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eldiario.es publica un informe en el que destaca que los atropellos en carretera frenan la recuperación de esta especie en peligro de extinción. El censo provisional de 2017 contabiliza 545 en toda la península.

No se recuerdan tantas noticias sobre línces ibéricos fallecidos desde 2014, cuando hubo una sangría de atropellos ante la falta de mantenimiento de las carreteras con vallas agujereadas por donde se colaban conejos y con ellos su depredador, el lince. Pero 2017 supera dicho año y así lo refleja el artículo publicado por eldiario.es, en el que destaca que los atropellos frenan la recuperación del lince, que ya suma más de medio millar de ejemplares muertos. Como recoge este medio, 29 linces se han dejado la vida en el asfalto y 54 han muerto de manera violenta a lo largo de 2017, en total: 87 ejemplares fallecidos. No obstante, la reproducción de la especie continua, ya que si en 2016 había 483 linces, este año —según el censo provisional de 2017— son 545 (400 en Andalucía, repartidos entre Sierra Morena y Doñana, 111 en Extremadura y Castilla la Mancha y 45 en Portugal). 

Según cita eldiario.es, desde 2014 el Gobierno de España ha invertido medio millón de euros para evitar que continuaran sucediéndose dichos atropellos. No obstante, el Gobierno central solo ha cumplido con un 20% de lo prometido. Para el ejecutivo de Mariano Rajoy siguen pendientes dos pasos de fauna en la A-4 y la N-420 de Andalucía, este último, al parecer, se licitará en 2018. Y, como subraya el digital, mientras no estén construidos seguirán muriendo linces en estos dos puntos negros, donde han sido atropellados 17 linces en los últimos cuatro años.

"Ha sido un año especialmente malo. Sólo en Castilla la Mancha, ha habido ocho animales muertos. Esto ocurre, porque soltamos linces y la población sigue subiendo. Nuestro problema es que, desgraciadamente, ni en España ni en Portugal hay zonas buenas, es decir: con conejos y sin amenazas (furtivismo, carreteras donde puedan sufrir atropellos). Las zonas bien conservadas son menores y están rodeadas de amenazas", explicó el director de Iberlince, Miguel Ángel Simón, al periódico digital. "Es muy difícil prever o controlar todos los puntos donde se producen esos atropellos. Buena parte se producen en esos puntos negros, hemos insistido en que se tomen medidas. No podemos ir haciendo pasos de fauna donde haya atropellos, pero sí donde ocurran reiteradamente", manifestó también responsable de la especie en la organización ecologista WWF, Luis Suárez. 

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