El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles —madrugada del jueves en España— que desconocía los planes de Israel para atacar el campo de gas de South Pars, situado en el golfo Pérsico, en Irán. A pesar de ello, lanzó una advertencia directa a Teherán al afirmar que ordenaría "hacerlo volar por los aires" si Irán vuelve a atacar a Catar.

En una publicación, el mandatario se desvinculó de la operación y explicó que "Israel, enfurecido por lo ocurrido en Oriente Medio, atacó una importante instalación en Irán conocida como el campo de gas de South Pars. Solo una pequeña parte resultó dañada". Sus declaraciones buscan marcar distancia respecto a una ofensiva que ha elevado la tensión en la región.

No obstante, distintos medios internacionales han puesto en duda la versión ofrecida por el presidente estadounidense. Según informaciones recogidas por The Wall Street Journal, que cita a una fuente del Gobierno de Estados Unidos, Trump habría aprobado la operación como una medida de presión sobre Teherán con el objetivo de desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz.

En la misma línea, el portal Axios y fuentes israelíes consultadas por CNN sostienen que el ataque fue coordinado previamente entre Israel y Estados Unidos. Estas versiones apuntan a que la negativa pública de Trump a reconocer su implicación tendría como fin calmar a Qatar, que no habría sido informado con antelación y que, tras el impacto, solicitó explicaciones a la Casa Blanca y al Pentágono.

El ataque tuvo lugar en la mañana del miércoles, cuando fuerzas israelíes bombardearon instalaciones del campo de South Pars, considerado la mayor reserva de gas natural del mundo y responsable del 70% del suministro doméstico iraní. En un primer momento, medios regionales vincularon la ofensiva con una operación más amplia en la que podría haber participado Washington.

Los últimos ataques

Teherán respondió con ataques en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, provocando incendios de gran magnitud en infraestructuras energéticas clave. Entre los daños registrados se encuentra la refinería de Ras Laffan, principal centro de producción de gas natural licuado de Qatar, así como instalaciones en Riad y Baréin. El Gobierno catarí confirmó que la defensa civil intervino para sofocar un incendio que causó "graves daños" en Ras Laffan.

En este contexto de escalada, Trump reiteró que Estados Unidos no tenía "conocimiento previo del ataque" y acusó a Irán de responder "injustificadamente" contra instalaciones energéticas en Qatar. El presidente advirtió que, si se repiten los ataques, "Estados Unidos, con o sin la ayuda o el consentimiento de Israel, hará volar por los aires por completo el Campo de Gas South Pars con una potencia sin precedentes para Irán", aunque reconoció su reticencia inicial ante "este nivel de violencia y destrucción". La crisis ha tenido además un impacto inmediato en los mercados energéticos, con fuertes subidas en los precios del gas y el petróleo, lo que llevó a la Casa Blanca a suspender temporalmente una normativa sobre transporte de crudo para contener el encarecimiento del combustible.

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