España no ha llegado a los 100 millones de turistas extranjeros durante 2025, que era el objetivo de partida, pero se ha quedado muy cerca, con un registro aproximado de 97 millones de viajeros. Por supuesto, la cifra de los 100 millones de visitantes queda como una especie de reto pendiente para próximos ejercicios. Su facturación, el dinero que se han dejado estos viajeros –hablamos siempre de extranjeros–, asciende a 135.000 millones de euros (más del 6% respecto al año anterior) y se cifra en 2,75 millones los puestos de trabajo que se consideran ligados a esta industria en general (tal y como le gusta decir cada vez más a las administraciones públicas, sean del signo que sean). El 97% de esos 97 millones de visitantes extranjeros se van "satisfechos" o "muy satisfechos", un dato muy significativo por lo que significa en cuanto al boca-oído, el 'efecto embajada', la posibilidad de volver y también al grado de madurez alcanzado por el turismo en España.
Todas estas cifras, que han sido dadas a conocer este jueves por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, son magnitudes impresionantes, y tiene todo el sentido dar por hecho que si no es en 2026 será en 2027 cuando se alcance ese techo mágico, esa cifra de los 100 millones de visitantes, cifras redondas a las que son tan aficionados tanto los políticos como los periodistas. Pero se ha hablado de madurez... y, en efecto, España empieza a ser un destino maduro. Probablemente lo es ya. Después de las primeras experiencias de los años 50 –en pleno régimen franquista– y el aperturismo de los años 60, el sol y la playa, la gastronomía y la cultura... hoy el turismo que se predica va ligado a los grandes conceptos internacionales que se manejan de manera estándar en todo el planeta y a los que se refirió el propio ministro Hereu: "Sostenibilidad social, económica y medioambiental", una auténtica trinidad. Como en otras ocasiones, esta intervención es la antesala de Fitur 2026, la Feria Internacional del Turismo que se celebra en IFEMA, una de las principales citas mundiales de esta industria...
¿Pero cual es el techo del turismo en España, más allá de la relevancia de esos 100 millones? No lo hay o, al menos, no está en el horizonte. Es cierto que ha crecido la oferta de calidad, más exigente, basada en la experiencia personal del turista, pero en la sociedad no hay un debate de fondo sobre el mismo y su creciente incidencia en la vida de los vecinos. Cuando algo parecido se produce se debe a temas muy puntuales relacionados con los alquileres turísticos o la desaparición de la vida de barrio y sus comercios en sitios concretos, pero no como parte de un debate general abierto a todos los implicados.
Andalucía, en plena promoción del 'Andalusian Deal', recibió durante 2025 del orden de 13 millones de visitantes extranjeros
En España el turismo es una cuestión más de cifras que de conceptos sobre los que se pueda debatir abiertamente. Cifras. Por ejemplo, el turismo crece en la España 'verde' (la costa no mediterránea) o en la España 'vaciada' un 60% más desde 2019 (el último año antes de la pandemia) hasta ahora, mientras que en la España líder en turismo crece un 45%. Crece también el turismo también en temporada baja y el de largo alcance, sobre todo Estados Unidos y Latinoamérica. Pero hay más datos. Esas cifras no tienen mayor desglose.
Por cierto, también se incrementan las cifras de Andalucía, que tiene 37 millones de turistas, de los que 13 millones de ellos son extranjeros. Andalucía precisamente empieza fuerte 2026 con la nueva campaña del Andalusian Deal, ese 'trato' que se ofrece para la convivencia entre andaluces y visitantes basado en el respeto y la convivencia y que es la continuación natural del Andalusian Crush. El turismo siempre se ha observado por la Junta como la gran industria andaluza y ahí sigue, con una apuesta que combine patrimonio, economía y bienestar social y, en la teoría, huya de la masificación, pese a la magnitud de las cifras...



