El exdiputado y sindicalista Diego Cañamero ha publicado un comunicado en sus redes sociales en el que responde a las críticas e insultos que asegura recibir de forma habitual. En su mensaje, el histórico dirigente agrario defiende su trayectoria personal y política, al tiempo que reivindica su compromiso con el mundo jornalero y con una forma de entender la política basada en el sacrificio y la coherencia.
Cañamero reconoce que es "comprensible" que algunas personas discrepen de sus opiniones, subrayando que la discrepancia argumentada forma parte de un debate saludable. Sin embargo, denuncia que en muchas ocasiones esa crítica deriva en descalificaciones personales, insultos o etiquetas como "vago" o "comunista". Ante esta situación, afirma que ha decidido responder públicamente a quienes cuestionan su trayectoria.
En su relato, el exdiputado repasa sus orígenes en una familia jornalera y su incorporación temprana al trabajo en el campo. Según explica, comenzó a trabajar siendo niño y nunca acudió a la escuela, desarrollando su aprendizaje en labores agrícolas. También detalla su historial laboral, señalando que ha cotizado más de 44 años, principalmente en el Régimen Especial Agrario, y que se jubiló a los 65 años con una pensión mensual de 888,70 euros.
El exdirigente del Sindicato de Obreros del Campo y portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores destaca que, pese a haber ocupado cargos públicos durante décadas —incluida una etapa como diputado en el Congreso—, mantuvo siempre su vinculación al régimen de jornaleros. Asegura que nunca aceptó percibir ingresos superiores a los de un trabajador agrícola y que, durante su etapa parlamentaria, donó parte de su salario a proyectos sociales y sindicales. "La política para mí es devoción y no una profesión", afirma en el comunicado.
La respuesta
Cañamero también recuerda decisiones adoptadas durante su paso por las instituciones, como la renuncia a determinados beneficios asociados al cargo público. Asimismo, menciona su gestión como alcalde de El Coronil, donde se impulsaron viviendas y parcelas a bajo coste, subrayando que sus propios hijos no se beneficiaron de esas medidas.
El comunicado concluye con una reflexión sobre los valores personales y una invitación directa a quienes lo critican a compartir una jornada de trabajo en el campo. "Igual, al terminar la jornada, cambia de opinión", señala. El sindicalista insiste en que la honestidad, la solidaridad y la responsabilidad deben ser principios fundamentales, y defiende que la valía de una persona no se mide por sus ingresos, sino por su actitud ante la vida.
