La bombona de butano sube desde hoy: tendrá el tope máximo de encarecimiento por ley en España

El conflicto en Irán, el encarecimiento del transporte y la subida de las materias primas elevan el precio del gas envasado, que sigue siendo el combustible más barato del hogar

Un repartidor de bombonas de butano, en el centro de Jerez, en una imagen reciente.
17 de marzo de 2026 a las 06:29h

La bombona de butano vuelve a encarecerse este martes. La tradicional bombona de gas licuado de petróleo (GLP), de la que aún dependen 3 de cada 10 hogares en España, ha experimentado en el último año una auténtica resurrección como alternativa económica ante los elevados precios de la vivienda y el coste de la energía. Un regreso que ahora se ve empañado por una nueva subida de precio fruto principalmente de la guerra en Irán: desde este martes, el gas envasado costará 16,35 euros, un 4,9% más que en la última revisión.

La resolución, publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), eleva el precio máximo de venta al público de la bombona de butano en 77 céntimos, desde los 15,58 euros fijados en enero de 2026. Aunque el incremento se acerca al máximo legal permitido del 5%, el nuevo precio se mantiene muy por debajo del máximo histórico registrado en mayo de 2022, cuando la bombona llegó a costar 19,55 euros tras el estallido de la guerra en Ucrania. El precio actual es, eso sí, el más alto desde julio de 2025, cuando la revisión al alza lo dejó en 17,11 euros.

Una subida impulsada por la guerra en Irán y el encarecimiento del transporte

El Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico explica que detrás de este encarecimiento se encuentran dos factores principales: el ascenso del coste de los fletes, que se ha disparado un 16,6%, y el aumento del precio de las materias primas, que ha crecido un 3,2%. Ambos elementos tienen su origen en la interrupción del tráfico de gas y petróleo en el Estrecho de Ormuz y en los ataques contra instalaciones petroleras y gasistas de Oriente Medio derivados del conflicto en Irán. La leve apreciación del euro frente al dólar, de un 1,2%, ha permitido moderar ligeramente el impacto final en el precio, pero no ha sido suficiente para evitar la subida.

El precio máximo de venta del GLP envasado en recipientes de entre 8 y 20 kilogramos —la clásica bombona de butano— no está liberalizado en España. Su valor se revisa cada dos meses, el tercer martes del mes, mediante resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas. La revisión bimestral se calcula en función del coste de las materias primas en los mercados internacionales, el precio de los fletes y la evolución del tipo de cambio euro-dólar, con un límite máximo de variación del 5% al alza o a la baja respecto al precio anterior.

A pesar de la subida, la bombona de butano sigue siendo una de las fuentes de energía doméstica más económicas disponibles en España. Un hogar necesita, de media, cuatro bombonas al año, lo que supondrá con el nuevo precio una factura anual de aproximadamente 65,4 euros, frente a los 62,32 euros anteriores. Una diferencia de apenas tres euros anuales que, sin embargo, puede tener un peso importante en las economías más ajustadas.

El 27% de los hogares españoles sigue dependiendo del butano

El impacto de esta subida no es menor si se tiene en cuenta quiénes son sus principales consumidores. Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el 27% de los hogares españoles sigue utilizando butano como fuente energética. Entre ellos destacan especialmente los hogares vulnerables, los ubicados en zonas rurales sin acceso a la red de gas natural y quienes utilizan la bombona en segundas residencias. Para estos últimos, el butano tiene una ventaja clara frente a otras fuentes de energía: solo se paga lo que se consume, sin gastos fijos asociados a impuestos o peajes.

Extremadura, una de las regiones con la renta per cápita más baja del país, es la mayor consumidora de bombonas per cápita de España, según la CNMC, lo que ilustra con claridad el perfil socioeconómico de quienes más dependen de este combustible. También es una fuente energética clave en el sector de la hostelería, donde su uso está ampliamente extendido.

Pese a que desde 2021 el consumo total de GLP envasado ha descendido un 12% —con 57 millones de envases consumidos en 2025 de distintas capacidades—, el sector ha dado señales claras de recuperación en el último ejercicio. Según los datos de la CNMC, el consumo de butano se incrementó un 2% en 2025, hasta alcanzar las 717.577 toneladas. Un repunte que, en un contexto de encarecimiento generalizado de la energía provocado en parte por el conflicto en Irán, refleja que la bombona de butano sigue siendo, para muchos españoles, mucho más que una reliquia del pasado.

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P. S. M.

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