Tercera victoria autonómica consecutiva del PP –Extremadura, Aragón y ahora Castilla y León (CyL)– en el rally electoral que se ha vivido en los tres primeros meses de 2026 en España. El PP ha aducido problemas de gobernabilidad en estas comunidades, debido a problemas con Vox, 'secuenciando' estas elecciones con el evidente objetivo de que se visualice el desgaste del gobierno de Pedro Sánchez.
Los objetivos se han cumplido solo parcialmente ya que la fortaleza de Vox ha impedido al PP siquiera acercarse a la mayoría absoluta en ninguna de las tres comunidades. Si en Extremadura y Aragón los resultados y sus consecuencias son muy similares, en CyL sin duda hay una serie de cuestiones a considerar.
En primer lugar, cabe hablar de que el PSOE, por fin, ha cerrado la hemorragia electoral que padecía. El partido ha vuelto a perder, pero de una manera muy distinta a las dos elecciones anteriores, lo ha hecho sacando dos procuradores (el nombre que se le da en esta comunidad a los parlamentarios a las Cortes autonómicas) más, al pasar de 28 a 30. Carlos Martínez, alcalde de Soria y secretario general del partido en Castilla y León, se sale del estereotipo de candidatos colocados por Ferraz o Moncloa... no es del entorno sanchista y, además, es un hombre muy conocido en la región, alguien cercano... un buen candidato, en definitiva. Está por ver si la recuperación del 'No a la guerra' 23 años después, ahora con el conflicto de Oriente Medio, ha tenido también un efecto multiplicador en la recuperación del voto del PSOE que, cuidado, no obstante hay que insistir en que ha vuelto a perder. Martínez precisamente ha rehuido de cualquier triunfalismo y ha dejado clara su intención, cuando toque, de acudir a "una segunda vuelta" con la intención de ganar.
Por su parte, el PP gana de nuevo pasando de 31 a 33 procuradores. Con estos resultados se queda lejos de los 42 procuradores que dan la mayoría absoluta, pero ha conseguido mantener a raya a Vox, que venía muy fuerte de los comicios de Extremadura y Aragón, y aquí solo ha ganado un procurador, pasando de 13 a 14 y no llegando a ese 20% de los votos que, a tenor de lo que decían las encuestas, era un objetivo real. No obstante, ese 18,9% obtenido no deja de ser, en términos objetivos, un buen dato, el mejor de la formación de ultraderecha en unas elecciones de ámbito regional o nacional.
Si la satisfacción el domingo por la noche en Salamanca –la ciudad del candidato y presidente de CyL, Fernández Mañueco– y este lunes en calle Génova parecía sincera, no se puede decir lo mismo de la comparecencia del líder de Vox, Santiago Abascal, que ha incidido en la mejora pese a no cumplir las previsiones. Eso sí, Abascal ha dicho que "habrá gobiernos" –se sobreentiende que del PP y Vox o del PP en solitario con apoyos puntuales por fuera de su formación– después de que el propio líder del PP, Núñez Feijóo, pidiera al líder de Vox que facilite de una vez la formación de gobiernos en la propia CyL, Extremadura y Aragón, que siguen en el aire. De hecho, tal y como se han desarrollado las cosas, se daba por supuesto que hasta que no se celebraran las elecciones castellano y leonesas Vox iba a continuar con el bloqueo y no iba a cerrar acuerdos en ninguna comunidad, como quedó claro con el intento fallido de investidura de María Guardiola en Extremadura. Hay que reseñar que a Vox también le ha perjudicado Se Acabó la Fiesta en tres provincias donde solo con una parte de los números del partido de Alvise habría obtenido un escaño más en cada una.
Andalucía, con elecciones dentro de dos o tres meses, no queda por completo al margen de este rally electoral. Ni sus dirigentes. El presidente Moreno Bonilla afirmó que a Vox le ha pasado factura en sus resultados de CyL no llegar a acuerdo de gobierno, a lo que el propio Abascal le ha respondido por la red social X al "analista electoral" (tal y como se ha referido a él) que "cómo nos va a pasar factura si hemos crecido... y obtenido nuestro mejores resultados electorales en ninguna región", lo que no deja de ser cierto.
