La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya advirtió la semana pasada de que el mundo está a las puertas de afrontar la mayor crisis energética desde los años 70 del siglo XX, como consecuencia de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que impide el normal flujo de petróleo.
Hasta ahora, poco más de un mes después del inicio del conflicto, los países europeos han venido afrontando, cada uno por su cuenta –el descenso de IVA al 10%, por ejemplo, en España– las consecuencias de la subida del precio del combustible en sus respectivas economías, pero la Unión Europea (UE) ha hecho este martes suyo el diagnóstico y el recetario de la AIE para luchar contra la carestía energética. El comisario titular de Vivienda y Energía, Dan Jorgensen, se ha dirigido por carta a sus ministros homólogos proponiéndoles un decálogo de medidas para reducir la demanda de energía.
Algunas de esas recetas recuerdan poderosamente, cincuenta años después, las de aquella campaña mítica de los 70 en España, la de 'Si usted puede pagarla, España no puede' (1976-78). Así, figura reducir la velocidad de los vehículos en las autopistas, abaratar y reforzar el transporte público, limitar el uso del coche privado en las ciudades, impulsar el coche compartido, mejorar la eficiencia del transporte de mercancías, evitar vuelos cuando existan alternativas por tren o dar flexibilidad a la industria en la sustitución de materias primas son algunas de esas medidas, además de otras más novedosas y de sentido común en estos momentos como es el fomento del teletrabajo. El resto de medidas son de carácter más técnico, relacionadas con el uso del gas, etc.
La AIE –y la UE, en definitiva– pretenden con estas medidas que la empresas y, en la medida que pueda, la propia ciudadanía, actúen para reducir la demanda de energía. Fue la propia Agencia la que, en una acción coordinada con decenas de países de todo el mundo, consiguió el pasado 11 de marzo que se aprobara una medida de choque como poner en el mercado del orden de 400 millones de barriles provenientes de la reservas estratégicas de todos... lo que no pasa de ser eso, una medida de choque ya que lo peor está por llegar. Si no hay una solución inmediata, se estima que Europa sufrirá, a partir de mediados de abril, lo peor de lo que va a hasta ahora de crisis energética. Es cierto que, en ningún caso se habla de falta de abastecimiento, como ocurre ya en algunos países en vías de desarrollo, pero sí de un encarecimiento aún más significativo.
Trump podría terminar ya la guerra
En cuanto a la marcha del conflicto, este martes se ha filtrado un informe que apunta a que Donald Trump está considerando poner fin a la guerra en Irán. Según Wall Street Journal, el presidente de EE.UU ha reconocido a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la campaña militar contra Irán aunque el estrecho de Ormuz permanezca prácticamente cerrado y habría decidido reducir las hostilidades actuales con Irán tras lograr sus principales objetivos. Trump estaría dispuesto a dejar que sea la diplomacia, en concreto la de los países del Golfo Pérsico y de los aliados europeos, la que logre convencer a Irán para que reabra el estrecho. Trump daría por bueno el resultado del conflicto, al haber debilitado militarmente a Irán, y no estaría por la labor de que la guerra dure mucho más, lo que con toda seguridad ocurriría si EE.UU intentara reabrir Ormuz a la fuerza.
