La "cuarta transformación" de México, la 'revolución' que Pablo Iglesias no pudo hacer en España

El doctorando mexicano Arcadio Oliveros aterriza en Sevilla para investigar el fenómeno Podemos cinco años después de su fundación: "Todo el mundo habla de populismo sin saber de qué estamos hablando"

FOTO DAVID ORTEGA DEBATE MEXICO
FOTO DAVID ORTEGA DEBATE MEXICO

El antropólogo José Arcadio Oliveros Cuevas (México, 1989), investigador y doctorando en Antropología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, está en Sevilla hasta el próximo mes de diciembre. La estancia doctoral, que se suma a una previa en la ciudad hispalense con un convenio de colaboración con la Universidad de Sevilla, obedece a su interés por el fenómeno Podemos, al que dedica su tesis doctoral. La Escuela Nacional de Antropología e Historia, centro donde realiza sus estudios Oliveros, es dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia, cuyo propósito es la preservación, protección y difusión del patrimonio arqueológico, antropológico e histórico de la nación mexicana. Una nación que, a contracorriente de la ola conservadora que está cubriendo América Latina, ha presenciado la victoria de un candidato de izquierdas por vez primera en su historia, la de Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento Regeneración Nacional, Morena, cuyo propio lema electoral hace prever el carácter de este: "La esperanza de México".

La victoria con 30 millones de votos —la mayor cifra de apoyo electoral a una fuerza política en la historia de México— ha supuesto un antes y un después para el país azteca. Con un marcado carácter y discurso populista —que centró precisamente la atención del entrevistado en otro trabajo de investigación, el de final de su maestría—, AMLO, tal y como se denomina al presidente de México, ha puesto encima de la mesa la lucha contra la corrupción, el narco, el hacer frente al alto índice de criminalidad, la redistribución social y económica, una reconsideración de la comunidad indígena y el cambio de la agenda política en un proceso al que llamó "cuarta transformación" antes de proclamarse presidente el pasado 1 de diciembre de 2018.

Un mural en Tabasco dedicado a AMLO. FOTO: DAVID ORTEGA (DEBATE.COM.MX).

En ese camino ya se le han presentado trabas y contradicciones, como constituye el caso del polémico proyecto del Tren Maya, uno de los proyectos que pretende desarrollar la zona sur del país, de fuerte carácter indígena y con grandes problemas estructurales. La sombra de la inversión extranjera, un turismo de carácter incierto —¿fuente de riqueza?— y las ambigüedades propias de un discurso de masas frente a una acción de gobierno en mundo donde el neoliberalismo es hegemónico, siembran las dudas sobre la posible transformación del país en los próximos seis años.

Parece que ve una relación entre el 15M y la formación morada en España, que coincide en México con el Yo soy 132 y el nacimiento del Movimiento Regeneración Nacional, pese a venir y ocupar ámbitos diferenciados.

Hay un autor sevillano, Jesús Sabariego, que habla sobre los recientes movimientos globales, con caracteres muy parecidos en todo el mundo. Así es desde el 15M al Occupy Wall Street pasando por las primaveras árabes. Son movimientos, llamados frecuentemente "antisistema", que salen a las calles a decir que están hartos de los partidos políticos, de los bancos y a protestar porque nos han robado el futuro. Personas que con 40 años, no tienen trabajo y siguen viviendo con sus padres. El 15M fue un poco de eso, un movimiento de consignas como "no me representan" y "democracia real ya". En ese marco de movimientos globales pasa algo parecido en México. Al año siguiente, en 2012, nació un movimiento llamado "Yo soy el 132", de carácter estudiantil, que va en relación al 15M. Fue por ello que yo hice mi tesis de maestría sobre el discurso de López Obrador y el de Yo soy 132, de cómo dos movimientos tan diferentes, uno partidista y otro que no, confluyen en la coyuntura electoral. La influencia del 15M fue tal que el signo de aplaudir en lengua de sordos, esto de mover las manos para no interrumpir al orador (hace el gesto durante la entrevista) fue también tomado en las asambleas del 132. No son casos aislados. En París habrá también un movimiento estudiantil importante así como en Chile, con grandes manifestaciones, reivindicando la gratuidad de la educación, cuya figura más visible fue Camila Vallejo, que participó en un viaje a Chile en el movimiento Yo Soy 132, en el que yo también estuve presente.

Arcadio Oliveros en un momento de la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

¿Cómo valora el impacto del 15M en México? Fue a raíz de este y su relación con el 132 por lo que decidió estudiar el fenómeno Podemos...

No todos habíamos escuchado sobre el 15M. En el ámbito académico sí, por supuesto, pero en el ámbito mediático no. Una de las líneas de investigación en la Escuela es los movimientos sociales. Personalmente este fenómeno me apasionó y fue por lo que decidí estudiarlo. Cuando llegué a Sevilla en 2016, los primeros contactos que tuve fueron con los estudiantes de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Pablo de Olavide. Unos contactos a los que accedí tras la recomendación de mi profesora de la Universidad de Sevilla. Fue entonces cuando tomé conciencia de que era un movimiento muy complejo. El hecho de que sea un partido político formado por teóricos políticos provoca enredos internos como los que estamos viviendo ahora, entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, por ejemplo.

Tanto a López Obrador como a Iglesias, y a Morena y a Podemos, respectivamente, se les tacha de populistas. ¿Qué piensa sobre estas categorías y la evolución de ambos fenómenos políticos?

Todo el mundo habla de populismo sin saber de qué estamos hablando. El populismo se ha vuelto carne de cañón, arma arrojadiza y lugar común. Hay un trasfondo teórico muy potente de lo que es el populismo en autores como Ernesto Laclau o Chantal Mouffe, de la corriente posmarxista. Desde ese punto de vista, Podemos y Morena pueden entrar en lo que Chantal Mouffe llama populismos de izquierdas. El populismo se puede entender como todo aquel movimiento que habla del pueblo como sujeto político y actor de cambio central. Chantal Mouffe dice que hoy en día, en el actual contexto, no puedes ser demócrata sin ser populista, sin tomar al pueblo como esa base de cambio. El populismo construye una dicotomía entre el pueblo, la masa, y la oligarquía.

El antropólogo mexicano investiga el fenómeno Podemos con objeto de su tesis doctoral. FOTO: MANU GARCÍA.

En esa retórica populista, por ejemplo, López Obrador habló en campaña de "cuarta transformación", un cambio total, un antes y un después en la historia de México, que ahora puede hacer realidad tras llegar al gobierno el pasado 1 de diciembre. ¿Se percibe ya algo de esa cuarta transformación de la que tanto se ha hablado? ¿De qué se trata?

Él ha construido un discurso muy bien planeado. De hecho, los detractores de López Obrador dicen que su discurso es repetitivo, y lo cierto es que es penetra y es incisivo. Esto se basa en catalogar tres grandes periodos en la historia de México: una primera transformación que es la independencia de España, una segunda que es la reforma, en el siglo XIX, la separación de la Iglesia-Estado, y la tercera la revolución mexicana de 1910. La cuarta es la llegada al poder de Morena: la transformación de la vida pública, tal y como López Obrador lo anuncia. Esta cuarta transformación tiene una diferencia y una virtud con respecto a las otras tres: que es pacífica, que no es armada. López Obrador admira mucho a Salvador Allende por encabezar un movimiento de corte socialista sin las armas en un momento en el que el referente era la revolución cubana a través de un movimiento armado.

En la "cuarta transformación", López Obrador señala un problema principal en el México actual...

La corrupción. El problema a abatir es la corrupción, la corrupción y la corrupción. Es un mal que se ha metido por todos lados en el estado mexicano. ¿Por qué? Porque el resultado de la revolución mexicana es un partido: el PRI, que gobierna casi 80 años de forma interrumpida. El PRI, tal y como sostienen algunos historiadores mexicanos, es el Estado-partido, o el partido del Estado, siendo un problema tremendo. La corrupción penetra en todos los ámbitos y, en consecuencia, las primeras políticas públicas de López Obrador han sido para atacarla.

Arcadio durante el encuentro con este medio. FOTO: MANU GARCÍA.

¿Qué medidas está llevando a cabo el gobierno de López Obrador en esa línea?

En política lo simbólico es muy importante porque la mayoría de las conquistas políticas son muy simbólicas. La primera acción de gobierno fue convertir la residencia presidencial en un espacio público. La residencia presidencial, que es tal desde hace 80 años, en la época de Lázaro Cárdenas, empezó siendo una pequeña finca y acabó siendo lo que es hoy: piezas de mármol, candelabros de oro... se puede ver en YouTube. Los presidentes podían hacer lo que querían sin rendirles cuenta a nadie a través de un apartado llamado Estado Mayor Presidencial cuya única función era cuidar al presidente. 8.000 personas dedicadas exclusivamente a eso. Un aparato increíble. Para que el presidente pasara por la calle en auto había una caravana de veinte coches, motocicletas y militares. López Obrador dijo que eso inmediatamente a la basura: "Yo no quiero escolta".

¿Y no le haría falta?...

Ahí sí que hay algo de demagogia barata. "A mí me cuida el pueblo". (Ríe). Pero claro. La cosa es que en Los Pinos (la residencia presidencial) todo eso desaparece, y se abre al público. El primer día entraron 30.000 personas, que van a ver cómo carajo vivían los ex-presidentes. Fue un acto simbólico muy importante. Luego se vendieron numerosos coches, limusinas, helicópteros, aviones privados, etcétera. Entonces, ¿cuál es el mensaje que manda? El gobierno ya no va a ser un ámbito para enriquecerte.

El antropólogo mexicano al término del encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Actos simbólicos con objeto de acercarse a la realidad mexicana...

Una periodista le preguntó qué por qué no usaba helicóptero. La rutina de López Obrador es una locura. Se levanta a las cinco de la mañana y de seis a siete hay una reunión con el gabinete de seguridad y luego, hasta la hora que quiera, hay conferencia de prensa hasta que él quiera. De ahí se va de gira, viajando por todas partes. ¿Por qué no en helicóptero? La respuesta fue muy simple: si viajo en helicóptero no me entero de dónde están los baches del camino. "Yo me entero de la gente, porque la gente me cuenta lo que sucede". Populismo, si quieres. Pero son 30 millones de votos. Se diluye ese muro que existía entre la gente y el gobierno.

Populismo de izquierdas, socialismo del siglo XXI... América Latina parece ser, o parecía ser, la esperanza de esa izquierda que buscaba salida al capitalismo tras la caída del muro. Sin embargo, es como si no se pudiera hacer frente a este nuevo orden mundial y una y otra vez nos lo vuelven a repetir. ¿Hay alternativa al neoliberalismo, hay capacidad de transformación real por parte de estos sujetos políticos?

Es cierto que hay una incapacidad operativa. El problema es escaparse del capitalismo. Chantal Mouffe habla de la paradoja de la democracia. Hay dos tipos de democracia que conviven y se pelean: la liberal y la pluralista. El objetivo momentáneo de la izquierda como Podemos o como Morena quizás sea tratar de recuperar un poco las instituciones que el neoliberalismo ha destruido porque el problema es la hegemonía del neoliberalismo. Muchas de las políticas públicas que propone Podemos tratan de volver a recuperar el Estado del bienestar. No es revolucionario, no es la Cuba comunista. Es volver a lo que había.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído