Las cuentas 'mágicas' de Bonilla: dice que bajará impuestos mientras anuncia 3.500 millones de inversión

El presidente de la Junta quiere regar de dinero la economía para "inyectar confianza", mientras su consejero de Hacienda, Juan Bravo, del PP, habla de contener el déficit

Moreno Bonilla, durante su intervención. FOTO: Junta
Moreno Bonilla, durante su intervención. FOTO: Junta

El debate sobre el estado de la comunidad dejó las trazas del plan económico de la Junta. El presidente andaluz, Moreno Bonilla, recordó que la caída del PIB será dura, de más de un 12% en el pais. Pero todo ello irá con el mantenimiento de las promesas en materia fiscal a pesar de la pandemia. "La recaudación ha aumentado al bajar impuestos", dijo en referencia a la eliminación del impuesto de sucesiones. "Por cada euro dejado de recaudar, se han recaudado cuatro por el IRPF", cuyo tramo bajará según estaba previsto.

Ello, mientras espera como agua de mayo la llegada de fondos europeos. "Estamos exhaustos, no contamos con más dinero", dijo en septiembre Moreno Bonilla en crítica al Gobierno central al reclamar más fondos para Andalucía, cuya cifra aún no se ha cerrado. Sin embargo, el líder del PP andaluz saca pecho y asegura ahora que la economía andaluza sigue mejorando. "A Andalucía le corresponden 23.000 millones", aseguró. "Es prioridad absoluta que se cumplan los criterios de la UE, favorece a nuestra comunidad: PIB, población y desempleo". "Voy a reclamarlo el lunes en la Conferencia de Presidentes, y me gustaría sentir el respaldo de todos los grupos políticos que representan a los andaluces", dijo tratando de poner en un brete a los socialistas.

Y aún con esa exigencia, ha anunciado cientos de millones de euros en inversiones para relanzar la economía, a la vez que habla de bajar deuda. El sudoku financiero parece un optimismo propio de las emociones inflamadas de un discurso en el Parlamento que puede parecer más un mitin. Porque en la Junta hay dos almas para salir de la crisis. La de Juan Bravo, del PP, de Hacienda, que habla de priorizar la reducción de la deuda, y la de Rogelio Velasco, de Cs y consejero de Economía, que habla de gastar "sin parar". 

Moreno Bonilla quiso contentar a ambos. Las inversiones serán de 440 millones en infraestructuras sanitarias, 310 para educación y deporte, 875 para transporte y comunicación y 940 para obras obras hidráulicas. En total, algo más de 2.500 millones. Pero Bonilla llegó a hablar de 3.500 millones para Andalucía en marcha, su plan, "una cifra que se irá ampliando mientras nos van llegando fondos europeos". Será una "dinamización con carácter social que mejorará la vida de los andaluces", y con el fin de "inyectar dinamismo y confianza en el mercado laboral". Esta es la tesis de Velasco.

Habla también de "colaboración pública y privada", una propuesta propia de las fuerzas conservadoras en toda Europa, a la vez que enmarca en ello el decreto de simplificación y la reducción de la burocracia. De todo ello pretende la Junta inyectar "900 millones" en la economía andaluza. Todo ello, para abrir las puertas a inversiones. Habló Moreno Bonilla de más de mil millones y 30.000 empleos creados, y que si no lo hace, será "por la mala imagen" del Gobierno central fuera de España.

A la vez, la Junta sigue decidida a cumplir con los objetivos del déficit que hasta ahora imponía el Gobierno central y cuyo veto ha levantado la ministra Montero, abriendo el cinturón para que las administraciones puedan aumentar su deuda. "La pagarán las futuras generaciones si lo hacemos", advertía Bravo hace solo una semana. Por eso, las cuentas de la Junta son mágicas: gastar más al estilo del famoso Plan E de Zapatero para que la crisis no vuelva a multiplicar el desempleo, con las inversiones anunciadas; además, bajar impuestos, de la que se beneficiarán proporcionalmente más las rentas más altas, como ocurrió con el impuesto de donaciones, cuyo primer millón de euros ya estaba exento; y a la vez, contener el crecimiendo de la deuda. Malabares, magia, humo o una increíble destreza. 

Y si no se cumple, Bonilla tendrá la excusa del Gobierno central. Habló de aquellas cuentas "exhaustas" y ya en el debate ha apuntado a un Gobierno central culpable de una "mala imagen" de España en el exterior. Y todo ello en una pandemia que el FMI dice que tendrá consecuencias económicas hasta, al menos, 2026, año en el que se espera que las cuentas pudieran recuperar su estado previo a la crisis. Todo con dos almas, dos pesos de su Consejo de Gobierno enfrentados abiertamente sobre los planes a seguir. El tiempo dirá si el plan funciona.

 

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