El malestar de los docentes en Andalucía tiene cifras de percepción entre los profesionales. Una encuesta del sindicato Ustea junto a la organización estatal STES ha preguntado a 13.000 profesores y maestros y señalan un panorama especialmente preocupante. El informe refleja un deterioro evidente del clima de convivencia en las aulas y de las condiciones laborales en los centros públicos. Gran parte del profesorado asegura estar soportando un nivel creciente de conflictividad y carga de trabajo, en muchos casos incluso por encima de las ya alarmantes medias estatales.
Según Ustea, un 85,23% del profesorado andaluz califica el clima de trabajo en el aula como conflictivo. En el conjunto del Estado el porcentaje es del 82,62%, ya de por sí elevado. A ello se suma que un 89% considera que la Administración autonómica no está apostando por la educación pública, alimentando la sensación de abandono institucional.
También el 80,87% afirma no disponer de los recursos necesarios ni en el aula ni en el centro, lo que dificulta atender a un alumnado cada vez más diverso. En cuanto a las ratios, un contundente 92,9% sostiene que las actuales no permiten una atención adecuada, por encima de la media estatal (91,83%).
La sobrecarga laboral aparece como otro factor clave. El 82,57% sufre un exceso de jornada y el 95,88% denuncia un exceso de burocracia que resta tiempo al trabajo educativo. Ustea advierte de que “la burocracia está devorando el tiempo que debería destinarse a enseñar, preparar clases y acompañar al alumnado”, alertando de un escenario insostenible a medio plazo.
El estudio señala además un impacto directo en la salud emocional del profesorado y un aumento de las agresiones verbales y/o físicas tanto del alumnado como de las familias, contribuyendo a un desgaste profesional que se está normalizando y que deriva en más bajas y en la pérdida de atractivo de la profesión.


