Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se reanudarán los próximos días en Pakistán. Ese es el colofón a una semana marcada por la negativa de Irán (en principio) a sentarse de nuevo a hablar con los americanos como consecuencia del control que también están ejerciendo sobre el estrecho de Ormuz, que permanece cerrado, e incluso sobre lo que técnicamente se llama pre Índico.
Las dos partes, tanto EE.UU como Irán, han interceptado y abordado petroleros y cargueros de signo contrario durante toda la semana, lo que ha ido enrareciendo el ambiente y hecho que las negociaciones no se reanudaran. Ni siquiera el anuncio el pasado miércoles por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que prolongaba sine die el alto el fuego sirvió para llevar a Irán a la mesa de negociación.
Hoy viernes ha saltado la sorpresa, cuando se ha dado a conocer que en la agenda del ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, figuraba que haría un viaje de manera inmediata a Omán y Rusia que incluía también una parada en Pakistán y que, de forma paralela, el secretario de Guerra de EE.UU, Pete Hegseth, enviaba de manera inmediata a Islamabad, la capital pakistaní, al equipo negociador habitual.
Esta concatenación de anuncios se producía horas después de que Israel y Líbano anunciaran que el alto el fuego acordado entre ambos países se prolongaba tres semanas para seguir negociando. No obstante, el alto el fuego a las pocas horas saltaba por los aires, después de que Israel e Hezbolá intercambiaran misiles en las posiciones que mantienen al sur del Líbano.
Esta semana, la economía mundial no ha ‘comprado’ un posible acuerdo entre las partes enfrentadas, como al menos ocurrió anteriormente en dos ocasiones, desde que hace ya casi dos meses que estallara el conflicto. El barril de petróleo Brent, en el momento de escribir estas líneas, bajaba ligeramente de los 105 dólares; Wall Street (Dow Jones) estaba casi plano mientras que el Ibex fue uno de los índices que peor se comportó en Europa (antes de que se diera a conocer que Estados Unidos e Irán retomaban las negociaciones), con caídas por encima del 1%.
El escaso compromiso europeo
Un tema nuevo que ha aparecido en la agenda de este conflicto es la batería de posibles represalias de Donald Trump a algunos de los países europeos que más se han significado en no apoyar a Estados Unidos durante este conflicto en Oriente Medio. En este sentido, se han producido unas declaraciones del propio Hegseth, en las que volvía sobre el escaso compromiso demostrado por los países europeos en la reapertura del estrecho de Ormuz.
Más allá, este viernes se han dado a conocer unos mail en los que el Pentágono plantea la expulsión de España de la OTAN –algo que la organización se ha apresurado a recordar que no está previsto en el tratado– por “no ser un aliado fiable”. El presidente de España, Pedro Sánchez, se ha apresurado a recordar que nuestro país es un buen aliado, aunque dejó claro también que "no se responde" lo que puedan contener unos correos electrónicos. Con todo, lo más significativo es que se haya dejado traslucir que Estados Unidos podría cambiar su postura sobre la soberanía de las islas Malvinas, reconociendo a Argentina (huelga recordar que Javier Milei es uno de los principales aliados políticos de Trump, de quien es también amigo pesonal) en detrimento del Reino Unido, su aliado tradicional aunque en esta ocasión no ha apoyado la coalición de Estados Unidos e Israel.


