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La tradicional fiesta se celebra del 4 al 7 de agosto.

Desde este viernes 4 de agosto al lunes 7, Benamahoma vive su fiesta grande con la celebración de las tradicionales luchas entre moros y cristianos en honor a su patrón, San Antonio de Padua, una ocasión para engalanar la localidad, ambientarla en la Edad Media y recrear las batallas que propiciaron la reconquista cristiana. Los detalles de la celebración y el programa de festejos han sido presentados en la Diputación por el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García Ramírez; el concejal delegado de Benamahoma, Manuel Tovar Gómez, y Javier González, en representación de la Asociación de Moros y Cristianos. Han estado acompañados por las reinas moras y cristianas  de la edición de 2016 y un integrante de cada uno de los bandos que se enfrentarán este fin de semana. Como cada año, con victoria del bando cristiano, tal y como marcan los hechos históricos.

Este acontecimiento propiciará que esta tranquila localidad de Grazalema, de 500 habitantes, tenga previsto multiplicar por siete su población y que las plazas turísticas de Benamahoma, Grazalema y alrededores estén completas. Para ello se ha hecho un esfuerzo organizativo que significará la habilitación de dos bolsas de aparcamientos que suman una capacidad de medio millar de vehículos, y los servicios de treinta agentes que velarán por la seguridad.

El alcalde de Grazalema ha destacado dos factores que hacen especial esta fiesta: los parlamentos, que muestran una tradición oral transmitida de generación en generación y que recitan los integrantes de los diferentes bandos, con su indudable valor cultural e histórico, y las propias pugnas, que Carlos Javier García ha calificado de “coloridas” y “llamativas”, y cuyo realismo hará disfrutar a los visitantes a esta fiesta.

Estas luchas son el centro de las fiestas pero no el único aliciente. Quienes se desplacen a Benamahoma podrán también disfrutar de instalaciones para el ocio infantil y juvenil, actuaciones musicales, y por supuesto, de la gastronomía de la Sierra en un ambiente lúdico. 

El programa oficial se inicia el viernes con el alumbrado, el desfile y el pregón de las fiestas, así como la coronación de las reinas moras y cristiana de 2017. Las luchas se concentran el fin de semana recorriendo diferentes ubicaciones del pueblo. Desde las 12:00 horas del sábado 5 se desarrollan las pugnas desde la Iglesia hasta la Capilla. El domingo prosiguen desde la Capilla hasta el Nacimiento, donde finalizan los combates con la derrota del bando moro. Entre otras actividades, las tardes del fin de semana se animarán con actuaciones musicales y sueltas de vaquillas.

Para el lunes están programadas acciones musicales, de humor, un tobogán acuático para niños y la charlotada en la Plaza de Toros, novedad este año, con diferentes entregas de premios, antes de dar paso a la traca final y a los bailes.

Aunque no se conoce la fecha con exactitud, se cree que estas fiestas tradicionales se celebran desde principios del siglo XVI como recuerdo de la reconquista un siglo antes. En el siglo XVII se convierte en fiesta patronal y local. Los vecinos del pueblo se adscriben a uno u otro bando normalmente por tradición familiar y con carácter inamovible. Las luchas siguen el hilo argumental histórico y se articulan en torno a la posesión del patrón, San Antonio de Padua, en un principio en manos moriscas. Finalmente los cristianos se imponen a la superioridad inicial del bando rival y se hacen con la figura de San Antonio.

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