El presidente de Israel, Isaac Herzog, se ha unido a las críticas desde Estados Unidos a España por su postura en el conflicto con Irán y ha asegurado que "está jugando un juego extraño e incomprensible". Sus declaraciones se produjeron durante una visita a una sede de los bomberos israelíes, en un contexto de creciente tensión internacional.
Durante su intervención, Herzog sostuvo que el desarrollo del conflicto está evidenciando qué países respaldan activamente a Israel y cuáles mantienen una posición distinta. En este sentido, afirmó que "en este momento, vemos qué países se suman al esfuerzo, quiénes nos ofrecen su apoyo", para después señalar que también se observa a "países como España, que no solo está abandonando su condición de miembro de la OTAN, un miembro de la UE que debería haberse enfrentado hace tiempo al imperio del mal (Irán), sino que, de alguna manera, está jugando un juego extraño e incomprensible".
Las declaraciones del mandatario israelí llegan el mismo día que el Gobierno de Pedro Sánchez ordenaba el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre, una operación destinada a reforzar la defensa en la frontera oriental de la Unión Europea en un momento de creciente inestabilidad regional.
El presidente español, por cierto, ha mostrado el apoyo de España al Líbano tras una conversación con Joseph Aoun, presidente libanés. "Hemos abordado la grave situación en Beirut y el resto del país. El pueblo libanés puede contar con nuestro apoyo total y asistencia humanitaria a los miles de desplazados", ha señalado Sánchez.
Italia critica los ataques a Irán y respalda la postura española
Mientras continúan las reacciones internacionales, el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, ha acusado a Estados Unidos e Israel de "violar el Derecho Internacional" a raíz de los ataques contra territorio iraní. En sus declaraciones, el dirigente italiano también se alineó con la posición española respecto al uso de bases militares, afirmando que "el uso de las bases militares italianas será el mismo que el de las españolas y de Sánchez".
Desde el Gobierno italiano, la primera ministra Giorgia Meloni también expresó su preocupación por la evolución de la situación internacional. Según trasladó, existe inquietud por "la crisis del Derecho internacional", al tiempo que reiteró que "Italia no está en guerra y no quiere entrar en ella".
Tanto Meloni como su ministro de Defensa han defendido además que cualquier decisión relacionada con el uso de bases militares italianas deberá pasar previamente por el Parlamento, en un intento de reforzar el control institucional sobre las posibles implicaciones del conflicto para el país.





