La expansión de avispas invasoras en Andalucía parece imparable: puede afectar a la biodiversidad y a la salud

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana alerta de la llegada de varias especies de Asia y Oceanía al sur de la Península

Una avispa, en una imagen de archivo.
27 de enero de 2026 a las 11:36h

Un estudio reciente de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) alerta sobre la expansión de varias especies de avispas invasoras del género Vespa en el sur de la Península Ibérica. Según los investigadores, estas especies presentan un rápido crecimiento poblacional y un alto potencial de adaptación a nuevos ecosistemas.

La mayoría de las avispas del género Vespa son originarias de Asia y Oceanía. Se caracterizan por formar colonias numerosas y pueden afectar la biodiversidad local, la economía y la salud humana. Los resultados del estudio se han publicado en la revista científica Biological Invasions.

Actualmente, España registra la presencia de cuatro especies no nativas de este género. La más extendida es la avispa asiática (Vespa velutina), detectada por primera vez en Francia en 2005 y que desde entonces ha atravesado los Pirineos hasta asentarse en diversas zonas españolas.

Otras especies recientes incluyen el avispón oriental (Vespa orientalis), detectado por primera vez en Valencia en 2013, y el avispón bicolor (Vespa bicolor), registrado ese mismo año en Málaga. Además, se ha localizado la Vespa soror en Asturias, el primer registro para Europa, aunque aún no hay evidencias de que se haya establecido.

Se adaptan a los ecosistemas

“El éxito de estas especies radica en su gran capacidad de adaptación a los nuevos ecosistemas”, explicó el investigador Jairo Robla. El estudio analiza especialmente la expansión territorial del avispón oriental y del avispón bicolor, que se concentran en entornos urbanos y periurbanos costeros. Su propagación parece estar relacionada con el transporte de personas, vehículos y mercancías por vías terrestres y marítimas.

Los investigadores destacan que estas avispas muestran comportamientos de carroñeo, depredación de otros insectos y visitas a flores, y han sido localizadas incluso en varios parques naturales, lo que podría representar una amenaza para la fauna autóctona. En Andalucía, las observaciones han aumentado en provincias como Cádiz, Málaga, Almería, Córdoba, Granada, Huelva y Sevilla, con un registro aislado en Toledo.

Entre los principales riesgos de su expansión se encuentran los impactos ecológicos y económicos. “Dado que alimentan a sus crías con otros insectos y cazan polinizadores nativos, su impacto podría acabar mermando las comunidades de especies fundamentales para nuestros ecosistemas”, subrayó Robla. La reducción de polinizadores afecta a la biodiversidad, a la regeneración de plantas y a la producción agrícola, además de provocar daños en colmenares y explotaciones frutales. El estudio concluye que es crucial continuar la monitorización para comprender la dinámica de invasión de estas especies en la Península Ibérica y en Europa.

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Emilio Cabrera

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