Luis Salvador, jaque a uno mismo: se la tenía jurada al PP y hará alcalde de Granada a un socialista

La trayectoria del exsenador del PSOE desembarcado en Cs no explica el empeño último en no cumplir el relevo de 2+2 años. Pudo relevar a Juan Marín pero hoy no le queda capital político

Luis Salvador, ya exalcalde de Granada.
Luis Salvador, ya exalcalde de Granada.

Luis Salvador (Córdoba accidentalmente, 1963) cuenta en entrevistas que tiene una constitución atlética fuerte que le permite estar en forma con poco que haga. En los últimos días bien le debió valer para ejercer el gobierno municipal de Granada con solo una persona más. Le hacían falta piernas y pulmón. Pero la meta, 2023, estaba lejos. Y tras dos semanas ha puesto fin a la Alcaldía y a una etapa política que empezó con mal pie.

Curtido en los debates de El Gato al Agua, en Intereconomía, dio el salto a la política municipal después de varias piruetas. Licenciado en Ciencias Políticas, tiene una plaza en la Diputación de Granada desde finales de los 80 que lleva ya unos años sin ejercer. En el círculo de los socialistas, entraría en cargos políticos y sería elegido senador en los años de Zapatero

Sin embargo, dio un giro crítico y se alejó del partido en la última década, alertando del riesgo de lo que venía con el 15M, rechazando acercamientos de presos de ETA, y teniendo cada vez una voz más importante entre esa derecha mediática. Por eso, en 2015 fue designado candidato en el Ayuntamiento de Granada por Ciudadanos, poco después del despliegue por España de un partido que hasta entonces era Ciutadans. Quiso rivalizar a Juan Marín el poder andaluz pero nunca consiguió los apoyos clave. Y cuando más le quiso hacer la cama al sanluqueño, más se alejó de la posibilidad de descabalgar al hoy vicepresidente.

Sin embargo, no es sin Marín como se entiende su trayectoria política. Porque siendo la tercera lista más votada y con solo cuatro concejales obtuvo la alcaldía por un pacto con el PP, que tenía siete, y tres de Vox. Uno más de los que necesitaba Francisco Cuenca, alcalde socialista que podría contar con los votos de Adelante (10+3). Desde el primer día, el PP tuvo que tragar a Salvador. Porque éste se desentendió tras la investidura de un pacto 2+2. La razón: el PP y Cs negociaron una cosa en Granada y otra cosa a nivel nacional. Esa confusión telefónica costó una enorme confusión que culmina este jueves.

Primero, del gobierno se cayó el PP. Luego, en medio de las salidas de cargos de Ciudadanos, la dimisión de dos de los suyos para quedarse en junio en un gobierno de dos personas, algo impensable para una gran capital como es Granada. No estaba cómodo Salvador con Sebastián Pérez (PP), porque el entendimiento no existió. Insistía el que era su teniente de alcalde que a los dos años le tocaría llegar a la alcaldía. Pérez se acabó enfrentando este 2021 a su propio partido y hasta amagó con darle la alcaldía al PSOE. A nivel andaluz llamaron a filas a los suyos tanto desde PP como desde Cs, pero ni caso. La batalla era personal.

Lo cierto es que Luis Salvador tenía la posibilidad de cumplir con ese acuerdo desde el minuto uno o desde mayo del 2021 y pasar a ser teniente de alcalde, número dos del Ayuntamiento, y mantener cierta estabilidad. No dio su brazo a torcer. Daba rubor ver a políticos nacionales naranjas defenderle porque apenas tenían argumentos para salir en defensa de Salvador. Cuando se le marchó medio equipo de gobierno (de cuatro a dos, ya en junio), la presión se hizo infinita. 

Pero es que Salvador se la tenía jurada al PP. La razón para esa cabezonería, quizás, solo la sepa él. Lo cierto es que ha sacrificado respaldos, apoyos internos y cualquier posibilidad de buscar un hipotético cambio en el partido a nivel andaluz. Salvador se ha matado él solo y ahora pasará a ser concejal raso. Ya ha dicho que apoyará a la lista más votada, o sea, a la de Francisco Cuenca. Va a preferir hacer alcalde a un socialista, el que estaba antes de tomar el bastón y contra quien hizo su campaña electoral, en lugar de seguir dos años más en primera línea con un alcalde del PP. Nunca era tarde para eso, pero lo ha descartado.

La otra faceta de Luis Salvador es la de escritor. En 2015 presentó una novela política de 400 páginas sobre el asesinato de Bin Laden y un agente del CNI español, con la amenaza de los radicales de desatar una pandemia con la recuperación del virus de la gripe española y el temor a una nueva guerra mundial. Se llamaba Jaque al rey. Volverá si quiere a los libros y a la Diputación de Granada. Gobernar entre dos un Ayuntamiento así era ciencia ficción. El jaque, eso sí, se lo ha dado él mismo.

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