Acuerdo UE-Mercosur: 30 años de negociación, 4.000 millones en aranceles... y 5 países europeos en contra

El hecho de que Francia esté entre los que se oponen –el Gobierno está por ahora con sus agricultores– añade mucha incertidumbre al futuro de un texto que aún debe pasar por el parlamento de todos los estados

Imagen de una de las protestas contra Mercosur en Cataluña.
12 de enero de 2026 a las 20:12h
Actualizado a 13 de enero de 2026 a las 00:29h

El comité permanente de la Unión Europea (UE) ha firmado un acuerdo que abre la puerta a la firma de un convenio comercial definitivo entre la UE y Mercosur, área comercial de Sudamérica cuyos cuatro miembros permanentes son Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

España está entre los países que han respaldado este acuerdo que, hay que decirlo ya, no suscita unanimidades en el seno de la UE, ya que cuenta con el rechazo de estados como Francia, Hungría, Austria, Holanda y Polonia (además de la abstención de Bélgica). El acuerdo podría entrar en funcionamiento de manera provisional, pero debe ser ratificado por los parlamentos de todos los países miembros de la UE, algo que se antoja muy complicado.

De hecho, que un país clave en la UE, tanto por peso político como económico, como Francia, no haya dicho sí al acuerdo deja muy abierto lo que pueda ocurrir en los próximos meses. El Gobierno francés ha hecho suyas las demandas de sus agricultores y ganaderos, mientras que, por ejemplo, en el voto a favor de España han primado intereses geoestratégicos sobre un área de evidente influencia como es Iberoamérica.

Desde la UE se ha querido hacer ver el acuerdo con Mercosur como una buena noticia o algo similar. Tras un año en el que tanto Estados Unidos como China han impuesto aranceles a las exportaciones europeas (en una guerra comercial sin precedentes) y con la política internacional jalonada un día sí y otro también de malas noticias como las de Ucrania, Groenlandia (Dinamarca), Irán o Venezuela, se ha buscado por parte de la UE solo el lado positivo de la desaparición de aranceles por valor de unos 4.000 millones de euros que lleva consigo este acuerdo, dejando como 'letra pequeña' aspectos que no genera unanimidades.

Ni todos los estados ni todos los sectores económicos –sobre todo el agrario– respaldan, al menos no en las actuales condiciones (y hay que recordar que las negociaciones comenzaron hace casi 30 años), la creación de lo que sería la mayor zona mundial de libre comercio, ya que alcanzaría a unos 750 millones de personas (solo Brasil tiene más de 200 millones de habitantes). 

Los agricultores de distintos países de Europa ya han salido a las carreteras con los tractores para protestar por este acuerdo, especialmente los franceses, que temen que el acuerdo sea gravoso parar sus intereses. En España, las manifestaciones más señaladas hasta ahora las han protagonizado agricultores de Cataluña y Euskadi, que han llegado a cortar en algunos momentos los pasos fronterizos con Francia. También ha habido manifestaciones en Galicia y se preparan movilizaciones en otras comunidades autónomas.

Desde Andalucía se cuestiona que no haya reciprocidad sobre las exigencias para producir, además de la soberanía alimentaria

En Andalucía, tanto Coag como Asaja han salido al paso de este acuerdo preliminar. Ambas organizaciones profesionales agrarias estiman que el acuerdo pone en cuestión la soberanía alimentaria, la seguridad de los consumidores y la viabilidad del campo europeo. Desde Asaja se cargan las tintas en el tema de la reciprocidad, se recuerda que "en Europa se exigen normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o fitosanitarios... exigencias que deben aplicarse en la misma medida a los productos que llegan de fuera, si no, estamos hablando de competencia desleal". Para Coag Andalucía,  el acuerdo "es un engaño que pone en peligro la alimentación de los europeos". Coag reclama al Gobierno que tome nota de lo ocurrido en Francia, ya que su gobierno ha atendido las demandas de sus agricultores e insisten en lo que se refiere al engaño, en tanto en cuanto "el trasfondo no es económico, es estratégico, la Unión Europea se está entregando al comercio mundial de alimentos". Las cooperativas agroalimentarias de Andalucía también han censurado que "tras casi 30 años de negociación, se haya alcanzado un acuerdo comercial entre los países del Mercosur y la Unión Europea de espaldas a los intereses de agricultores, ganaderos e industrias cooperativas andaluzas".

Soja, carne, café, cerales y frutas son los principales productos agrarios de los países de esta zona económica, que además de los mencionados más arriba cuenta a su vez con distintos acuerdos de asociación con estados como Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, Guayana y Surinam.  

Sobre el autor

Carlos Piedras

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