Nueva oportunidad para el local de Las Bridas de la mano del chef jerezano Eduardo Rodríguez

A Eduardo le gusta cocinar el pescado de manera muy natural. En la imagen, bacalao a la bilbaína. FOTO: MANU GARCÍA
A Eduardo le gusta cocinar el pescado de manera muy natural. En la imagen, bacalao a la bilbaína. FOTO: MANU GARCÍA

Como suele decirse, nadie es profeta en su tierra. Es el caso de Eduardo Rodríguez, un jerezano que ha vuelto a su tierra, después de un cuarto de siglo viviendo y trabajando en la isla canaria de Lanzarote.

Desde pequeño le ha gustado la hostelería, así que cursó estudios tanto de jefe de sala como de chef. Mientras estudiaba, estuvo trabajando en varios restaurantes de la zona, en Puerto Sherry, en La casa grande o el Club Nazaret. Pero sus inquietudes profesionales le llevaron a emigrar a Lanzarote. “Allí la hostelería está muy desarrollada por la afluencia turística y la cocina tradicional está muy extendida, que es lo que a mí me gusta. Además, pude aprender idiomas como inglés o alemán, que es muy importante en esta profesión. Allí hice mi vida y la verdad es que estaba bien. Me gustó desde el primer momento y me quedé”, recuerda.

Eduardo Rodríguez emigró a Lanzarote cuando solo tenía 18 años. FOTO: MANU GARCÍA

En Lanzarote estuvo trabajando en varios restaurantes, entre ellos el del hotel Riu Palace, gracias a unas prácticas facilitadas por la Escuela de Hostelería de Jerez. “Al principio noté que a la gente le chocaba que un chico tan joven como yo, que tenía entonces 18 años, fuera jefe tanto de sala como de cocina”, explica Eduardo. Hace dos años por fin se vio preparado para hacer realidad su sueño de abrir su propio restaurante: El boquerón de plata, “inspirado en la cocina marinera de mi tierra, de la provincia de Cádiz. Era algo que allí no había porque yo me llevaba allí el producto de aquí, y la verdad es que tenía mucho éxito. Llevaba pijotas, acedías, chocos, calamares… hice una freiduría y una cartita muy elegante y a la gente le gustaba. Además, también trabajaba el pescado de allí de Lanzarote, que allí también hay muy buen pescado, como por ejemplo el atún, pargo o corvina. Convertí aquello en un típico restaurante andaluz”.

Sin embargo, la vida le dio un duro revés, hace apenas seis meses, con el fallecimiento de su padre. “Es de estas situaciones que te hacen reflexionar sobre tu vida. Cuando pasan los años, cuando llegas a cierta edad y te ocurren cosas familiares como la muerte de tu padre, es cuando empiezas ya a recapacitar y piensas que tu tierra es donde has nacido, donde tienes la familia, donde tienes tus amigos… y me llegó el momento de volver”. “Al final piensas que lo que sabes hacer lo puedes hacer en tu tierra también, y eso es lo que he hecho”, afirma.

El chef jerezano considera que ya había llegado el momento de volver. FOTO: MANU GARCÍA

Se interesó por el local que anteriormente había ocupado el mítico restaurante Las Bridas, en el Paseo de la Rosaleda, junto al parque González Hontoria. “Pensé que el sitio es idóneo para tener el producto que yo tengo y las cositas que quiero hacer aquí. Las Bridas se caracterizaba por el buen producto, y eso es lo que yo quiero ofrecer también, buen producto, naturalidad y buen servicio”, cuenta a lavozdelsur.es

Así nace Mesana, un restaurante con alma marinera, en el que Eduardo Rodríguez se vuelca cada día para ofrecer lo mejor de sí mismo. “Yo soy muy convencional, me gusta lo tradicional. Yo siempre interactúo con el cliente, me gusta terminar los platos en mesa, flambeo, trincho, limpio y sirvo el pescado a la vista del comensal… son cosas que no me gusta que se pierdan”.

A Eduardo le gusta cocinar el pescado de manera muy natural. En la imagen, bacalao a la bilbaína. FOTO: MANU GARCÍA

Además de un trato exquisito con los clientes, Eduardo siempre procura tener lo mejor que haya en el mercado. “El marisco lo traigo de Galicia, pero pronto tendré aquí, en el restaurante, un vivero en la entrada para que el cliente pueda elegir el ejemplar. En cuanto al pescado yo compro lo que haya en el mercado, en las lonjas cercanas de Sanlúcar o Cádiz. Me gusta elaborar el pescado de manera muy natural, a la plancha o a la sal, y para eso tiene que ser un pescado fresco”. Una de sus especialidades son los arroces marineros, elaborados al momento. Arroz del señorito, arroz al estilo tradicional de paella, arroz negro con chipirones y langostinos, arroz caldoso con carabineros o con rape, gambas y almejas.

Eduardo Rodríguez muestra la carta diseñada para el comienzo de esta nueva etapa. FOTO: MANU GARCÍA

Aunque Eduardo se define como un amante de la cocina tradicional, eso no quita que en algunos de sus platos introduzca toques exóticos como el carpaccio de carabinero, taquitos de merluza con cama de mahonesa de camarones liofilizados (secos y machacados), sepia con jengibre y coco o pechuga de pollo rellena de aguacate, gambas y espinacas.

Tampoco se quedan atrás las carnes. De hecho, tres veces en semana Eduardo cocina cochinillo segoviano al estilo tradicional, aunque en carta también lo ofrece asado a baja temperatura y se sirve deshuesado. En su carta también ofrece chateubriand, un plato típico de la cocina francesa que consiste en servir un centro de solomillo de ternera, trinchado en mesa, acompañado con salsa bearnesa. Fuera de carta Eduardo elabora un plato de la cocina tradicional jerezana que muy pocos restaurantes ofrecen, las mollejas de ternera en salsa de oloroso o a la plancha.

Las mollejas con salsa de oloroso es un plato tradicional de Jerez que pocos cocineros elaboran. FOTO: MANU GARCÍA

Eduardo también diseña los postres donde encontramos verdaderos caprichos para los más golosos como el bizcocho fluido de chocolate con helado de vainilla o el White Lady, que es una copa de helado de vainilla bañado con chocolate caliente. En cuanto a los maridajes, el chef también será el sumiller del restaurante y ya está preparando una carta de vinos seleccionados por él mismo.

Por el momento el jerezano acaba de aterrizar en este negocio y aún tiene que tomarle el pulso a esta nueva andadura. En los próximos meses irá viendo lo que tiene más éxito, lo que no gusta o próximas incorporaciones en la carta. De este modo el local que ha ocupado durante años Las Bridas tiene ahora una nueva oportunidad con Mesana, un restaurante con la firma de un jerezano que vuelve a su tierra tras 25 años en Lanzarote.

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