El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado este miércoles una declaración institucional para valorar la crisis desatada en Oriente Medio tras los ataques atribuidos a Irán. El jefe del Ejecutivo ha expresado la "solidaridad del pueblo español con los países atacados ilegalmente" y ha advertido de que la escalada de hostilidades ha provocado centenares de muertes, el desplome de las bolsas mundiales y la interrupción del tráfico aéreo. "Nadie sabe lo que va a pasar", ha afirmado, al tiempo que ha alertado de la posibilidad de una guerra larga con "bajas y consecuencias graves a escala global". De hecho, Sánchez también ha apuntado a la gestión de Trump. "Es absolutamente inaceptable que dirigentes incapaces de mejorar la vida de la gente usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar los bolsillos de unos pocos".

Sánchez ha defendido que la posición de España ha sido la misma que ha mantenido ante los conflictos en Ucrania y Palestina: "No a la quiebra del derecho internacional. No a asumir que el mundo solo puede solucionar sus problemas a base de conflicto y bombas". El presidente ha recordado que "el mundo ya ha estado aquí antes" y ha evocado la intervención liderada hace 23 años por Estados Unidos en Oriente Medio, una guerra que —según ha señalado— se ha justificado por la existencia de armas de destrucción masiva y que ha generado una profunda inestabilidad, aumento del terrorismo y encarecimiento de la vida en Europa.

El mandatario ha subrayado que aún no ha sido posible determinar si un eventual conflicto con Irán ha tenido consecuencias similares a las de Irak, pero ha advertido de que de la guerra no ha surgido "un orden internacional más justo, salarios más altos o mejores servicios públicos". Por el contrario, ha anticipado subidas del precio del petróleo y del gas, así como un impacto económico que ha afectado también a los ciudadanos europeos.

En este contexto, ha asegurado que el Gobierno ha actuado como en crisis anteriores, prestando asistencia a los españoles que se han encontrado en la región y facilitando su regreso si así lo han deseado. Ha reconocido que la situación ha sido compleja debido a la inseguridad del espacio aéreo, pero ha garantizado que el Ejecutivo ha hecho todo lo posible por protegerlos. Además, ha avanzado que se han preparado distintos escenarios para apoyar a trabajadores y empresas y mitigar el impacto del conflicto, asegurando que España ha contado con recursos y voluntad política para afrontar esta crisis, como ha ocurrido durante la pandemia.

Sánchez ha exigido el "cese de las hostilidades" y el fin de la guerra, subrayando que el conflicto ha afectado directamente a europeos y españoles. Ha recordado que España ha sido miembro de pleno derecho de la Unión Europea y ha reclamado a Irán y a Israel que han detenido la escalada "antes de que sea tarde". "No se ha podido responder a una ilegalidad con otra", ha advertido, porque así han comenzado "los grandes desastres de la humanidad".

Vuelta al 'No a la guerra'

"La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra". Con esta frase, el presidente del Gobierno ha vuelto a la guerra de Iraq para comparar aquello con la situación actual. Un acontecimiento que ha comentado señalando directamente a José María Aznar, quien esta misma semana era recordao por Alberto Núñez Feijóo. "Hace 23 años otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio. Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces: un mundo más inseguro y una vida peor".

En este sentido, Sánchez ha recordado las consecuencias de esa invasión a Iraq bajo la premisa de hacer caer a Sadam Husein. "La guerra de Irak produjo el efecto contrario: desencadenó la mayor oleada de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del muro de Berlín". El líder del Ejecutivo ha enumerado algunas de las consecuencias que, a su juicio, provocó aquella guerra: el auge del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un encarecimiento generalizado de la energía que impactó directamente en el coste de la vida.

Condena al régimen iraní

El presidente ha expresado también el rechazo de España al régimen iraní por su carácter represivo, pero ha insistido en que la salida ha debido ser "diplomática y política". Ha afirmado que quienes han confiado en la violencia como solución o en el "servilismo" como forma de gobernar han incurrido en un error, y ha recalcado que el Ejecutivo no ha sido "cómplice de algo que ha sido malo para el mundo por miedo a represalias".

Finalmente, Sánchez ha apelado a la historia y a la necesidad de actuar con coherencia en la defensa del derecho internacional. Ha sostenido que la espiral de violencia ha sido evitable y ha negado que España haya estado aislada en esta posición. "Hemos estado con quienes hemos tenido que estar", ha afirmado, reivindicando los valores constitucionales, los principios europeos y el compromiso con la paz, y ha asegurado que han sido numerosos los gobiernos que han compartido este enfoque.

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