Durante los últimos días, numerosos usuarios han consultado a través del servicio de WhatsApp por un mensaje que asegura que febrero de 2026 es un mes excepcional porque “todos los días de la semana se repiten cuatro veces” y que este fenómeno “solo sucede una vez cada 823 años”. Sin embargo, se trata de un bulo recurrente que circula en Internet al menos desde 2016.
“El próximo febrero es el último febrero que cualquiera que viva ahora verá jamás”, afirma el texto viral que se ha difundido por WhatsApp. El mensaje añade que febrero de este año tiene “4 domingos, 4 lunes, 4 martes, 4 miércoles, 4 jueves, 4 viernes y 4 sábados”, una supuesta sucesión denominada “MiracleIn”.
El contenido no se limita a una afirmación llamativa. También invita a reenviar el mensaje a “cinco personas o cinco grupos” porque, según asegura, “ocurrirá un milagro en cuatro días basado en milagros bíblicos”. Este mismo texto ha sido localizado igualmente en X y en Facebook, con publicaciones fechadas en enero de 2024 y en años anteriores.
Por qué la afirmación es falsa
No es cierto que febrero de 2024 sea único ni que esta circunstancia ocurra una vez cada 823 años. Por regla general, todos los años febrero repite cuatro veces cada día de la semana, ya que el mes tiene 28 días, resultado de multiplicar los siete días de la semana por cuatro semanas.
Así ocurrió, por ejemplo, en 2021, 2022 y 2023, cuando febrero tuvo exactamente cuatro lunes, cuatro martes, cuatro miércoles y así sucesivamente. Lejos de ser algo excepcional, es lo habitual en los años no bisiestos.
La confusión surge en los años bisiestos, como 2024. En estos casos, febrero tiene 29 días, lo que provoca que uno de los días de la semana se repita cinco veces. En febrero de 2024, ese día adicional hizo que hubiera cinco jueves, no cuatro.
Este mismo patrón se dio en 2020, otro año bisiesto, cuando febrero contó con cinco sábados en lugar de cuatro. Por tanto, lejos de ser un fenómeno extraordinario, responde a una regla básica del calendario.
El mensaje viral, que mezcla datos falsos con referencias pseudorreligiosas y llamadas a la viralización, no tiene ninguna base matemática ni histórica. Pese a ello, reaparece periódicamente y vuelve a difundirse como si fuera una novedad.
