Teresa Rodríguez ha arrasado en las primarias de Podemos Andalucía pero no ha sido Teresa Rodríguez quien ha ganado en esta batalla dada por la líder andaluza contra el aparato de la dirección estatal, que hace unos meses se inventó la existencia de un documento, filtrado a la prensa de manera interesada, en el que supuestamente la dirección andaluza de la formación morada estaría montando un partido nuevo para desconectarse de Podemos. El documento no tuvo mucho recorrido y sonó más a invento interno de la dirección estatal, filtrado interesadamente a periodistas cómplices, que a una realidad verificable.

Aunque el documento desapareció de la circulación tan pronto como fue desmontado por la dirección andaluza de Podemos, los argumentos usados contra Teresa Rodríguez en estas primarias por Isabel Franco, la elegida por la dirección estatal para poner orden en la indómita Andalucía, han ido en el sentido de aquel documento que estaba más cérca de la fábula que de una estrategia política.

A las semanas, Teresa Rodríguez presentó, contra viento y marea, su modelo de confluencia con IU, Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza y otros agentes del cambio con el nombre ‘Adelante Andalucía’. Desde Madrid, en lugar de empujar el instrumento construido en Andalucía para tratar de ganar al PSOE, en la única comunidad autónoma de España donde no ha habido cambio político desde que recuperamos la democracia en 1978, se dedicaron a poner palos en la rueda, a acusar a Teresa Rodríguez, sin más pruebas que “creemos” o “tenemos la impresión”, de estar poniendo en marcha un nuevo censo, una marca electoral y una estructura para romper con Podemos.

Nada de esto pasó cuando Podemos se integró en las confluencias gallega o catalana. El lío, como durante la Transición, se forma cuando Andalucía pide paso, cuando recuerda que aspira a ser como la que más y se planta ante los planes de federalizar el norte y regionalizar el sur. Como entonces, casi de manera instintiva, Andalucía se organiza y gana.

Aunque desde la dirección estatal de Podemos han intentado azuzar el fantasma del miedo –“¡qué vienen los anticapi!”-, la realidad, la serenidad y el sentido común se han impuesto. ¡Ya les gustaría a Anticapitalistas tener a un 80% de Podemos Andalucía! Lejos de ser una victoria del sector anticapitalista, ha ganado, como en 1980, la sensación de que a Andalucía la estaban ninguneando desde Madrid a base de mentiras, insultos, juego sucio y declaraciones provocadoras con mirada colonial.

Desde Madrid no se ve, pero hay un resurgir andalucista popular que se traduce en tuiteros, youtubers, cantantes, nuevos flamencos, actores y actrices, dibujantes, ilustradores, diseñadores, raperos, carnavaleros, feministas, historiadores y copleras que están resignificando los símbolos andaluces de los que se apropió el franquismo y el nacionalismo español para convertirlos en herramientas para la emancipación de la tierra más rica de Europa con los datos de pobreza y desigualdad más tristes.

Desde Madrid no se percibe que detrás de los clichés que exporta Canal Sur existe una Andalucía que está harta de ofrendar a España lo mejor de sí misma y que cree que ha llegado la hora de poner en vigor el “por sí” del Himno de Andalucía. No es nacionalismo, es democracia: una democracia es mejor cuanta menos lejanía existe entre los centros de poder y su ciudadanía.

Y eso, la posibilidad de construir un sujeto político de cercanía, que hable con todos los acentos andaluces y que no tenga que pedir permiso a Madrid hasta para mandar un correo electrónico en Andalucía, como ocurre ahora en Podemos, es lo que ha ganado en las primarias de la formación morada.

Los inscritos de la formación morada han hablado con claridad, con una participación récord, y le han mandado un mensaje claro a Pablo Iglesias y al conjunto de la dirección estatal. Si Galicia, Euskadi o Cataluña son naciones del país plurinacional que defiende Podemos, Andalucía también; si el norte puede confluir sin pedir permiso, Andalucía también; si el norte tiene grupo parlamentario en el Congreso para hablar de su realidad, Andalucía también.

Como hicieron los andaluces hace 38 años, los inscritos de Podemos ha vuelto a recordarle al centralismo, en este caso a la dirección estatal de la formacion morada, que da igual los impedimentos que pongan, las mentiras que lancen, la guerra sucia que practiquen y a los gobernadores civiles que envíen a Andalucía. No hay nada que frene a un pueblo cuando decide ser pueblo y salir en defensa propia.

No se trataba de romper Podemos, sino de reforzarlo, al igual que España no se rompió con el 28F, como pronosticaban quienes se opusieron a la autonomía andaluza y mandaron a esta bendita tierra a sus gobernadores civiles a decir que aquel no era nuestro referéndum. El 28F hizo a España más democrática y estas primarias harán también a Podemos más democrático, menos vertical y menos madrileño. Los inscritos de Podemos Andalucía han conquistado su autonomía, han arrasado en su particular 28F, han dicho que quieren ser Andalucía en Podemos y no una franquicia de Podemos en Andalucía.

Sobre el autor:

Raúl Solís

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

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