El precio de los combustibles ha comenzado a subir este mes de marzo tras el bombardeo del 28 de febrero de Estados Unidos e Israel sobre Irán, abriendo un conflicto que como consecuencia ha tenido el aumento de precios. Hay varias razones: la inestabilidad política y económica por sí misma es un factor, pero es que Irán cerró el estrecho de Ormuz, obligando a todos los países consumidores a reconsiderar sus posiciones. Y eso provoca que paguen más todos, no solo aquellos que se ven privados del flujo que se corta por la situación en Oriente Medio.

Y el combustible tiene un factor, y es que está presente en todas las producciones, especialmente por el transporte de productos. Si sube el petróleo, sube el diésel y por ende el coste de producir un kilo de tomate que compramos en el supermercado, porque también sube el coste de llevar ese producto desde el campo. La cesta de la compra se encarece, generando inflación según la respuesta que vayan dando las autoridades, que a menudo es imprimir más dinero para que la economía no se ralentice. Es todo una cadena donde un solo elemento disruptor nos puede cambiar el día a día.

Entre todas las producciones, una que va a subir su coste es la del gas butano y el gas propano en sus formatos de bombona, que es la del consumidor habitual, pero también la del propano industrial, las bombonas grandes que se usan no solo en industria, sino también en restaurantes, hoteles, etc., según el tipo de instalación. Esa de hecho ya ha subido 3 euros, por encima de los 80 euros.

El precio de la bombona en España (la naranja de 12,5 kilos de carga) está en 15,58 euros. Es un precio que Repsol, empresa comercializadora, no puede tocar. Porque el precio está marcado en el Boletín Oficial de Estado, es un precio intervenido y donde no hay libertad de mercado. Es cada dos meses.

Y el próximo día 20 de marzo toca revisión. Se prevé que sea al alza. Pero al estar intervenido, las empresas solo pueden marcar un máximo de subida del 5%. Salvo que en los próximos días cambie la situación de forma abrupta en el panorama internacional, se espera que se llegue a esa subida del 5%. En la práctica, será de unos 18,69 euros. 

De cumplirse, será el precio más alto en los últimos 4 años, pues rondó en 2022 los algo menos de 20 euros debido... a la Guerra de Ucrania, también. Un conflicto bélico que provocó inestabilidad, interrupciones de suministro en el Norte de Europa, y todo apunta a que se vivirá la misma situación.

Sí es cierto que Donald Trump ha dicho que cree que lo peor ha pasado, lo que redujo al instante el precio del barril de Brent. Pero no es menos cierto que para este martes se prevé una jornada completa de bombardeos, sin olvidar que Irán, con nuevo líder supremo al cargo, ha dicho que la guerra no va a acabar en el corto plazo. Son muchas incógnitas salvo una, que esto nos va a costar dinero a los consumidores.

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Pablo Fdez. Quintanilla

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