El juzgado de lo mercantil número 3 de Sevilla ha adjudicado la unidad productiva de La Cartuja Pickman a un grupo inversor integrado por las empresarias Gabriela y Paola Lucsik y el presidente de la minera Atlantic Cooper —el mayor productor de cobre del mundo, asentado en Huelva—, Javier Targhetta, según han confirmado fuentes del propio grupo.
La oferta por la mítica factoría, fabricante de esas vajillas de casa de muchas de las abuelas andaluzas que ha pasado, insospechadamente, a ponerse de moda al cabo de las décadas, se presentó dentro del proceso de liquidación de la sociedad Ultralta, titular de los activos vinculados a la centenaria fábrica de loza sevillana y del derecho de recompra sobre las principales marcas comerciales, entre ellas La Cartuja de Sevilla y La Cartuja de Sevilla Pickman.
El pasado 26 de diciembre, el juzgado abrió un plazo hasta la medianoche del 8 de enero para mejorar o presentar nuevas propuestas. Hasta ese momento se habían registrado dos ofertas: la liderada por Targhetta, que fue mejorada hasta 225.000 euros, y otra del fabricante valenciano de porcelana Porvasal, que alcanzó los 220.000 euros.
Una operación que supera el millón y medio de euros
A la cantidad ofertada se suma el compromiso del grupo adjudicatario de asumir 550.000 euros de deuda con la Seguridad Social, correspondiente a los 30 trabajadores que serán subrogados, además del importe que deberá abonarse por la adquisición de las marcas. Todo ello eleva el desembolso total hasta los 1,6 millones de euros.
El grupo inversor ha cerrado además un acuerdo para la adquisición de todas las marcas asociadas a la empresa, entre ellas La Cartuja de Sevilla y La Cartuja Pickman, actualmente propiedad de Nox Industrial, así como el alquiler de la nave industrial donde se desarrolla la actividad, propiedad de International Crane.
La sede social y operativa de la compañía se mantendrá en Sevilla, según ha informado el grupo en un comunicado en el que destaca el respaldo de la Junta de Andalucía “para acelerar la toma de decisiones y reforzar la ambición del proyecto”.
Aval judicial y respaldo institucional
De acuerdo con el informe del administrador concursal, la propuesta adjudicataria fue la mejor valorada en los ámbitos económico, social y laboral, al sustentarse en “un análisis riguroso de la situación de la compañía y de su potencial de futuro”, según subraya el grupo inversor.
La solvencia profesional y económica de los promotores también ha sido un factor determinante en la decisión final de la juez, según las mismas fuentes. En el comunicado, Javier Targhetta ha señalado que el margen temporal para presentar ofertas era reducido y que la situación jurídica del activo era compleja, por lo que ha reconocido que la labor de la Junta de Andalucía “ha sido determinante para atraer a un grupo inversor de primer nivel internacional”.
Con esta adjudicación se ha evitado, en palabras de Targhetta, “el riesgo de deslocalización” y se impulsa “una actividad histórica en Sevilla mediante un proyecto moderno y generador de empleo cualificado”. El presidente de Atlantic Cooper también ha destacado la implicación de los trabajadores, que “aportan un conocimiento esencial para revitalizar la empresa”.
El grupo inversor ya trabaja en un plan integral de relanzamiento que incluye la incorporación de perfiles directivos en áreas estratégicas, inversión en una infraestructura industrial moderna, eficiente y sostenible, y la creación de un departamento de marketing e internacionalización para potenciar el valor de los diseños de La Cartuja Pickman.


