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Una receta típica de Cuaresma.

Estamos ya a las puertas de la Semana Santa y por ello vamos a preparar un plato muy típico para estas fechas: el potaje de vigilia. El resultado final ha sido muy bueno. Este guiso está riquísimo, además de ser muy sencillo de preparar. Este potaje debió de nacer en el medioevo, cuando se extendió por España el consumo de bacalao en salazón. Desde el siglo XV fue tan frecuente en la despensa de conventos y abadías que llegó a tomar el nombre de abadejo. Si se hizo más popular que otros pescados fue sobre todo a que salado duraba años, y podía resistir largos viajes por tierra y mar.

Es uno de los platos más arraigados en la gastronomía nacional de la Semana Santa, es una receta que se ha servido tradicionalmente los viernes de Cuaresma, debido a la prohibición religiosa de no poder comer carne durante este periodo, y este plato contiene como aporte proteínico el bacalao. El bacalao es un pescado blanco y, por tanto, posee un bajo contenido graso. Almacena sus reservas de grasa preferentemente en el hígado, empleado para la fabricación de aceite de pescado. Su carne es rica en proteínas de alto valor biológico y además posee una amplia variedad de vitaminas y minerales.

Entre las vitaminas destacan las del grupo B, principalmente B1, B2, B6 y B9. Todas ellas poseen importantes funciones y permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos, es decir, hidratos de carbono, grasas y proteínas. Además intervienen en procesos de gran trascendencia en el organismo como la formación de glóbulos rojos, la síntesis de material genético, el funcionamiento del sistema nervioso... Y después de conocer las propiedades de este pescado, protagonista junto con las espinacas de este rico guiso de hoy, vamos ya con la receta:

INGREDIENTES (para 4 personas):

•    500 gr de garbanzos

•    500 gr de espinacas

•    250 gr de bacalao  desalado

•    1 cebolla

•    1 cabeza de ajo

•    1 hoja de laurel

•    2 ó tres trocitos de pan

•    Aceite de oliva virgen

•    1 cucharada de pimentón

•    5 ó 6 granos de pimienta

•    1/2 cucharadita de comino

•    1 ramito de perejil

•    Sal

MODO DE PREPARACIÓN:

  • La noche anterior vamos a poner los garbanzos en remojo en agua con una cucharada de bicarbonato.
  • En una olla con abundante agua vamos a colocar los garbanzos escurridos, la cebolla, el ajo, laurel y un toque de sal, y una vez que rompa a hervir lo ponemos a cocinar a fuego medio hasta que los garbanzos estén totalmente tiernos. (aproximadamente 60 minutos y en olla a presión la mitad).
  • Mientras, vamos a escaldar las espinacas, las lavamos, le quitamos los tallos, y las introducimos durante dos minutos en una cazuela con agua y sal hirviendo.
  • Sacamos las espinacas a un escurridor, las lavamos con agua fría, para que no pierdan el verdor y las vertemos en la olla.
  • Después, en una sartén, preparamos el sofrito, doramos la cebolla y el perejil picados finamente, y los trocitos de pan.
  • Seguidamente hacemos un majao con este sofrito, junto con el comino, el ajo de los garbanzos y unos cuantos garbanzos cocidos.
  • En el aceite sobrante en la sartén echamos el pimentón, lo freímos un poco y lo vertemos en la olla.
  • Este majao, junto con los granos de pimienta, lo vertemos en la olla con los garbanzos, poniéndola a fuego lento durante unos diez minutos, y cinco minutos antes de apartarlo, se le añadirán los taquitos de bacalao. Y listos para emplatar y disfrutar de este rico guiso.

Ya sabéis que si queréis más recetas podéis encontrarlas en la hemeroteca de lavozdelsur.es y en nuestra nueva webblog.

¡Buen fin de semana a todos y feliz Semana Santa!

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