ecología

Numerosas organizaciones preparan una nueva manifestación contra los vertidos mineros al Guadalquivir: "Hay mucho en juego para Sanlúcar"

Los ayuntamientos de Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Lebrija, Marismillas, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca y Coria del Río también participarán en la marcha

  • Protesta en Sanlúcar contra los vertidos al río Guadalquivir.

Numerosas organizaciones, ayuntamientos y colectivos preparan una nueva manifestación en defensa del río Guadalquivir y contra los vertidos mineros previstos en su estuario. La convocatoria tendrá lugar el próximo sábado 17 de octubre en Sevilla, bajo el lema 'No a los vertido mineros', y partirá a las 12:00 horas desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, para recorrer la ribera del río hasta las Setas de la Encarnación. Salvemos el Guadalquivir, Greenpeace y Ecologistas en Acción encabezan una movilización a la que también se han sumado los ayuntamientos de Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Lebrija, Marismillas, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca y Coria del Río, además de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, FACUA, COAG y Marea Blanca Andalucía.

Las entidades convocantes han llamado a participar de forma masiva a la ciudadanía andaluza, así como a colectivos sociales, sindicales, agrarios, pesqueros y de defensa de la salud pública. Su protesta se centra en los proyectos de reapertura de las minas de Aznalcóllar, de la empresa Minera Los Frailes, y de Cobre Las Cruces, en Gerena, ambos ya autorizados por la Junta de Andalucía aunque todavía no se encuentran en funcionamiento. Según denuncian las organizaciones, el primero contempla un punto de vertido frente al estadio de La Cartuja de Sevilla, mientras que el segundo pretende continuar realizando vertidos en La Algaba.

Los colectivos advierten de las consecuencias que, a su juicio, pueden tener estos proyectos sobre el Guadalquivir, Doñana y las actividades económicas vinculadas al estuario. Señalan que la agricultura, especialmente el cultivo de arroz, la pesca artesanal, el marisqueo y el turismo gastronómico sostenible dependen del buen estado del río. En este sentido, sostienen que la autorización de vertidos de aguas contaminadas con metales pesados, que cifran en unos 130.000 millones de litros directamente en el estuario, afectaría a varios Hábitats de Importancia Comunitaria de la Zona de Especial Conservación Bajo Guadalquivir, incluida en la Red Natura 2000, así como al Parque Nacional de Doñana. También alertan de posibles efectos sobre la seguridad alimentaria por la presencia de estos metales en productos agrícolas, pescados y mariscos.

La preocupación de las organizaciones se apoya además, según señalan, en los resultados de diferentes investigaciones científicas sobre la contaminación del río. Recuerdan que la actividad de la mina de Cobre Las Cruces desde 2009 ya ha sido relacionada con la presencia de metales pesados en el Guadalquivir, de acuerdo con estudios realizados por investigadores de las universidades de Sevilla, Cádiz y Granada. A ello suman un informe reciente que, según las entidades, ha detectado en albures capturados en la zona interior del estuario, cerca del punto de vertido de Cobre Las Cruces, concentraciones de cobre y manganeso que califican de “récord mundial”. Las muestras analizadas, añaden, superan en un 100% los límites máximos de plomo establecidos por la Unión Europea para el consumo humano y presentan niveles de arsénico y cadmio superiores a los registrados después del vertido de Aznalcóllar de 1998.

Afectación a Doñana

Ante este escenario, las organizaciones convocantes exigen la paralización inmediata y cautelar de las autorizaciones relacionadas con los proyectos de vertido al estuario, además de una moratoria para nuevos permisos mineros que afecten a la cuenca del Guadalquivir. También reclaman a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que no conceda la autorización de aguas necesaria para que Minera Los Frailes pueda evacuar las aguas contaminadas de las cortas mineras de Aznalcóllar y Los Frailes mediante una tubería de 30 kilómetros hasta el río. A estas demandas añaden la aplicación estricta del principio de precaución y la creación urgente de una comisión de científicos e investigadores independientes que estudie los efectos acumulativos sobre la salud pública, la biodiversidad y los sectores productivos locales.

La convocatoria se plantea así como una movilización para reclamar una respuesta de las administraciones ante lo que las entidades consideran una amenaza para el futuro del estuario. Las organizaciones sostienen que el estado del Guadalquivir está directamente relacionado con la conservación de Doñana y con miles de empleos vinculados a las actividades agrícolas, pesqueras y gastronómicas de la zona. Por ello, han vuelto a animar a todas las organizaciones que quieran adherirse a la protesta a participar el 17 de octubre a las 12:00 horas, con salida desde el Palacio de San Telmo y llegada a las Setas de la Encarnación, donde reclamarán la paralización de las autorizaciones y una evaluación independiente de sus posibles efectos.

Numerosas organizaciones, ayuntamientos y colectivos preparan una nueva manifestación en defensa del río Guadalquivir y contra los vertidos mineros previstos en su estuario. La convocatoria tendrá lugar el próximo sábado 17 de octubre en Sevilla, bajo el lema 'No a los vertido mineros', y partirá a las 12:00 horas desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, para recorrer la ribera del río hasta las Setas de la Encarnación. Salvemos el Guadalquivir, Greenpeace y Ecologistas en Acción encabezan una movilización a la que también se han sumado los ayuntamientos de Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Lebrija, Marismillas, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca y Coria del Río, además de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, FACUA, COAG y Marea Blanca Andalucía.

Las entidades convocantes han llamado a participar de forma masiva a la ciudadanía andaluza, así como a colectivos sociales, sindicales, agrarios, pesqueros y de defensa de la salud pública. Su protesta se centra en los proyectos de reapertura de las minas de Aznalcóllar, de la empresa Minera Los Frailes, y de Cobre Las Cruces, en Gerena, ambos ya autorizados por la Junta de Andalucía aunque todavía no se encuentran en funcionamiento. Según denuncian las organizaciones, el primero contempla un punto de vertido frente al estadio de La Cartuja de Sevilla, mientras que el segundo pretende continuar realizando vertidos en La Algaba.

Los colectivos advierten de las consecuencias que, a su juicio, pueden tener estos proyectos sobre el Guadalquivir, Doñana y las actividades económicas vinculadas al estuario. Señalan que la agricultura, especialmente el cultivo de arroz, la pesca artesanal, el marisqueo y el turismo gastronómico sostenible dependen del buen estado del río. En este sentido, sostienen que la autorización de vertidos de aguas contaminadas con metales pesados, que cifran en unos 130.000 millones de litros directamente en el estuario, afectaría a varios Hábitats de Importancia Comunitaria de la Zona de Especial Conservación Bajo Guadalquivir, incluida en la Red Natura 2000, así como al Parque Nacional de Doñana. También alertan de posibles efectos sobre la seguridad alimentaria por la presencia de estos metales en productos agrícolas, pescados y mariscos.

La preocupación de las organizaciones se apoya además, según señalan, en los resultados de diferentes investigaciones científicas sobre la contaminación del río. Recuerdan que la actividad de la mina de Cobre Las Cruces desde 2009 ya ha sido relacionada con la presencia de metales pesados en el Guadalquivir, de acuerdo con estudios realizados por investigadores de las universidades de Sevilla, Cádiz y Granada. A ello suman un informe reciente que, según las entidades, ha detectado en albures capturados en la zona interior del estuario, cerca del punto de vertido de Cobre Las Cruces, concentraciones de cobre y manganeso que califican de “récord mundial”. Las muestras analizadas, añaden, superan en un 100% los límites máximos de plomo establecidos por la Unión Europea para el consumo humano y presentan niveles de arsénico y cadmio superiores a los registrados después del vertido de Aznalcóllar de 1998.

Afectación a Doñana

Ante este escenario, las organizaciones convocantes exigen la paralización inmediata y cautelar de las autorizaciones relacionadas con los proyectos de vertido al estuario, además de una moratoria para nuevos permisos mineros que afecten a la cuenca del Guadalquivir. También reclaman a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que no conceda la autorización de aguas necesaria para que Minera Los Frailes pueda evacuar las aguas contaminadas de las cortas mineras de Aznalcóllar y Los Frailes mediante una tubería de 30 kilómetros hasta el río. A estas demandas añaden la aplicación estricta del principio de precaución y la creación urgente de una comisión de científicos e investigadores independientes que estudie los efectos acumulativos sobre la salud pública, la biodiversidad y los sectores productivos locales.

La convocatoria se plantea así como una movilización para reclamar una respuesta de las administraciones ante lo que las entidades consideran una amenaza para el futuro del estuario. Las organizaciones sostienen que el estado del Guadalquivir está directamente relacionado con la conservación de Doñana y con miles de empleos vinculados a las actividades agrícolas, pesqueras y gastronómicas de la zona. Por ello, han vuelto a animar a todas las organizaciones que quieran adherirse a la protesta a participar el 17 de octubre a las 12:00 horas, con salida desde el Palacio de San Telmo y llegada a las Setas de la Encarnación, donde reclamarán la paralización de las autorizaciones y una evaluación independiente de sus posibles efectos.

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