El presidente de la Junta y candidato del PP ha salido este miércoles al paso de las críticas generadas por la inclusión del concepto de "prioridad nacional" en el acceso a ayudas públicas —recogido en el acuerdo de gobierno entre PP y Vox en Extremadura y posteriormente asumido también en el Congreso— y lo ha defendido como una cuestión de arraigo al territorio, no de discriminación por nacionalidad.
"Es como si yo mañana pido aquí una vivienda de protección oficial y no estoy censado en Sevilla o no tengo certificado de vulnerabilidad", explicó el presidente andaluz para ilustrar su postura. A su juicio, demostrar arraigo es un requisito "razonable" para acceder a determinados servicios públicos, especialmente para los colectivos más vulnerables.
El presidente andaluz no ahorró críticas hacia la formación de Santiago Abascal. Para Moreno, Vox está utilizando este debate con fines puramente electorales, levantando lo que calificó literalmente de "polvareda" para generar titulares y tensión política. "Vox se mueve a impulso de grandes titulares, de polémica, de puntos de confrontación que al final alimentan su proyección pública y por tanto su proyección electoral", afirmó con contundencia.
En esa misma línea, reprochó que tanto el PSOE como Vox estén intentando exprimir el asunto por motivos de campaña. Unos, dijo, "exagerando por un lado", y los otros "exagerando por otro". Sobre los detalles concretos del acuerdo nacional, Moreno prefirió no pronunciarse: "Esos son temas que están tratando mis compañeros a nivel nacional, en las Cortes Generales; están al margen de mi responsabilidad", señaló.
El debate electoral: "Al final son cuatro contra mí"
La otra gran cuestión del día fue el formato de los debates electorales. Moreno aclaró que nunca se negó a un cara a cara con María Jesús Montero, candidata del PSOE-A, pero que su postura desde el principio fue condicionarla a que el resto de partidos con representación parlamentaria también estuvieran de acuerdo. Sin ese consenso, aseguró, no quería dar argumentos a quienes acusan al PP y al PSOE de ejercer un "bipartidismo" excluyente.
"Por supuesto acepté desde el minuto uno el cara a cara con la señora Montero, que no es coherente en sus propuestas, especialmente en los últimos años, que está cargada de contradicciones y por tanto ningún problema en debatir con ella, pero siempre que hubiera un acuerdo por parte del resto de grupos". Finalmente, el debate quedó fijado en un formato a cinco candidatos en RTVE el lunes 4 de mayo, descartándose el cara a cara inicial. Moreno asumió el resultado con pragmatismo, aunque no sin cierta ironía: "Al final son cuatro fuerzas contra mí", reconoció. La RTVA, por su parte, tiene previsto organizar otro debate también a cinco el 11 de mayo.




