Trump amenaza a la OTAN con el estrecho de Ormuz: "Será muy malo para su futuro" si no ayudan

El mandatario estadounidense presiona a siete países para que participen en la "vigilancia" de la vía marítima clave para el transporte mundial de petróleo, y no descarta retrasar su encuentro con el líder chino si Pekín no colabora

Donald Trump con el estrecho de Ormuz de fondo, en plena escalada bélica en Oriente Medio.
16 de marzo de 2026 a las 06:52h

Donald Trump ha lanzado una advertencia directa a sus aliados y a China: si no ayudan a asegurar el estrecho de Ormuz, habrá consecuencias. El presidente estadounidense afirmó que sería "muy malo para el futuro de la OTAN" que los países aliados no contribuyan a garantizar el tránsito por esta vía marítima estratégica, por la que circula una parte crucial del transporte mundial de petróleo. Las declaraciones, realizadas a bordo del Air Force One durante su vuelo de regreso a Washington, elevan la presión sobre Europa y Asia en uno de los frentes geopolíticos más delicados del momento.

En una entrevista con el Financial Times, Trump fue aún más explícito sobre sus expectativas. Aseguró que es "lo más apropiado" que las naciones que se benefician del paso por el estrecho ayuden a reabrirlo, y dejó caer que podría retrasar una cumbre con el líder chino Xi Jinping si Pekín no se implica en el asunto. China, que depende en gran medida de los envíos de petróleo que transitan por esa vía, fue mencionada expresamente por Trump como uno de los países a los que se ha dirigido.

A bordo del avión presidencial, Trump reveló que está manteniendo conversaciones con "unos siete" países sobre la posibilidad de "vigilar" el estrecho. Aunque no quiso desvelar los nombres de todos los interlocutores, sí hizo referencia a la alianza atlántica y a otras naciones que, en su opinión, deben "defender su propio territorio". El mensaje fue claro: Washington no piensa actuar solo, y "lo recordará" si sus socios no responden.

Trump saca a Ucrania como argumento de presión sobre Europa

El presidente fue especialmente directo con sus aliados europeos, a los que recordó el apoyo prestado durante el conflicto en Ucrania como moneda de cambio. "No teníamos por qué ayudarlos con Ucrania. Ucrania está a miles de kilómetros de nosotros... Pero los ayudamos. Ahora veremos si ellos nos ayudan a nosotros", declaró. Y añadió: "Porque siempre he dicho que estaremos ahí para ellos, pero ellos no estarán ahí para nosotros. Y no estoy seguro de que lo estén". Una frase que resume con crudeza la visión transaccional que Trump tiene de las alianzas internacionales.

La advertencia sobre la OTAN no es menor. Trump vincula explícitamente la respuesta al estrecho de Ormuz con la salud de la alianza atlántica, en un momento en el que las relaciones entre Washington y sus socios europeos atraviesan una de sus etapas más tensas. Estados Unidos, según el propio Trump, ha sido "muy amable" con sus aliados, y ahora exige reciprocidad.

La presión sobre China y el pulso diplomático con Xi Jinping

La mención a China ocupa un lugar central en la estrategia de Trump. Pekín es uno de los mayores consumidores de petróleo del mundo y su dependencia del estrecho de Ormuz es estructural, lo que convierte a Xi Jinping en un interlocutor inevitable en cualquier solución. La posibilidad de que Trump retrase o cancele una cumbre bilateral si China no colabora introduce una nueva variable en la ya compleja relación entre las dos potencias.

Las declaraciones se producen apenas un día después de que Trump pidiera a China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido que se sumaran a un "esfuerzo conjunto" para abrir el estrecho. La rapidez con la que ha escalado el tono —de petición a advertencia en menos de 24 horas— da una idea de la urgencia con la que Washington afronta la situación y del estilo negociador del presidente, que mezcla presión pública con amenazas veladas.

Lo que está en juego va mucho más allá de la geopolítica inmediata. El estrecho de Ormuz es el paso por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, y cualquier perturbación en su tránsito tiene efectos directos e inmediatos sobre los precios de la energía a nivel global. La comunidad internacional observa con atención cómo evoluciona la posición de los aliados de Washington ante una demanda que Trump no ha formulado como un ruego, sino como una exigencia con fecha de vencimiento implícita.

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P. S. M.

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