La UE dice no a las sanciones que propone Pedro Sánchez contra Israel (pero ya se contaba con ello)

No obstante, el presidente español logra azuzar el debate y pone sobre la mesa de los ministros de Exteriores de los Veintisiete el sentir creciente entre sus ciudadanos de que hay que hacer algo más

José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, junto al primer ministro libanés, Nawaf Salam.
21 de abril de 2026 a las 21:11h

A Pedro Sánchez no le ha salido la jugada que intentó en el seno de la Unión Europea (UE), en el enfrentamiento abierto que mantiene contra Israel desde el reconocimiento español de Palestina o la posterior guerra de Gaza, enfrentamiento que ha redoblado estas semanas con la invasión del Líbano. El presidente español pretendía casi un imposible: que la UE rompiera el acuerdo de asociación preferente que mantiene con Israel o, al menos, que le enviase un mensaje potente mediante la suspensión temporal de dicho acuerdo.

Nada de eso se produjo. Dos de las principales potencias de la UE, como son Alemania e Italia, impidieron tanto la primera como la segunda opción. En cualquier caso, no se puede hablar de fracaso de la misión española ya que a nadie se le escapa que era algo sabido de antemano, país arriba, país abajo, cuál iba a ser el resultado. Antes al contrario, hay que tener en cuenta que el mero hecho de haber llegado hasta aquí con una iniciativa que va –que iba– directamente contra los intereses políticos y económicos de Israel, solo que se haya debatido, es un triunfo para la línea argumental que viene manteniendo Pedro Sánchez.

Pero, ¿hablamos de Sánchez como presidente del gobierno de España o de Sánchez como político que ha encontrado un banderín de enganche en este tema? Pues está claro que hay un poco de todo. Es cierto que Sánchez lleva al menos cuatro años de su mandato denunciando los excesos de Israel (lo que incluye el genocidio de Gaza, los excesos de los colonos en Cisjordania y ahora la ocupación del sur del Líbano), pero también lo es que tras el inicio de hace casi dos meses del conflicto en Oriente Medio el presidente ha encontrado 'auditorio' tanto nacional como internacional para el revitalizado 'No a la guerra'. Incluso, su enfrentamiento con el presidente Trump tanto por el conflicto en sí como por su negativa al uso de las bases de Rota y Morón.

Si bien es cierto que para romper el acuerdo con Israel era necesario la unanimidad de los Veintisiete –es decir, imposible–, cabía la posibilidad de que la petición española, apoyada también por Irlanda y Eslovenia, por cierto, fuese aprobada por una mayoría cualificada que forzara la suspensión temporal de dicho acuerdo. Para que así fuera, debían votar a favor de esa medida el 55% de los países, siempre y cuando representaran al 65% de los ciudadanos de la UE, algo que tampoco ocurrió. Sin embargo, la alta representante de la Unión para Política Exterior y Seguridad, la griega Kaja Kallas, cree que es posible que en los próximos días se pueda avanzar en medidas concretas que pudieran salir adelante con esta mayoría sin necesidad de votar suspender temporalmente el acuerdo.  

 Al menos doce países de los Veintisiete se niegan en redondo a adoptar, por ahora, cualquier tipo de medida contra Israel. Si en lo que respecta a Alemania es por motivos que pueden calificarse como obvios, el vicepresidente italiano, Antonio Tajani, entiende que "romper el acuerdo de asociación no es la solución, hay que buscar otras soluciones". En cualquier caso, cada vez son más los dirigentes políticos que sienten la presión de sus propios ciudadanos que les conminan a hacer algo ya para frenar los excesos israelíes. El titular español, José Manuel Albares, estima que se trata de un tema de fondo, en el que comienza a estar en juego la propia credibilidad de los Veintisiete "si no se aumenta la presión" contra Israel y su presidente, Benjamin Netanyahu

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Carlos Piedras

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