Acontecimiento único: parto múltiple de seis linces en un pajar de Jaén

'Granadilla', una hembra cien por cien andaluza, ha dado a luz a seis cachorros en una finca cerca del río Guarrizas

Las crías de lince nacidas en Jaén.
Las crías de lince nacidas en Jaén.

No todo son malas noticias en torno al lince ibérico. Los esfuerzos por preservar a esta espacio de la extinción siguen su curso y logran resultados tan milagrosos como el ocurrido esta semana. Granadilla, una hembra cien por enci andaluza, ha dado a luz nada menos que a seis cachorros en el pajar de una finca en Jaén, en el entorno del río Guarrizas. Se trata de un acontecimiento único, ya que no son nada frecuentes estos partos múltiples. 

"Son unas imágenes preciosas. Y es que Andalucía no deja de sorprender", ha afirmado a través de Twitter la consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, que también ha publicado un breve vídeo de las crías. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha destacado a Europa Press que, según los técnicos, "es la primera vez que hay constancia de un parto tan numeroso" y "ni siquiera en los centros de cría se ha dado algo similar".

La madres es Granadilla, una hembra de once años liberada en 2010 y procedente del centro de cría de lince ibérico de la Olivilla que gestiona la Junta en Jaén. Es la hembra fundadora del núcleo de población de la comarca de Guarrizas. Es el tercer año que cría en esta zona que forma parte del Plan de Recuperación del Lince en Andalucía (no es territorio Life) que desarrolla el Gobierno autonómico con fondos y técnicos propios.

Granadilla fue liberada junto a su hermana Grazalema en los cercados de presuelta del área de reintroducción de Guarrizas. Fueron los primeros linces procedentes del programa de cría en cautividad que se liberaron en el medio natural, según indicó el pasado mayo la Consejería al informar de que el confinamiento provocado por la covid-19 había favorecido la elección de estructuras humanizadas para parir, puesto que la sensación de seguridad y las condiciones de temperatura y tranquilidad de las fincas contribuyen a ello

Tras su liberación del cercado de aclimatación, Granadilla se estableció con Granizo, un macho procedente de la subpoblación de Andújar-Cardeña que se reintrodujo junto con ellas en el cercado, reproduciéndose por primera vez en 2012.

Los técnicos han constatado su reproducción todas las anualidades, salvo en 2014. Para los primeros partos eligió cuevas naturales existentes en el área. Durante varios años los técnicos pudieron comprombar el uso de estas como cubil, sobre todo en los primeros meses de vida de los cachorros, hasta utilizar un área cercana al cercado de presuelta que mantiene agua durante el verano.

Este patrón lo ha mantenido hasta que se ha ido compactando la "core área" de esta población, lo cual ha provocado una disminución de la superficie de su territorio. Así, en las dos últimas anualidades, Granadilla usó por primera vez estructuras humanizadas para criar.

En 2019, su parto coincidió con lluvias intensas, lo que hizo que cambiara a sus cachorros, con aproximadamente una semana de edad, a una nave de aperos donde el ganadero que tiene arrendado los pastos guarda la paja para el ganado. Tras varios días en él y, una vez que las lluvias finalizaron, los cambió a un nuevo cubil en un área de vegetación cerrada a unos 300 metros de éste.

El año pasado, probablemente debido a la sensación de seguridad y a las condiciones de temperatura y tranquilidad de la nave, decidió parir de nuevo en el pajar, donde mantuvo a los cachorros hasta que contaban aproximadamente con un mes y medio de edad, momento en el que los llevó nuevamente al área de vegetación cerrado, según precisó entonces la Consejería. Ahora, se ha decantado otra vez por un pajar para tener a estas seis nuevas crías.

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