estará de momento, ya que las sesiones avanzan y en este momento procesal es imposible.
Rajoy mantuvo durante toda su declaración una línea clara: negación total. El expresidente defendió que durante su etapa al frente del Gobierno no existió ninguna "operación política" para sustraer información sensible a Luis Bárcenas. Lo que hubo, según él, fue una "operación policial" centrada en localizar el dinero del extesorero del PP y en identificar a sus supuestos testaferros, en el marco de la investigación del caso Gürtel. Y aseguró estar "absolutamente convencido" de que esa actuación "se adecuó totalmente a la legalidad".
Rajoy también fue contundente al descartar cualquier implicación del poder político en la operación. Ni él, ni el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ni el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez participaban en operaciones policiales, insistió. Por tanto, rechazó de plano que desde el Gobierno se organizara una maniobra para hacerse con documentación comprometedora de Bárcenas sobre dirigentes del PP.
Y respecto a las declaraciones vertidas en sede judicial, Rajoy negó que Bárcenas le entregara un sobre con información sobre la supuesta contabilidad B del PP y que él mismo lo destruyera. "Absolutamente falso", fue su respuesta. También rechazó que el exgerente del partido Cristóbal Páez le hubiera informado sobre una contabilidad extracontable en la formación.
Sobre su relación con Bárcenas, el expresidente trató de dejar claro que nunca fue nada más que una relación "puramente profesional". El extesorero, subrayó, nunca fue una persona de su confianza. Ello aun cuando fue senador además de cargo en el partido. Y ante la posibilidad de que Bárcenas pudiera tener grabaciones o material comprometedor sobre él, Rajoy dijo sentir una tranquilidad "total y absoluta". Fue más allá: puso en duda incluso que esas grabaciones existieran, argumentando que, de haberlas tenido, Bárcenas ya las habría hecho públicas, como hizo con otros documentos.
Ironía ante los motes y el mensaje "Luis, sé fuerte"
Hubo también momentos de cierta distensión en la sala. Cuando le preguntaron por los supuestos motes con los que algunos integrantes de la trama se referían a él —como "El Asturiano" o "El Barbas"— Rajoy respondió con ironía: "Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere". Sobre el célebre mensaje "Luis, sé fuerte" que envió a Bárcenas, dijo recordarlo porque "se ha reproducido durante años", aunque negó haber mandado otro en el que supuestamente decía: "Hacemos lo que podemos".
En el tramo final de su declaración, Rajoy negó haber tomado medidas para reducir el impacto político de la investigación judicial sobre la caja B del PP, así como haber presionado o intimidado a Bárcenas para condicionar su declaración. También aseguró desconocer si se produjeron seguimientos a Rosalía Iglesias, esposa del extesorero.




