El sindicato Ustea Cádiz ha denunciado públicamente lo que considera un criterio “injusto y arbitrario” por parte de la Junta de Andalucía en la gestión de las financiaciones europeas destinadas a la educación pública. Según el colectivo, mientras se aceptan fondos para sustituir pizarras digitales que funcionan correctamente, se ha dejado pasar una subvención de mayor calado para crear una red pública de escuelas infantiles, una demanda histórica del sector educativo.
Desde Ustea Cádiz aseguran haber detectado en sus visitas a centros educativos numerosas molestias derivadas de la sustitución obligatoria y sistemática de las pantallas digitales en aulas de primaria y secundaria de toda la provincia. Se trata, subrayan, de dispositivos que no presentaban problemas de funcionamiento ni de actualización de software y que han sido reemplazados al amparo de una subvención europea.
La implantación de las nuevas pantallas ha ido acompañada de un curso de formación inicialmente obligatorio para todo el claustro, una exigencia que, según el sindicato, ha desbordado la capacidad organizativa de los CEP (Centros de Profesorado) por la necesidad de formar a un gran número de docentes en un periodo muy corto de tiempo.
Problemas logísticos y riesgo en los centros educativos
A los inconvenientes formativos se suman los problemas logísticos. Las nuevas pizarras llegaron a los centros sin que se retiraran de inmediato las anteriores, muchas de ellas con apenas tres años de antigüedad y plenamente operativas. Esta duplicación obligó a los equipos directivos a habilitar espacios de almacenamiento improvisados, bloqueando bibliotecas, aulas de robótica u otras zonas comunes, e incluso generando preocupación por la seguridad en centros pequeños.
El sindicato denuncia además que, en algunos casos, la empresa encargada de la retirada del material intentó llevarse todas las pantallas disponibles, incluidas aquellas que no habían sido financiadas por la Junta, sino adquiridas con fondos propios de los centros. Esta situación provocó alarma entre los equipos directivos ante el posible expolio de recursos educativos.
A ello se añade la confusión generada por los materiales formativos, ya que el temario del curso no se correspondía con el modelo de pantalla finalmente instalado. En centros con infraestructuras antiguas, la colocación de estos dispositivos ha supuesto incluso la anulación total o parcial de la pizarra tradicional, lo que, según el sindicato, limita la docencia en caso de apagones o fallos de conexión a internet.
Críticas al modelo digital y a la pérdida de recursos humanos
Ustea Cádiz cuestiona también la apuesta creciente por la digitalización en un contexto de saturación de pantallas en la infancia y la adolescencia. El sindicato recuerda que numerosos estudios alertan de que el exceso de uso de dispositivos digitales puede afectar negativamente a la atención, la memoria, el lenguaje, el sueño y el desarrollo socioemocional del alumnado, además de provocar problemas físicos como la fatiga ocular o el aumento de la miopía infantil.
En paralelo, el sindicato reclama a la Delegación de Cádiz y a la Consejería que busquen financiación —propia o europea— para reforzar los recursos humanos que, aseguran, se han ido recortando. Entre ellos citan la itinerancia del personal de ATAL, PT, PTIS y AL, o la falta de profesorado de refuerzo en centros catalogados como de zona de transformación social.
Desde Ustea insisten en que entienden que las ayudas europeas deben ajustarse a fines concretos, pero precisamente por ello no comprenden que se acepten convocatorias “prescindibles” mientras se rechazan otras destinadas a crear una red pública de escuelas infantiles, considerada esencial para la conciliación de muchas familias.
El sindicato plantea además si la inversión tecnológica realizada no podría haberse orientado a dotar al profesorado de dispositivos de trabajo —ordenadores o teléfonos— necesarios para el uso de plataformas como Séneca, iPasen o el Portal Docente. Según denuncian, en educación sigue siendo habitual que el personal docente tenga que utilizar sus propios dispositivos personales, dificultando la conciliación y aumentando el estrés laboral.
Por último, Ustea Cádiz exige transparencia a la Delegación Territorial de Educación sobre el destino final de las pantallas retiradas y reclama una explicación coherente que justifique lo que califican como una decisión arbitraria en el reparto y aceptación de las ayudas europeas para la educación pública.


