Escaños en Blanco, el partido que no busca gobernar y que solo tiene un punto en su programa electoral

"Representamos la opción de decirle a los políticos 'no os queremos'; no hay una idea más revolucionaria", asegura uno de los candidatos por Almería el próximo 2D de esta organización. El proyecto busca cambiar la ley electoral para que el voto en blanco valga lo mismo que la papeleta que vaya a "verdes, rojos o morados"

Fragmento de la cubierta de 'Ensayo sobre la lucidez', de Saramago.
Fragmento de la cubierta de 'Ensayo sobre la lucidez', de Saramago.

"Los políticos prefieren la abstención al voto en blanco, porque para la abstención pueden encontrar todo tipo de explicaciones. Se ha dicho que yo quiero destruir la democracia y eso es una estupidez. El voto en blanco es absolutamente democrático". La frase fue pronunciada por el Nobel José Saramago al presentar Ensayo sobre la lucidez, en 2004, diez años después de Ensayo sobre la ceguera, donde ya el autor luso criticaba a una sociedad "podrida y desencajada", y cuatro años antes de fallecer. En aquella obra, el 83% de los electores, tildados luego de subversivos por el poder, votaba en blanco en la repetición de unos comicios municipales donde la mayoría no confiaba en ninguno de sus posibles representantes políticos. Una revolución pacífica donde no cabe la abstención. Este es precisamente el objetivo del partido Escaños en Blanco, fundado en Cataluña en 2010 y con más de 200 militantes en España. En las próximas elecciones autonómicas en Andalucía, el 2 de diciembre, concurrirá en más de la mitad de las provincia: Almería, Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla.

Pero no busquen candidatos. No los tienen. De hecho, pedimos una entrevista con el candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía y, claro, no responde. En su lugar, atiende a lavozdelsur.es el número 3 de la candidatura almeriense, José Antonio del Moral, quien afirma que el orden de la lista se ha decidido por orden alfabético. Con un solo punto en su programa electoral, "dejar vacíos los escaños que consigamos renunciando a cualquier tipo de sueldo o subvención", y con el único propósito de cambiar la ley electoral para que el voto en blanco tenga el mismo peso representativo que cualquier sufragio a otro partido, "si conseguimos el objetivo, por estatutos este partido se disuelve", el representante del partido en Almería, a diferencia del resto de candidatos de las 25 organizaciones o coaliciones políticas que concurrirán en las autonómicas, no busca un escaño o un cargo. Y todo suena tan a ciencia ficción. "A cualquiera que le hablas de esto piensa que es una locura, pero es una idea fantástica que pasa por mejorar la Democracia, por eso luchamos, aunque a mucha gente se lo expliques y no lo entienda".

"A cualquiera que le hablas de esto piensa que es una locura, pero es una idea fantástica que pasa por mejorar la Democracia, por eso luchamos, aunque a mucha gente se lo expliques y no lo entienda"

Con 52 años, nacido en Madrid pero destinado con carácter definitivo desde hace dos décadas en Vera (Almería), donde da clases como profesor de Filosofía en un instituto de secundaria, Del Moral mantiene: "Creemos tanto en la Democracia, con mayúsculas, que articulamos este mecanismo para darle un toque de atención al mal funcionamiento de la actual democracia. Sería una forma de decirles a los políticos si no lo hacéis bien o no cumplís todo lo que prometéis, si no buscáis el bien común y solo os mueve el interés particular y partidista, podemos sacaros de las instituciones porque el poder lo tiene el pueblo". "En Escaños en Blanco representamos la opción de decir a los políticos no os queremos; es buenísima la idea", insiste. Y abunda: "Soy demócrata pero no con vuestra democracia, no con una ley electoral en la que forzosamente todos tengáis que estar ahí. Queremos que nuestro voto en blanco tenga el mismo valor que aquel que vote al verde, al rojo o al morado. Ni más, ni menos".

La 'propaganda' que Escaños en Blanco ha subido a redes sociales.

No hay mitines, no hay publicidad electoral. Al no tomar plena posesión del cargo no habrá derecho a recibir retribuciones de ningún tipo, ni subvenciones. Con su programa, con un único punto, la organización quiere "visibilizar y hacer eficaz, mediante los correspondientes escaños vacíos, la voluntad de los electores que deseando participar, no se encuentran representados por ninguna de las formaciones políticas que concurren a las elecciones, formalizando así su opinión dentro de los parlamentos en igualdad de condiciones con el resto de votantes".

"Ni de derecha, ni de izquierda"

Del Moral puntualiza: "El programa es verdad que no es ni de derecha, ni de izquierda; en Escaños en Blanco me imagino que habrá gente con ideas progresistas y otra con ideas conservadoras, pero lo que todos tenemos en común y queremos es que nuestro voto en blanco tenga el mismo valor que cuando votamos a cualquier partido, porque pensamos que será una mejora para todos, para el sistema democrático, menos para los políticos, que podrían ser expulsados de las instituciones". O lo que es lo mismo, asevera, "tenemos el partido para mostrar esa incongruencia que en la jornada donde todos los ciudadanos tienen libertad de poder expresarse, hay algunos a los que no se nos deja expresarnos; no queremos ser representados por nadie y, sin embargo, nos representan por narices porque todos los escaños se ocupan al 100%".

El panorama electoral que vislumbran desde Escaños en Blanco en Andalucía para el próximo 2D pinta a más de lo mismo. "Sí, totalmente, aquí va a seguir todo exactamente igual, da igual, lo único que puede ocurrir es que suba la tendencia a una posición más conservadora, pero solo en el discurso, es todo falso, mentira, un teatro donde los políticos juegan unos determinados papeles intentando asegurarse sus cargos y que estén siempre los mismos, no tengo confianza ninguna en esta democracia", responde. El candidato de un partido nacido para no mandar, pero sí para mejorar la salud democrática de las elecciones y de las instituciones, advierte en última instancia, al otro lado del teléfono, "si ves alguna idea más revolucionaria en esta precampaña, o que mejore más la democracia que ésta, llámame por favor que no tengo problema en cambiarme".

Y zanja: "Yo aquí no me juego nada, soy profesor, me quedan ocho años para jubilarme, tengo dos niños, mi mujer es abogada y me dice que estoy loco metiéndome en estas cosas". Pero es que, vuelve a recordar, "la idea me parece fantástica, es de lo poquito que el ciudadano tiene para transformar las cosas a una democracia más sana, menos corrupta e interesada por discurso que dan políticos para engañar a la gente como si no hubiera ocurrido nada". O como remata Saramago su Ensayo sobre la lucidez: "Pero había también un perro dando aullidos, Ya se ha callado, habrá sido el tercer tiro, Menos mal, detesto oír los perros aullando".

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