#GASTROVOZ La realidad global de lo que es catar.
Estamos acostumbrados a escuchar y leer la palabra cata, y siempre la asociamos sólo y exclusivamente al vino, y eso no muestra la realidad global de lo que es catar. A diario comemos y bebemos para sólo alimentarnos e hidratarnos, siendo algo casi mecánico, y donde no “disfrutamos” del hecho de hacerlo, lo hacemos “porque toca": ya es la hora del desayuno, ya es la hora del almuerzo, del café… y antes de acostarnos cenamos porque también toca.
Después hay días, especiales, bien porque así lo marca el calendario general, o bien porque nosotros lo hacemos especiales con cualquier excusa. Es en esos momentos cuando lo que bebemos y comemos pasa a ser parte de una celebración. Es entonces, cuando buscamos la manera de hacerlo de forma especial, y cuando una cata, nos puede dar esa oportunidad.
Catar nos permite disfrutar de forma global de una bebida o alimento. Lo observaremos con otros ojos, viendo su colorido, composición y orden; lo oleremos, para empezar a descubrir lo que en breves momentos vamos a tomar; y después lo llevaremos a la boca, de forma lenta y meditada, para desgranar cada sensación que encontremos. Es entonces cuando, después de utilizar todos los sentidos, opinaremos sobre la experiencia sensorial… Sí, sí, EXPERIENCIA.
Ni os podéis imaginar lo diferente que sabe algo cuando se come o bebe con todos los sentidos. Cierto es que no es una cosa que se pueda o deba hacer todos los días y con todo lo que tomamos, sino, dejarlo para momentos en los que queramos disfrutar experimentando. ¿Y con que podemos hacerlo? ¡¡¡Con todo!!! Se catan aguas, vinos, cervezas, aceites, chocolates, frutas… y todo lo que te imagines. Y lo haremos por separado o combinando todo para disfrutar de nuestros sentidos, solos o acompañados (siempre mejor con compañía).
Os pongo unos ejemplos, para hacer en casa, o buscar en tiendas o lugares especializados:
Chocolates: Elegir al menos tres chocolates de diferentes purezas, y catarlos en escala, ascendente o descendente; podrás notar como los colores y olores cambian, y notar en boca como cambia el dulzor y amargor.
Vinos: Elegir tres vinos, de diferentes uvas, lugares y envejecimientos. Catarlos en escala, con un orden lógico, los más jóvenes primero (si sólo son tintos), los blancos primero (si hay de varios tipos). Cambian los colores, olores y sabores con mil matices.
Cervezas: Tres cervezas con elaboraciones diferentes o tres tipos entre más “comerciales” y artesanas; las encontrarás con colores desde el amarillo brillante al negro azabache, con poca o mucha espuma, más o menos amargas, con más o con menos carbónico, con sabores que van desde la fruta al chocolate… Un viaje por los sentidos.
¿Y las combinaciones? Combina chocolate y vinos, cervezas con quesos, dulce con salado…y de aquí…al infinito. La idea no es sólo quedarnos en la mera cata, sino comentarlo, disfrutarlo y compartirlo con los demás, así, aprendemos a identificar qué nos gusta y qué no, en qué momento o con qué combinación lo disfrutamos más, qué variedad existe… Y pasamos unos ratos fantásticos en buena compañía, incluso con desconocidos.
Es otra manera de ocio y esparcimiento que aconsejo se haga de vez en cuando; saliendo a catas dirigidas, o bien en casa con amigos. Hacerlo como un juego sólo por el mero hecho de disfrutar.
Bebe la vida, vive el vino.
