Rusia ha lanzado de madrugada un ataque contra territorio ucranio con un misil balístico hipersónico Oréshnik, un arma indetectable y con capacidad nuclear, según informó el Ministerio de Defensa ruso. La ofensiva, que causó cuatro muertos, fue presentada por Moscú como una represalia por el supuesto ataque con drones perpetrado a finales de diciembre contra una de las residencias del presidente ruso, Vladímir Putin, un extremo que Ucrania niega y que también ha sido puesto en duda por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Un misil hipersónico como mensaje estratégico
En un comunicado oficial, el Ministerio de Defensa explicó que la operación respondía al “ataque terrorista del régimen de Kiev contra la residencia del presidente de Rusia en la región de Nóvgorod perpetrado el 29 de diciembre”. Según esa versión, las fuerzas rusas golpearon “infraestructura vital en territorio de Ucrania” mediante misiles de medio y largo alcance lanzados desde tierra y mar, además de drones de asalto, todos ellos dirigidos contra objetivos que, siempre según Moscú, fueron alcanzados con éxito.
Las autoridades y mandos militares ucranios sugirieron que el Oréshnik pudo haber sido utilizado contra infraestructuras energéticas en la región occidental de Lviv, próxima a la frontera con Polonia. De confirmarse, sería la segunda vez que Rusia emplea este misil en la guerra, después de su primer uso en diciembre de 2024 contra una fábrica militar en la región de Dnipropetrovsk. Kiev volvió a negar cualquier ataque contra la residencia de Putin y acusó al Kremlin de utilizar ese argumento para justificar una nueva escalada.
El Kremlin sostuvo que el supuesto ataque ucranio buscaba torpedear las negociaciones de paz entre Rusia y Estados Unidos. Sin embargo, los aliados del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, replicaron que es Moscú quien se niega a detener los combates hasta lograr la capitulación del adversario. En este contexto, el Oréshnik aparece no solo como un arma militar, sino como una señal política de alto voltaje en un conflicto cada vez más internacionalizado.
Corea del Norte refuerza su alineamiento con Moscú
Y en medio de este ataque, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, reafirmó su respaldo total a Rusia en una carta enviada a Putin y difundida este viernes por la agencia estatal norcoreana KCNA. En la misiva, Kim aseguró: “Respetaré y apoyaré incondicionalmente todas sus políticas y decisiones, y estoy dispuesto a estar siempre de su lado por el bien de usted y de su Rusia. Esta decisión será constante y permanente”.
El dirigente norcoreano subrayó además el “orgullo” que le produce su amistad con el presidente ruso, a la que describió como su relación más “valiosa”. Este gesto público de apoyo llega en un momento de máxima tensión militar y diplomática, y refuerza la percepción de un eje cada vez más consolidado entre Moscú y Pyongyang.


