Bruselas ha evidenciado hoy, una vez más, su preocupación por la marcha del conflicto de Oriente Medio y las consecuencias que puede tener pensando más allá del corto plazo. El comisario de Energía, Dan Jorgensen, ha sido tan claro como apocalíptico al afirmar que "el mundo se enfrenta a la que podría ser la crisis energética más grave de la historia", una crisis que, desde su punto de vista, va mucho más allá de la economía, ya que también pondría a prueba "nuestras sociedades y nuestras alianzas". En sus propias palabras, "la dependencia energética ha dejado de ser un asunto económico y se ha convertido en vulnerabilidad estratégica".
Si la presidenta de la Unión Europa (UE), Ursula von der Leyen, hablaba hace unos días de un gasto extra de unos 27.000 millones de euros en la importación de combustibles fósiles por parte de los estados de la UE desde el inicio de la guerra, hace algo más de dos meses, Jorgensen ha ampliado hoy la cifra y ya habla de 30.000 millones de gasto adicional en la factura del petróleo y el gas, dejando claro que dicha cantidad no va acompañada de un aumento de las importaciones.
De esta manera, el comisario danés hace suyas las palabras del máximo responsable de la Agencia Internacional de Energía, Faith Birol, que ya vaticinó importantes problemas en los mercados del petróleo y el gas.
En cualquier caso, Jorgensen afirmó que el bloque europeo se está preparando para un posible escenario de escasez los próximos meses, con el queroseo, el combustible que utilizando los aviones, como principal afectado.
Independientemente de la marcha de la guerra, incluso poniéndonos en el mejor de los escenarios, como sería que el conflicto terminara en los próximos días, Jorgensen recordó que hay infraestructuras que han quedado muy dañadas como consecuencia de los bombardeos, por lo que en algunos años será necesario que pasen "años" antes de que la situación se normalice. El comisario de Energía de la UE es especialmente pesimista con el tema del gas, precisamente por los daños que se han producido en distintas instalaciones.
El Pentágono insiste en que controla Ormuz
Después de la escalada bélica de ayer lunes, con el bombardeo confirmado de una nave estadounidense en el estrecho de Ormuz por parte de fuerzas iraníes, hoy ha sido un día relativamente tranquilo (no así en el Líbano, donde seguían los bombardeos del ejército israelí). En cualquier caso, continúa la pugna por el control de Ormuz tanto en el plano bélico como dialéctico. Esta mañana el secretario de Guerra y director del Pentágono, Pete Hegseth, ha reiterado que su país controla el estrecho, aunque la jornada anterior quedara claro que no es exactamente así. Durante buena parte del día de ayer las autoridades norteamericanas, incluido el presidente Donald Trump, negaron que dicho bombardeo se hubiera producido, como afirmaban las autoridades iraníes y finalmente se evidenció horas después, haciendo que Trump volviera a su habitual tono amenazador.
Si la confirmación del bombardeo disparaba el lunes las caídas en las bolsas de toda Europa –el Ibex cedió aproximadamente el 2,5%– las palabras de hoy de Jorgensen no han 'calado' en los mercados financieros. El selectivo español, por ejemplo, recuperaba buena parte de las pérdidas de la jornada anterior al anotarse un 1,8%, mucho más pendiente de la relativa tranquilidad que se vivió en Ormuz; el descenso del petróleo Brent, que se movía en unos 111 dólares el barril y al anuncio de Pakistán de que va a continuar mediando entre las partes para intentar llegar a un acuerdo.
