Una década viviendo junto a un cementerio de amianto en Alcalá de Guadaíra: "Respiramos cáncer"

Los vecinos vuelven a movilizarse para acabar de una vez por todas con el insalubre y peligroso vertedero que dejó Tableros del Sur junto a sus viviendas

Amianto Tableros del Sur. Agosto 19. e1566938860541
Amianto Tableros del Sur. Agosto 19. e1566938860541

Vecinos de la urbanización Cruz de Marchenilla, en Alcalá de Guadaíra, denuncian conviven desde hace una década con toneladas de amianto junto a sus casas. "Esto es cáncer. Estamos bebiendo cáncer, respirando cáncer... Y nadie hace nada", han asegurado los vecinos en una entrevista en Canal Sur tras iniciar una serie de movilizaciones para eliminar estos residuos que se almacenan en un vertedero a escasos metros de sus residencias. 

Los residentes de la localidad sevillana pretenden logar por fin la retirada de las toneladas de amianto que dejó en la zona la empresa Tableros del Sur después de cerrar sus puertas. Unas instalaciones que están sin uso y en continua degradación. El Ayuntamiento ha tratado de intervenir, pero pese a las cuatro órdenes de ejecución a la propiedad no ha podido avanzar en la limpieza de una zona cero que tiene en jaque a los vecinos.

Alwadi-ira-Ecologistas en Acción lleva años denunciando esta situación ante la Delegación Municipal de Medio Ambiente. Ya en 2010 esta organización remitió cartas con fechas de 22 de febrero y 15 de noviembre dirigidas al Ayuntamiento, la Delegación Provincial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, donde se exponía el abandono y la peligrosidad en que se encontraban las instalaciones de la antigua fábrica de Tableros del Sur.

En aquellos escritos Alwadi-ira denunciaba una serie de hechos de especial gravedad como: un vertido de fuel-oil, procedente de un depósito de unos 10.000 kilos, sin sus tapas de cierre, a escasos 30 o 40 metros de la urbanización de Cerro Clavijo, cuyo reguero discurría en dirección al arroyo de Marchenilla; bombonas de acetileno esparcidas por el recinto; actividades de derribo y recuperación de materiales metálicos en las instalaciones. En relación con este asunto, se preguntaba si la actividad “cuenta con la correspondiente autorización municipal de licencia de obras”, ya que el “tratamiento de las placas de uralita de la techumbre incumple la más mínima garantía de seguridad. Se desploman cayendo desde una considerable altura y, consecuentemente, levantando una nube de polvo que esparce las partículas de amianto, producto altamente cancerígeno”.

El grupo ecologista pedía igualmente información e investigación de la posible existencia de dos “cápsulas radioactivas que servían para el funcionamiento de la maquinaria alemana que calibraba el grosor de los tableros de aglomerado…” que según rumores se encontraban enterradas.

En otro escrito dirigido a la Delegación Municipal de Medio Ambiente en 2019, Alwadi-ira señalaba ya que el derribo incontrolado de las naves había ocasionado que las placas de fibrocemento (uralita) con fibra de amianto, al romperse en múltiples trozos, hayan quedado esparcidas por una parte importante del recinto. Es evidente que las micropartículas de amianto son llevadas por el viento en cualquiera de las direcciones, teniendo un núcleo de población justo al lado, el de Cerro Clavijo/Cruz de Marchenilla. Ahí siguen tanto tiempo después.

Además, junto a las placas de amianto, se instalaron unas cuarenta colmenas. Las abejas no recolectan amianto, no obstante, con toda seguridad la miel que allí almacenan corre un alto riesgo de estar contaminada. En todo caso, dudamos de que tales colmenas cuenten con autorización de la propiedad de los terrenos y con la información suficiente sobre el riesgo para la salud de las personas que conllevaría la ingesta de dicha miel.

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